El sábado por la tarde en los dormitorios de Heights Alliance había un aire casi onírico, como si el tiempo hubiera decidido tomarse un descanso. El sol de primavera, ese sol de tercer año que sabía a paz ganada a pulso, se filtraba por los ventanales de la sala común, bañando los sofás desgastados en una luz dorada y perezosa.
La guerra había terminado. Las cicatrices de la sociedad, y las de sus propios cuerpos, habían comenzado a sanar, transformándose en historias que contarían a las futuras generaciones. Pero para los estudiantes de la Clase 3-A, la inminente graduación se alzaba en el horizonte como una promesa brillante y, a la vez, aterradora.
Ochako Uraraka caminaba por el pasillo del segundo piso con el ceño fruncido y un libro de texto masivo titulado "Legislación Heroica y Daños Estructurales: Vol. 4" bajo el brazo.
—No entiendo la cláusula 58 sobre la mitigación de escombros en zonas residenciales —murmuró para sí misma, mordiendo el extremo de un bolígrafo rosa—. Iida me lo explicó durante el almuerzo, pero usó tantas palabras y movió tanto los brazos que creo que me confundió más. Deku-kun seguro tiene un resumen simplificado en alguna parte.
Se detuvo frente a la puerta de Izuku. Escuchó silencio.
—¿Deku-kun? —llamó, dando dos toques suaves con los nudillos—. ¿Estás ahí? Tengo una duda existencial sobre leyes de construcción y seguros contra villanos.
Nadie respondió. Ochako esperó un momento y probó la manija; la puerta se abrió con un chirrido suave. Izuku, siendo Izuku, a menudo olvidaba cerrar con llave cuando salía a correr o a entrenar en el gimnasio. Ahora que las "brasas" del One For All se habían extinguido casi por completo, compensaba la falta de poder explosivo con un entrenamiento físico que, sinceramente, asustaba un poco a Sato y Kirishima por su intensidad.
—¿Permiso? —susurró, asomando la cabeza con cautela.
La habitación estaba vacía, pero era inconfundiblemente suya. Olía a detergente limpio, a papel viejo y a ese aroma indefinible a "esfuerzo constante". Las pesas estaban ordenadas meticulosamente en una esquina (bueno, casi ordenadas, una mancuerna se había escapado). La inmensa colección de figuras de All Might seguía vigilando desde las estanterías, aunque ahora compartían espacio con figuras de otros héroes: Mirko, Best Jeanist, e incluso, Ochako notó con una sonrisa tierna, una pequeña figura de arcilla de Uravity hecha a mano —probablemente un regalo de Eri— que ocupaba un lugar de honor en el centro del escritorio, libre de polvo.
Ochako entró, cerrando la puerta tras de sí, con la intención de dejarle una nota adhesiva en el monitor de su computadora para que la buscara cuando volviera.
Sin embargo, al acercarse al escritorio de trabajo, algo llamó su atención.
Izuku siempre había sido un fanático de las notas. Sus diarios de "Análisis de Héroes para el Futuro" eran legendarios (y un poco aterradores por su nivel de detalle) para toda la clase. La mayoría estaban alineados perfectamente en la estantería, numerados del 1 al 25. Pero en un estante separado, casi oculto detrás de una figura de Gran Torino, había una pequeña sección que Ochako nunca había notado.
Eran cuatro cuadernos.
No tenían números en el lomo. En su lugar, tenían etiquetas de colores codificadas por años. Y lo que hizo que el corazón de Ochako se saltara un latido y luego se acelerara como si acabara de correr una maratón, fue el nombre escrito en la etiqueta del primer cuaderno. Estaba escrito con la letra redonda e insegura de un Izuku de quince años.
"Sujeto de Estudio: Uraraka-san (Uravity)"
Sabía que no debía. Su ética de heroína gritaba "¡Privacidad! ¡Código de conducta!", pero su corazón, ese que había estado latiendo a un ritmo diferente cada vez que él estaba cerca durante los últimos tres años, gritaba "¡Investigación de campo!".
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💚 𝙊𝙣𝙚 𝙎𝙝𝙤𝙩𝙨 𝙄𝙯𝙪𝙤𝙘𝙝𝙖 🩷
Random¡Te Verde! 🍵 En este libro podrás encontrar One Shots, Two Shots, Three shots sobre esta pareja tan tierna. Si quieres dejarme sugerencias para One Shots, ¡siéntete libre de escribírmelo en los comentarios!
