¡Te Verde! 🍵
En este libro podrás encontrar One Shots, Two Shots, Three shots sobre esta pareja tan tierna.
Si quieres dejarme sugerencias para One Shots, ¡siéntete libre de escribírmelo en los comentarios!
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¿Qué les había pasado? Eso se preguntaban todos. ¿Cómo los mejores amigos, aquellos que jamás se separaban, llevaban dos años sin siquiera mirarse? Cada vez que alguien les preguntaba sobre el fin de su amistad, ambos contestaban con evasivas:
<<Surgieron desacuerdos.>>
Sin embargo, la verdad no tardaría en salir a la luz.
Ochako estaba desayunando mientras miraba su teléfono. Al revisarlo, vio que Mina le había dejado un mensaje la noche anterior:
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Apenas lo había recordado; El hijo de Mina cumplía dos años. Sin dudarlo contesto un "Si" y apago su teléfono. Termino su desayuno, y se preparó para salir a patrullar.
Con el paso de los años su traje de heroína había sufrido varios cambios, causados por la progresiva evolución de su don. Ahora, por ejemplo, poseía botones para desactivar el uso de su don en ella misma, para que no pudiera ser incapacitada con su propio don. Sin embargo, había cosas que se mantenían: Su casco (Aunque mejorado), y los compartimientos de su cinturón. De este mismo lugar, mientras se ponía una bota, cayo un pequeño objeto. Cuando se agacho para recogerlo, sus ojos se aguaron. Era el muñeco que Deku le había regalado, hacia tantos años ya.
"¡Entonces aléjate! ¡Olvídame! ¡Si tanto te asusto, vete, Uraraka!"
El dolor atisbo su corazón como cuchillas ardientes, pero trato de alejarlo de si, como llevaba intentándolo dos años. Sin embargo, olvidar a alguien que amas no es sencillo...
Termino de vestirse y salió de su casa, dispuesta a distraerse con algunos villanos. Su patrulla fue relativamente tranquila, hablando en términos heroicos, pues solo detuvo un par de asaltos, ayudo a una anciana a cruzar la calle y salvo a un niño de ser atropellado. Ella no era la símbolo de la paz, pero desde la batalla para rescatar a Eri, una necesidad de salvar a cuantos pudiera surgió dentro de ella, y seguía sin apagarse. Al terminar de ayudar a un anciano a transportar sus compras a su auto, reviso su reloj; Aún faltaban un par de horas para la fiesta de Kotohe. Decidió ir a visitar su lugar especial, y después ir a su casa a cambiarse.
Ese lugar especial lo era por un buen motivo: Aunque no lo aceptara, era allí donde durante los años que estuvo en la U.A se sentaba a ver el horizonte junto a Izuku. Pero desde que pelearon, ella jamás había vuelto a verlo ir allí.