—No tienes que comprar la cena. Podía haber cocinado —señaló Sakura
mientras seguían a una camarera a un reservado en el restaurante de estilo de los años cincuenta.
—No vas a mover un dedo mientras estás de vacaciones —indicó Sasuke otra vez. Esta era otra cosa por la que iban a tener que discutir, pero más adelante. En estos momentos estaba demasiado ocupado mostrándole a Sakura lo mucho que se preocupaba por ella. Durante los dos últimos días estaba bastante seguro de que
Sakura había comenzado a perdonarlo.
A estas alturas ella probablemente se dio cuenta de que no deberían estar
separados. Ahora todo lo que tenía que hacer era tratar de no embarrarla otra vez, no es que él realmente pensara que lo haría. Había estado actuando como el
amigo perfecto durante los últimos días. Por la noche le permitía a ella decidir la posición en la que dormirían y en la mañana saltaba fuera de la cama y tomaba
una ducha muy fría o iba a nadar en el océano. Luego pasaba el resto del día encontrando cosas divertidas que hacer y se guardaba sus manos para sí mismo.
Era más difícil de lo que se había imaginado, pero de alguna manera se las arregló para tratar a Sakura como una buena amiga. No había duda en su mente de que ella estaba dispuesta a volver a como las cosas solían ser. Jodidas gracias a Dios, porque él no creía que pudiera durar otro día con esta mierda de la amistad.
Ella era su pequeño saltamontes, simple y llanamente. No poder tocarla y abrazarla estaba simplemente mal.
—¿Puedo conseguirles una bebida para empezar? —le preguntó la
camarera, lanzándole una mirada apreciativa.
—Tomaremos dos Coca-Cola, por favor —dijo, dirigiendo su atención al
menú delante de él. No estaba dispuesto a hacer algo para alentar a la mujer. En este momento necesitaba ser capaz de concentrar toda su energía en su pequeño
saltamontes y no en una camarera con una apretada camisa rosa dos tallas demasiado pequeña que esperaba calentar su cama esta noche.
—Iré a traerlas ahora mismo —dijo con una voz seductora. Sasuke le echó un vistazo a Sakura, preguntándose si el obvio interés de la mesera le molestaba.
Si lo hizo, no lo demostró. Al parecer, una vez más, Sakura era demasiado ajena para notarlo, lo que probablemente era lo mejor porque no podía soportar las mujeres
celosas.
—Tengo que usar el baño. ¿Podrías ordenar por mí si ella vuelve antes que yo?
—Por supuesto —dijo Sakura, sin molestarse en levantar la vista del menú—.
¿Qué quieres?
—Dos hamburguesas con queso —dijo él, sin molestarse en decirle cómo las
quería o sin pedirle dos adicionales. Ella sabía lo que le gustaba.
Cinco minutos más tarde caminaba fuera del baño justo cuando su camarera terminaba de escribir su orden. La camarera levantó la vista de su cuaderno de notas y le sonrió. Le dijo algo más a Sakura antes de caminar a él, sonriendo
tímidamente todo el tiempo.
—Tu amiga —dijo, gesticulando hacia Sakura, que los observaba con
aburrido interés—, dijo que te puede gustar la banda que está tocando en el TJ’s.
Es una banda que toca música de Nickelback. Dijo que me podrías recoger en dos horas después de que salga del trabajo, pero si me das quince minutos probablemente podría conseguir la noche libre.
—¿Espera? ¿Qué? —preguntó Sasuke, confundido como el infierno—. ¿Te dijo que yo estaba interesado?
—Mmmhmm —dijo la camarera, despreocupada de que él estuviera
claramente enojado.
—Disculpa —dijo firmemente, caminando a su alrededor.
—Iré a preguntar si puedo salir antes —anunció la camarera, sonando
aturdida.
—No te molestes —lanzó Sasuke sobre su hombro.
Se acercó a Sakura, puso las manos sobre la mesa y se inclinó hasta quedar prácticamente nariz a nariz con ella.
—Dime que no acabas de intentar organizarme una cita con la
camarera —
soltó él, tratando de detenerse a sí mismo de retorcer su pequeño cuello.
—No te organice una cita en sí, pero le dije que te podía gustar la banda y
que estabas soltero —dijo ella simplemente, empujando sus gafas encima de su nariz.
—¿Estoy soltero? —repitió, su voz sonaba a hueca.
—Sí —dijo Sakura, moviendo su mirada hacia la izquierda y lejos de él.
Lentamente se apartó de ella y se levantó. Tragando saliva, le
preguntó—:
¿Es lo que realmente quieres?
—Sí —dijo ella sin la menor vacilación, haciendo todo de repente clarísimo.
Sacó dos billetes de veinte y las arrojó sobre la mesa.
—Vamos —dijo él, dirigiéndose hacia la puerta.
—¿A dónde vamos? —le preguntó Sakura cuando lo alcanzo.
—A casa.
—¿Sasuke? Sasuke, habla conmigo.
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EL VECINO INFERNAL (Sasusaku)
RomantikHarta de ser la pusilánime más grande del mundo, Sakura decide que las cosas van a cambiar empezando por el enervante vecino que tiene mucho encanto pero no suficiente compostura. Lo que no esperaba era ser succionada hacia su mundo, pero Sakura ti...
