17- "Buscando a Lee-Won"

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- ¿No me dirás lo que pasó en el monte Ri?- preguntó una mañana Lee-Won.

Tthor trató de hacerse el desentendido, mientras terminaba de ponerse la zapatilla.

Su moreno amigo lo miraba con bastante insistencia, mordiéndose el labio, una y otra vez. Avanzó un paso más, parándose en la entrada de la habitación.

- “¡Buenos Días, Tthor!...¿Cómo amaneciste?”… “Bien, gracias, ¿y tú, Lee-Won?”…

Lee-Won hizo una mueca de burla y , tratando de poner un rostro serio y ofendido, dio medio vuelta, resuelto y enfiló hacia el pasillo.

Tthor lo miró de reojo, dio un suspiro bastante sonoro y dijo:

- Si me ayudas a encontrar mi otra zapatilla, te lo cuento todo…

Luego de que Lee-Won le señalara dónde estaba y Tthor le quitara una araña despistada que estaba tejiendo su tela entre los cordones, salieron los dos jóvenes en una carrera alocada al patio principal de Warghost.

Se sentaron exhaustos en un borde de la fuente que contenía la piedra de Kabanor y, por unos minutos, se quedaron en silencio, recuperando el aliento.

-¿Qué tienes que aprender hoy?- quiso saber Lee-Won, mientras rozaba con sus dedos el agua espumosa de la fuente.

- Arco y flecha.- respondió sombrío Tthor, previendo desde ese mismo momento cuán desastroso sería, pues a la luz del día no veía ni siquiera lo que había frente a sus narices, mucho menos un blanco a varios metros adelante.

- Tengo un rato libre, antes de ir a las caballerizas. ¿Puedo acompañarte?- preguntó el jovencito mojándose los  largos y revueltos rulos oscuros que poblaban su cabeza.

Y con un Tthor más animado por la compañía del jovencito, fueron al campo de tiro de Warghost: un enorme espacio abierto, con el suelo cubierto por una gramilla amarillenta y seca y un grupo de abetos alineados a unos treinta metros, con marcas y círculos pintados en sus troncos.

A un costado se alzaba una especie de plataforma con arcos de diversos tamaños y materiales: metales brillantes; otros, opacos ; maderas trabajadas, algunas más rústicas , otras más elaboradas y carcaj de cuero llenos de flechas con terminaciones perfectas de plumas coloridas.

El profesor Evans no estaba por ningún lado, lo que tranquilizó visiblemente a Tthor. Caminó hacia el arco más próximo, lo tomó, se hizo también de un carcaj  y se encaminó hacia el centro del campo de tiro, parándose con cuidado sobre una equis marcada con cal blanca en el suelo seco.

- ¿Cómo sabes lo que tienes que hacer?- preguntó Lee-Won mientras se paraba detrás de Tthor, a una distancia prudencial.

- El profesor Evans me lo explicó ayer, pero la verdad es que no recuerdo demasiado. Mi cabeza aún estaba en aquella cueva.

- ¿Qué pasó allí? ¿Qué hacías en el monte Ri?

- No sé cómo llegué. Soy sonámbulo.- respondió Tthor, tratando de acomodar una flecha en el arco tenso y pesado de metal que había agarrado.

- ¿Noel te encontró?

- Sí, justo cuando el grifo nos atacó. Y allí, - dijo Tthor apuntando con dificultad hacia uno de los abetos- creo que me caí al suelo…

- Y corrieron hacia las grutas…

- Y apareció otro grifo y…

- ¡No! Primero entraron al monte Ri y fue donde encontraste al cadáver empotrado en la pared.

- ¿Y luego…?- preguntó Tthor, bajando el arco y mirando a Lee-Won con una sonrisa.

- Y luego vomitaste toda la merienda y…

TTHOR PRAYER Y LA PAILA DE ORFFELIOS Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora