Ya había era la hora del crepúsculo cuando el hambre le avisó a Tthor del paso de las horas. Asmodeus y él habían compartido la tarde juntos, hablando poco pues el demonio parecía tener dificultad en el habla. O simplemente, pensó Tthor, no tenía mucho para decir. Sí le gustaba contar y siempre de cinco en cinco, algo que a Tthor le resultaba incomprensible.
Pero había algo en Asmodeus que hacía que Tthor quisiera estar con él. No sabía bien qué era. Y solo cuando sintió hambre, se dio cuenta de que el tiempo había pasado y recordó que aún no le había escrito a Wilgenyna. Así que en el momento en el que se despedía de Asmodeus, la puerta se abrió de par en par y apareció la cara sonriente de Rémona, sosteniendo en lo alto una lámpara de kerosén. Detrás de ella, un hombre de cabellos largos y lacios lo observaba con las cejas levantadas y la boca fruncida, lo que le hizo sentir a Tthor, por un instante, que su tía Atenea lo estaba mirando.
- ¡Aquí estás!- exclamó Rémona- Te hemos estado buscando por todos lados. Hola Asmodeus, ¿cómo estás?
- ¡Contamos hasta noventa y cinco!- gritó el demonio emocionado.
- ¡Qué bien!- dijo Rémona mirando de reojo al Profesor Evans, quien hizo un gesto de evidente repugnancia y se retiró sin decir palabra.
Rémona suspiro y agregó:
- Vamos, Tthor. Y cuidado al salir; no vayas a borrar la línea de sal que hay en el suelo.
El joven reparó entonces en una raya de sal gruesa que cruzaba la entrada de lado a lado.
- Es la línea divisoria…- dijo Asmodeus.
- ¿Y qué divide?- quiso saber el niño.
- A mí y a ti…
Tthor miró a Rémona buscando una explicación.
- Es para impedir que se vaya de aquí…- susurró la mujer, haciendo ademanes con sus manos para apurarlo- ¡Vamos!
- ¿Lo tienen preso?
Rémona lo miró un momento y contestó con voz suave:
- Le hacemos creer que estando esta línea, él no puede salir. Pero en realidad, él la pidió por que tiene miedo de salir. Es fóbico.
- Un demonio fóbico…- pensó Tthor, sintiendo mucha lástima- Y mi madre se queja de mí…
Tthor siguió a Rémona por un amplio pasillo y descendieron tres escaleras hasta llegar a unas puertas dobles de roble.
- Nos esperan para cenar.- dijo la joven- Te buscamos por toda la abadía…
- Lo siento, se me pasó el tiempo.- se disculpó Tthor- ¿Es por eso que ese hombre está tan enojado?
- ¿Quién? ¿Persseus? Él vive enojado. Así es su personalidad. No le prestes atención.
- ¿Persseus es su nombre?
- Persseus Evans, el médico personal de mi padre. Es un hombre muy sabio pero su carácter…- Rémona no terminó la frase, entró a paso presuroso al comedor y se sentó a la mesa.
Tthor reconoció el salón. Era el mismo en el que había entrado la noche anterior. A la mesa ya estaban ubicados el señor Dedalus y a su lado la señora Mariamne. A la derecha se ubicaba Persseus Evans, seguido de la madre de Tthor, quien en ese momento le decía algo a éste en voz baja.
Darius estaba parado detrás de Dedalus, sirviendo un poco de vino en una copa de borde dorado. Al ver a Tthor le hizo señas para que se acercara.
- ¿Aún no has tomado una ducha?- inquirió Ellysa molesta, al verlo acercarse.
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TTHOR PRAYER Y LA PAILA DE ORFFELIOS
FantasiaLibro 1 de la saga "TTHOR PRAYER" Tthor es un joven de trece años quien por su aspecto débil y su tartamudeo sufre constantes humillaciones en su casa y en la escuela. Pero pronto descubrirá que es descendiente de una raza milenaria y deberá afron...
