—Tú, maldito idiota.
Sasuke no podía discutir eso. Realmente había estropeado todo y necesitaba
desesperadamente encontrar una manera de arreglarlo, es por eso que llamó a la artillería pesada.
Su padre.
—Dime que esta es una broma de mal gusto —dijo su padre con recelo.
—Ojala pudiera, papá —dijo Sasuke, mirando por encima de su hombro a la pequeña cabaña mientras caminaba por la orilla del agua.
Había estado paseando aquí afuera desde hace tres horas, tratando de
averiguar qué demonios debería hacer. Finalmente llegó a la conclusión de que estaba hasta el cuello aquí y necesitaba a alguien con una historia fascinante de
cómo solucionar cagadas con mujeres y sólo se le ocurrió una persona.
Su papá lo arruinó con su mamá más veces de las que deberían ser
humanamente posibles. No es que él la engañara. Ella simplemente lo mataría si alguna vez siquiera pensaba en eso. No, su papá podría ser un bastardo arrogante
y testarudo que llevaba a su madre al borde de la locura innumerables veces durante los años.
—Veamos si lo entiendo, dejaste que una estúpida azulada de un bar te
convenciera de que mi dulce y pequeña Sakura —dijo su padre, haciendo que él sacudiera su cabeza con tristeza. Sakura logró tener a su padre en la palma de su mano con esos pastelitos y compró su amor eterno con el pollo frito, la ensalada
de papa y las galletas M&M. La obsesión del hombre con la comida era realmente patética.
Gracias a Dios él no tenía ese problema.
—¿…alguna vez hacer algo tan cruel? ¿Después sigues adelante y la cagas en
vez de hablar con ella? ¿Qué diablos está mal contigo? —su padre prácticamente gritó, haciendo que Sasuke sostuviera el celular de Sakura a varios metros de su oreja.
—Sé que metí la pata, papá —dijo Sasuke una vez que su papá dejó de
gritar—. Mira, necesito ayuda para saber cómo arreglarlo.
—No te mereces a mi Sakura —dijo simplemente su padre.
Sasuke apenas se contuvo de poner sus ojos en blanco. Su padre era un
vendido por la comida.
—¿Se te ha ocurrido que si no arreglo las cosas con Sakura, ella nunca te hará ese pastel de crema Boston que te prometió? —dijo él, sabiendo que la forma de llegar a su padre era amenazar su comida.
Su comentario fue recibido con una corta pausa.
—Está bien, esto es lo que tienes que hacer —dijo su padre, ahora
concentrado—: necesitas retroceder y dejar de pedir disculpas.
Sasuke frunció el ceño.
—¿Dejar de pedir disculpas? —Eso no sonaba bien.
—Mmmm, no necesitas seguir recordándole lo gran idiota que eres. Ya lo sabe, créeme. Ahora mismo, necesitas trabajar en estar ahí para ella. No la presiones. De hecho, te sugeriría que trabajes en recordarle cuánto te preocupas por ella y qué tan bueno eres para ella.
Asentí lentamente.
—Puedo hacer eso.
Su padre resopló con incredulidad.
—Si puedo —insistió Sasuke, prometiéndose que después de recuperar a Sakura, haría que le hiciera un pastel de crema Boston sólo para poder restregárselo
en la cara al anciano.
—Sólo trata de no estropearlo, porque si me cuestas a Sakura, voy a
repudiarte —dijo su padre antes de colgar.
Sasuke colocó el teléfono en su bolsillo y se dirigió de regreso a la cabaña, decidiendo que no había momento como el presente para empezar. Tenía que recordarle lo bien que estaban juntos y por qué lo adoraba. No debería ser tan
difícil. De hecho, estaba seguro de que un pequeño problema iba a garantizar que no podía vivir sin él.
Entró en la cocina justo cuando
Sakura entró a la habitación pisoteando con enojo y usando sólo su remera de “Geek”. Le lanzó una mirada con enojo y murmuró algo sobre sus pelotas que él decidió ignorar cuando ella se dirigió al
refrigerador. Agarró una gaseosa fría y la bebió mientras lo fulminaba con la mirada.
Lucía exhausta, se dio cuenta mientras se apoyaba contra la mesada. Tenía que dejar de sonreír. Esto iba a ser tan fácil.
—¿No podías dormir? —preguntó casualmente, ya sabiendo la respuesta.
Ella lo necesitaba y lo sabía malditamente bien. Esta iba a ser la forma en que se quedaría cerca de ella mientras hacía su mejor intento para convencerla de que lo perdone.
Sakura empujó hacia arriba los lentes sobre su nariz, tomó un trago de Coca y simplemente le mostró el dedo corazón mientras salía de la habitación.
Genial. Ya la estaba cagando, pensó, caminando detrás de ella. Cerró la
puerta de su habitación de un golpe en su cara. Después de contar hasta diez, dos veces, golpeó la puerta.
—Vete.
Suspirando profundamente, abrió la puerta justo a tiempo para ver la del
baño cerrarse de golpe. Caminó hasta la cama y se sentó.
—Sakura, yo…
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EL VECINO INFERNAL (Sasusaku)
RomanceHarta de ser la pusilánime más grande del mundo, Sakura decide que las cosas van a cambiar empezando por el enervante vecino que tiene mucho encanto pero no suficiente compostura. Lo que no esperaba era ser succionada hacia su mundo, pero Sakura ti...
