37-"Cuando el reloj dio las doce"

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El reloj del campanario de la vieja torre noroeste dio las doce. Tthor se levantó con sigilo para no despertar a Darius, quien sólo hacía una hora que se había acostado.

Se cercioró de que lo que había guardado en su bolsillo, antes de acostarse, aún estuviera allí. Y salió, a paso lento, hasta el pasillo oscuro.

Las estancias de los sirvientes de Warghost estaban detrás de las caballerizas, un ala para los hombres y otra para las mujeres, formando filas, todas unidas por un callejón techado, largo y estrecho. Todas eran pequeñas, de paredes desvencijadas con techo de paja seca mezclada con barro; algunas de las habitaciones tenían puertas rotas, otras, la mayoría, sólo contaban con paneles de madera agujereados por termitas, atravesados en los marcos, para evitar la entrada del viento frío del mar.

Tthor fue pasando uno a uno los cuartos. Todos estaban en silencio y oscuros. Caminó hacia el final del pasillo y se acercó al último, cuya puerta vieja estaba abierta de par en par, trabada con unas piedra; pues había quedado tan rota, que no había forma de que se mantuviera cerrada y se golpeaba con violencia en las noches ventosas.

El joven miró hacia el pasillo y se cercioró de que estuviera desierto. Se asomó por la puerta y, con una rápida mirada, notó que sólo una de las camas- si es que se les podía llamar así a un montón de paja, cartones húmedos y una manta que se amontonaban en un rincón- estaba vacía.

Volvió a mirar hacia el pasillo solitario y se arrimó al bulto que yacía acurrucado en un rincón, tapado con un par de mantas de color naranja. Se puso en cuclillas, a un lado, y lo observó  por varios segundos.

Lee- Won dormía profundamente. Estaba sereno y relajado, a pesar de tener todo el cuerpo agarrotado por el frío. Tthor estiró una mano hacia su rostro y lo acarició suavemente. Luego siguió la línea de su cuello y le rozó un rizo que le caía por detrás de la oreja.

Una brisa fría se coló por entre las tablas finas y despegadas del techo. Tthor tembló un poco y retiró la mano del rostro de Lee- Won, un poco desconcertado, por su impulso anterior. Lo tomó de ambos hombros y lo zarandeó con suavidad, para que se despertara.

El joven moreno abrió los ojos sorprendido. Y miró a Tthor, quien estaba cerca suyo, viéndolo con una sonrisa. La luz de la luna que se colaba por una ventana pequeña, con solo la mitad de su vidrio intacto, le permitió vislumbrar a Lee- Won la mirada de Tthor, clavada en la suya.

Se incorporó sobre sus codos y, mirándolo bien de cerca, dijo con voz un poco ronca:

- Otra vez…, este sueño…

Tthor se rió. 

- ¿Has soñado conmigo alguna vez?

Lee- Won se puso en alerta, al darse cuenta de que el verdadero Tthor estaba frente a él. Se incorporó un poco más y le tocó la cara.

- ¿Eres tú? ¿De verdad…?

Tthor sonrió y asintió.

Lee- Won miró hacia las mantas que estaban en el otro extremo de la habitación.

- Tu compañero se ha ido, otra vez, a beber corma.- le explicó Tthor, todavía sonriendo.

Lee- Won volvió su vista a Tthor y, un segundo después, dijo:

- Ya entiendo…Tienes otro ataque de sobambulismo.

-…Sonambulismo…- lo corrigió Tthor, sin poder evitar tentarse de risa.

- ¿Estás despierto? ¿Estás seguro?- Lee- Won le volvió a tocar el rostro, para asegurarse de que fuera el verdadero Tthor quien estaba allí, a media noche, junto a su cama.

TTHOR PRAYER Y LA PAILA DE ORFFELIOS Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora