Katelyn Henderson
Asfixiada, esa palabra describía como me sentía. Tengo las responsabilidades al límite, y no solo de una cosa sino de diversas, ser la capitana del equipo de voleibol, tener notas altas para un maravilloso promedio, las clases de negocios impuestas por mi padre, salir a escondidas con Johan sin que mi padre o algún medio de comunicación nos viera, luchar contra mis desórdenes alimenticios, estas cosas son agotadoras, no tanto porque sea cansado físicamente, pero mentalmente todo esto me estresaba y quisiera que por un momento todo parara. pero es imposible.
—Lyn ¿Estás bien? —La voz de Derek se escuchó al fondo del salón. Supongo que mi cara no debe ser muy agradable en este momento por la expresión de preocupación en su cara.
Últimamente mis emociones están por todos lados, como si no pudiera controlarlas, lloro, grito, sonrió, es más una vez estaba riéndome con Derek y termine llorando. No me gustaba para nada como me estaba sintiendo, tenía meses que no me pasaba esto, y no quiero, no me voy a permitir estar como estuve en México, sé que tengo que ir a terapia y que estas cosas no se afrontan sola, pero no he tenido tiempo, y para ser sincera conmigo misma tampoco he tenido ganas de ir, sé que me hará bien, pero no lo sé algo me detiene.
Derek me hizo una pregunta, la cual no tengo ni idea de que responder por estar perdida en mis pensamientos, entonces lo mejor que puedo hacer es asentir y sonreír.
—Bueno vámonos. —Derek tomo mi mochila y mi muñeca para sacarnos del salón. Dios no sabía a qué había dicho que sí, pero es Derek no creo que sea algo malo, entonces sonreí y empecé a correr a su lado.
—¿A dónde vamos? —Pregunté divertida.
—Es un secreto.
Poco después Derek pidió un Uber afuera de la escuela y esperamos a que llegara, normalmente es peligroso ir con cualquier persona sin saber tu destino, pero con Derek sé que es más peligroso estar sin él.
Llegamos al centro comercial, y me sentí algo decepcionada por el lugar a donde habíamos llegado, pensé que sería otra cosa.
—Juzgas demasiado rápido Lyn —comentó Derek.
Me conoce tan bien, y llevamos dos meses de conocernos. No era la primera persona que me decía eso, también Johan lo hizo una vez. Ellos empiezan a ser más similares con el tiempo.
Solo le regale una sonrisa y lo seguí a donde sea que me quisiera llevar. En México sería mujer muerta si mi madre supiera que me escape a un centro comercial con un chico, y aunque Derek no es con el que salgo, mi madre estaría furiosa.
—Te presentó el lugar donde harás tu propio oso de peluche.
No pude evitar brincar, emocionarme y jalar adentro de la tienda a Derek, siempre quise hacer un oso de peluche.
Derek y yo nos pusimos a leer las instrucciones dentro de la tienda y en realidad era muy sencillo, solo elegir un oso sin relleno de los colores disponibles, llevarlo a confección y después vestirlo ¿Que tan difícil puede ser?
—¿Qué color quieres? Hay café, gris, negro...
—Azul —comenté sin ni siquiera pensarlo.
—Lyn, los osos azules no existen —Derek habló obvio, a lo cual le hice un tipo puchero y fue por el oso de color azul.
—Vamos a confección —grite emocionada mientras arrastraba a Derek por todo el lugar.
Llegamos al área donde le ponían el relleno al oso y estaban tardándose un poco.
—Ven Lyn. —Fui a donde estaba Derek, que estaba sentado en una mesa con tiras de papel y una pluma. —Quiero que escribas aquí todos los sentimientos que tengas en este momento malos o buenos.
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VICIO
RomanceQuerer a alguien sin saber lo que quieres y establecer una relación sin amor propio solo generara un: VICIO. Katelyn Henderson y Johan Dupeyron son dos jóvenes que se conocen en las vías del tren. La atracción entre ellos surge de forma inmediata, e...