47-"La tumba anónima"

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- ¿Dónde han estado?- inquirió Darius al ver a los muchachos y a Asmodeus aparecerse en la cocina, arrastrando a un Equs Lileproof, quien daba señales de estar recobrando la conciencia.

- Es que…- Empezó Noel, no muy segura.

- Lo que pasó fue que…- siguió Lee- Won.

- ¡Cien…ciento cinco y ciento diez! – terminó diciendo Asmodeus visiblemente orgulloso de sí mismo.

- ¡Equs! ¿Te encuentras bien?- dijo Rémona apareciendo detrás de los jóvenes, seguida por el profesor Evans y los Blumber.

- Lo encontramos desmayado…-balbuceó Tthor mientras lo acomodaba en uno de los largos bancos de madera con ayuda de Lee-Won.

El profesor Evans lo miró fijamente y torció el labio inferior, como hacía siempre que algo o alguien le desagradaba.

- ¿Dónde…lo encontraron?

- En el tercer piso.- dijeron los tres jóvenes a coro.

- ¿Y qué hacían ustedes en el tercer piso?- quiso saber el profesor con sarcasmo.

- Eso no importa.- dijo Dedalus Blumber, guiñándole un ojo a Tthor por encima de sus anteojos de montura de carey.

Bajó su vista hacia el espejo que Tthor sostenía apretado contra su pantalón y sonrió. Con vivaces movimientos de manos, exclamó:

- ¡Bueno, bueno! Persseus, por favor, revisa a Equs para asegurarnos de que se encuentra bien. Seguramente ya ha empezado a celebrar y todo el mundo sabe que la corma le cae bastante mal. Y el resto de ustedes a prepararse. La fiesta de coronación está por dar inicio.

Ya era mediodía cuando Tthor avanzó por el patio hacia la puerta grande de Warghost, luego de una ducha y un cambio de ropa. Llevaba en la mano un sándwich de pepino y crema tártara y en la otra, un papelito medio arrugado en el que la letra de Murk lo invitaba a reunirse con él, en el puerto de Meaghdose.

Cuando se vieron se fundieron en un abrazo sincero, que duró un par de minutos.

- ¿Cómo has estado?- preguntó Murk, con una sonrisa grande mientras observaba a Tthor con inocultable satisfacción.

- No sé cómo, pero intuyo, de alguna forma, que ya lo sabes todo…

Murk sonrió mientras se acomodaba la capa de piel gruesa sobre los hombros.

- La gente del mundo especular no suele ayudar a cualquiera. Antes éramos un solo mundo pero ahora los límites están bien marcados. Sin embargo, te las arreglaste para que te ayudaran. Optaste por darles la paila para que la guardaran en vez de activarla y usarla para tus propios fines personales. Eso confirma quién eres. Eres el guardián de la paila de Orffelios y el futuro Rey de Warghost.

- Vayamos con calma.- sugirió Tthor, sonriendo.

- ¿No irás a la fiesta de Coronación?- preguntó Murk mientras sacaba de su bolsillo un trozo grande de choco-telarañas y se lo ofrecía a Tthor.

El jovencito lo aceptó agradecido y se llenó tanto la boca que por varios minutos no fue capaz de articular palabra. Murk no podía parar de reírse al verlo así. Cuando por fin pudo liberarse de las telas de araña de chocolate, respondió:

- La fiesta de Coronación es para darles nombres nuevos a quienes se los hayan ganado. Yo no me he ganado ninguno. Aún soy anónimo y , según mi madre y el profesor Evans, un completo inútil. Y es mejor que todos sigan creyendo eso…

- Mientras tú no te lo creas.- le dijo Murk serio.

- Sólo a veces…- contestó  Tthor, encogiéndose de hombros- Volveremos a Albión esta tarde. ¿Nos llevarás en el “Tormenta e Impulso”?- preguntó Tthor buscando el barco en el extenso mar.

TTHOR PRAYER Y LA PAILA DE ORFFELIOS Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora