cap 17

944 84 2
                                        

—Déjame aclarar esto —dijo Naruto, poniendo su cerveza en el suelo entre sus pies—. ¿Llevaste a Sakur a conocer a tu familia sin ningún tipo de advertencia y te sorprendió que no creyeran que ustedes dos estaban saliendo?
—¡Sí!
—Bueno, puedo ver el por qué no te creyeron —dijo Hidan mientras
agarraba otra cerveza de la hielera.
—Oh, ¿y por qué es eso? —preguntó Sasuke quitándole a Hidan la cerveza de las manos.
Hidan gruñó algo, pero inteligentemente lo dejó ir. Tomó otra cerveza y la destapó.
—Bueno, ¿no estaba tu madre dando lata con que sentaras cabeza? —
inquirió Naruto.
—Sí, y pensarías que estaría feliz cuando llevé a Sakura a casa.
Naruto asintió.
—¿Y durante el último año no te ha estado amenazando con encontrarte a
alguien?
—Sí, pero…
—¿Y cada vez que ibas para la cena, fiesta o barbacoa tu madre no tenía a
varias mujeres a mano para conocerte? —continuó Naruto.
—Sí, pero…
—¿Tuvo a una mujer en la barbacoa para que la conocieras? —inquirió
Hidan.

—Cinco o seis supongo —dijo Sasuke encogiéndose de hombros. En realidad no había puesto atención a ninguna más que para escaparse de ellas cuando lo estaban buscando. Como cualquier otra vez que su madre trató de hacer de casamentera había escogido mujeres necesitadas, más bien dependientes, que no
tenían otros intereses más que ellas mismas y encontrar un novio.
Sus dos amigos inhalaron bruscamente.
—Mierda.
—Eso debe haber cabreado a Sakura —dijo Naruto.
—No creo que tuviera tiempo para darse cuenta. No con la mitad de los
hombres de mi familia coqueteándole —dijo Sasuke apretando los dientes y
hablando furiosamente.
—Eso es una mierda —dijo Hidan.
Era bastante mierda. Nadie lo escuchó. Fue una de las fiestas más
insoportables a las que había ido alguna vez. Cuando no estaba tratando de escapar de alguna mujer dependiente realmente fastidiosa que su madre había invitado con el único propósito de casarlo estaba ocupado metiéndose en una discusión con cualquier bastardo de su familia que estuviera preguntando el número de Sakura.

Como en cualquier otro momento Sakura no se daba cuenta de ello para
nada. Cada vez que la llevó a un lado aparte para hablar de ello sólo se rio hasta que las lágrimas bajaron por sus mejillas. Cuando regresaron a la habitación era obvio que había llorado y cada hombre lo fulminó con la mirada. Se comportaron
como si Sakura necesitara que la protegieran de él.
Debería haber sido dolorosamente obvio para todos en la habitación lo que sentía por Sakura. No hizo un secreto del hecho de que ella era su mundo, no es que alguien le creyera. ¿Por qué era tan difícil de creer que se había reformado por Sakura?
No creía que hubiera alguna dificultad en ello. Incluso si no estuvo
abrazándola constantemente, poniendo su brazo alrededor de ella, tomándola de la mano o tratando de besarla se los dijo, ¿pero eso había detenido a cualquiera de esos bastardos de tratar de ligársela?

—Probablemente tu familia pensó que llevaste a Sakura como una trampa para conseguir que tu madre dejara de acosarte con eso de sentar cabeza y para usarla como una excusa para evitar a esas mujeres —señaló Hidan.
Sasuke aplastó su lata de cerveza vacía y la lanzó al cubo en la esquina de su tarima. Debería ser obvio para todos que había cambiado. Demonios, hace un año hubiera tenido a Hidan lanzando esa lata de cerveza al aire para que él pudiera dispararle con su pistola de paintball. ¿A ninguno de sus amigos le parecía extraño
no sólo que la lanzara al cubo sino que su tarima y sus muebles de jardín también estuvieran limpios y reparados, su césped recién cortado y el interior de su casa estaba limpio? Esos eran cambios endemoniadamente grandes según su opinión.

—Eso es lo que estaba pensando —dijo Naruto, lanzando su lata al cubo y errando. Aterrizó en el césped recién cortado de Sasuke. Sasuke furiosamente le hizo señas para que la levantara. Poniendo los ojos en blanco Naruto hizo justo eso.
—Como sea. El estar aquí sentados hablando de relaciones como si
fuéramos un montón de mujeres es verdaderamente aburrido —apuntó Hidan—.
Vámonos de aquí. —Se paró, esperando que los otros dos hombres lo siguieran.
Naruto y Sasuke se miraron el uno al otro, se encogieron de hombros y se
pusieron de pie. Qué demonios, no era como si ellos tuvieran algo mejor que hacer dado que Hinata estaba fuera con un cliente y Sakura estaba visitando ventas de garaje.
—Genial, vamos a los clubes de desnudistas —dijo Hidan alegremente.
—Espera ahí, Skippy —señaló Sasuke, deteniéndose de golpe—. Esa mierda
no va a pasar.
—¿Qué demonios quieres decir? —preguntó Hidan, sonando como un niño malhumorado—. Quiero ir a ver a chicas sexys desnudándose.
—También estoy fuera —anunció Naruto, no es que fuera realmente necesario.

EL VECINO INFERNAL (Sasusaku)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora