38-"El viejo Yalfom"

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Tthor miraba de reojo hacia la casa del viejo Yalfom. Las cortinas estaban descorridas, lo que revelaba que sus habitantes ya estaban despiertos.

- No sé si sea buena idea ir a hablar con él.- dijo Lee- Won, sentado a un lado de Tthor, mientras devoraba su tercer porción de torta de miel.

- Tiene mala fama. Es gruñón y…viejo.- agregó Noel, quien estaba ubicada al otro lado de Tthor y disfrutaba de su propia porción de tarta- Cuentan historias horribles sobre él y sobre toda su familia; dicen que su esposa es malvada y sus hijos, despreciables.

Tthor dio un suspiro y movió lentamente la cabeza, de un lado al otro.

- Si no hacemos algo…con el perro, no tendremos huerta. Además me parece necesario que nos conozcan. Estamos muy cerca de su propiedad. Y realmente quiero tener una huerta. Ya estoy cansado de vivir a pan y queso.- se quejó Tthor, mirando con desagrado los kilómetros y kilómetros de plantaciones de papas del aire que prácticamente lo rodeaban.

Lee- Won dejó a un lado su plato vacío, miró a Tthor decidido y declaró:

- ¡Yo voy contigo!

- ¡Lee- Won! Tu madre te necesita, urgente.- le gritó Darius, avanzando hacia ellos.

- Yo voy contigo.- dijo Noel, mirando a Tthor con una sonrisa.

- ¡Ah, Noel! Tu tío me manda a decirte que tienes que encargarte de la zapatería, toda la mañana.- anunció Darius, un poco más cerca.

Tthor rió divertido.

- ¡Vayan!- dijo Tthor- Luego vemos qué hacemos…

Los dos jóvenes se levantaron y lo saludaron.

Lee- Won miró a Tthor y le preguntó, bajando la voz:

- ¿Nos vemos más tarde?

Tthor le contestó con una amplia sonrisa.

- ¿En qué piensas, Tthor?- le preguntó Darius, parándose a su lado.

El jovencito se puso de pie y miró hacia delante, donde antes había estado la huerta y ahora no era más que una parcela helada, descuidada, con tierra apelmazada formando montículos.

- No sé explicarlo. Pero siento una fuerte necesidad, aquí adentro,- dijo Tthor frotándose el pecho con la mano- de lograr que esas semillas den frutos.

- Anoche tuvimos la primera tormenta de nieve. Dudo que esas semillas germinen con tanto frío.- dijo Darius con seriedad.

- Son semillas para el frío.- comentó Tthor, como al pasar.

- ¿Cómo lo sabes?- le preguntó el hombrecito, mirándolo con curiosidad.

- Del mismo modo en el que sé que esa huerta es importante. Por intuición… Confío en Murk. Y si Murk me dio ese libro , con esas semillas, es porque quiere que yo las plante.

Darius se quedó pensativo.

- Tengo que irme…- dijo unos minutos después- Tú quédate un rato, yo me encargo de lo tuyo. Piensa cómo vas a solucionar esto.

- Gracias, Darius. En unos minutos te alcanzo.

Darius volvió a la abadía a paso presuroso.

Tthor respiraba nervioso mientras se acercaba a lo que quedaba de la huerta. Volvió su vista a la casita que se alzaba sobre la colina y comenzó a caminar de un lado a otro, con las manos en los bolsillos. 

Indeciso, avanzaba unos pasos hacia la colina y luego volvía hacia la huerta, sintiendo cómo le sudaban las manos.

- Te enfrentas a lobos fenrir, a grifos, a estatuas vivientes…¡con espadas!- se dijo a sí mismo Tthor- y ¿ no puedes enfrentarte a una simple persona de carne y hueso…?

TTHOR PRAYER Y LA PAILA DE ORFFELIOS Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora