Tres en punto de la mañana y Sakura estaba cerca de llorar. Estaba tan
increíblemente cansada. Su cabeza punzaba y se sentía enferma del estómago. No había dormido en cinco días.
Ni siquiera un guiño.
Tristemente no tenía nada que ver con la cabaña. La cama era firme,justo cómo le gustaba, el aire acondicionado funcionaba perfectamente manteniendo la
pequeña cabaña a una fría temperatura de veinte grados y el único ruido que se escuchaba era el sonido de las olas golpeando contra la playa. En realidad deseaba
que hubiera algo de lo que quejarse, porque eso significaría que irse a uno de los hoteles atrás en el camino le proveería del sueño que su cuerpo necesitaba desesperadamente.
La razón por la que no podía dormir era bastante sencilla. El bastardo que se rehusaba a irse sin importar cuántas veces le rogó, suplicó y amenazó era cien por ciento responsable de este pequeño problema. Ser así de dependiente de otra persona para dormir no era saludable ni normal, pero sin importar cuántas veces trató de hacerle entender ese mensaje a su extenuado cuerpo no escuchaba.
Intentó de todo en los últimos tres días.
Al principio pensó que la relajación haría el truco, así que había tomado una docena de baños calientes, leído unos libros e incluso un relajante paseo por la playa bajo la luz de la luna. Cuando la
relajación no funcionó trató con actividad vigorosa. Nadó, hizo largas caminatas y limpió la cabaña de arriba abajo.
Absolutamente nada funcionó. No había forma de que pudiera manejar otro día sin dormir, mucho menos los cuatros días que Sasuke estaba determinado a estar al pendiente de ella.
Se sentó en la cama y pateó las sábanas para librarse de ellas. Maldición. Si iba a estar atrapada con él, entonces bien podría sacar algo de ello. Abrió su puerta de par en par y caminó por el corto pasillo.
Sasuke le echó un vistazo y suspiró. No estuvo muy sorprendida de
encontrarlo despierto. Parecía que esta pequeña adicción iba en ambas
direcciones, afortunadamente, porque si iba a sufrir entonces él también.
Reconoció que su incapacidad para dormir podría tener más que ver con las pequeñas sillas de mimbre en las que estaba forzado a sentarse toda la noche.
—No sé qué hiciste, pero me arruinaste el sueño y dado que no me darás mis cosas de nuevo he decidido que me permitirás el uso de tu cuerpo para dormir
—aclaró, temiendo que tal vez la malinterpretara—, hasta que regresemos a casa y pueda obtener una prescripción para pastillas para dormir de mi doctor.
Sasuke simplemente la miró con ojos enrojecidos.
—Está bien —dijo ella con firmeza, asintiendo para ella misma—. Mueve tu trasero —dijo, indicándole la habitación con la cabeza.
—No —dijo él suavemente.
Ella le entrecerró los ojos.
—No me hagas lastimarte, Sasuke. Estoy demasiado cansada para cualquier estupidez esta noche, así que mueve el trasero.
Negó tercamente con la cabeza.
—No hasta que prometas pasar los últimos cuatro días conmigo.
—No.
Habían roto y él de verdad necesitaba aceptar eso, en especial porque
regresarían a trabajar en dos semanas. Ella no quería tener que lidiar con nada de esta tontería en el trabajo. Él necesitaba aceptar esto para que ambos pudieran
continuar. Ya era suficientemente duro estar cerca de él y no ser capaz de tocarlo.
Lo amaba demasiado y esto la estaba matando. Lo mejor que podían hacer
por ambos era dejarlo ir ahora para que ella tuviera algún tiempo, incluso unos días, para llorar por su relación. Ya sabía que tendría que poner la casa en el mercado y buscar un nuevo empleo tan pronto como regresara.
Después de esto sabía que nunca lograría estar en la misma habitación que él o mirarlo pasearse afuera sin sentir que su corazón se rompía. Necesitaba poner
tanta distancia entre ellos como pudiera si esperaba sobrevivir a esto.
—Nos quedan cuatro días, Sakura. Si quieres dormir entonces me darás lo
que quiero.
—Necesitas dormir tanto como yo —señaló ella.
Asintió en acuerdo.
—Estoy dispuesto a no dormir si es lo que se necesita.
—No vamos a volver —dijo ella, sintiéndose más exhausta de lo que había estado hace cinco minutos.
—No estoy pidiendo eso, Sakura.
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EL VECINO INFERNAL (Sasusaku)
Roman d'amourHarta de ser la pusilánime más grande del mundo, Sakura decide que las cosas van a cambiar empezando por el enervante vecino que tiene mucho encanto pero no suficiente compostura. Lo que no esperaba era ser succionada hacia su mundo, pero Sakura ti...
