Los rayos de sol que entraban por el gran ventanal despertaron a Rosé. Sonrió cuando se dio cuenta de que entre sus brazos, dormida, aún se hallaba Lisa. Respiraba tan suavemente que casi era imperceptible. Se movió un poco delicadamente para no despertarla. Ya en pie se dirigió hacia la cocina, no había nada. Recordó que Lisa le había dicho que era un departamento nuevo, su regalo por la graduación.
Echando un último vistazo a la castaña tomó su chaqueta, las llaves de Lisa y bajó a la calle en busca de una tienda para comprar algo para el desayuno. Dio enseguida con una pequeña cafetería, ordenó un té y un café con leche, unas piezas de fruta y una napolitana de chocolate. Cuando el pedido estuvo listo, pagó y salió con las bolsas en dirección al departamento de Lisa.
Subió en el ascensor con una sonrisa en el rostro, caminó por el pasillo hacia la única puerta, tecleó el código y entró. En la misma posición, tal y como la había dejado estaba Lisa. Rosé dejó las bolsas en la encimera y se acercó a la castaña.
- Buenos días dormilona - dijo la rubia sonriendo - He traído el desayuno - se acercó para dejar un suave beso en la mejilla de Lisa pero su piel estaba totalmente fría. Rosé sintió una opresión en el pecho. - Lisa, Lisa - llamó moviéndola pero la castaña no se movía. Suavemente la movió para cambiar su postura, examinó a la chica y se dio cuenta de que su pulso no era normal, su respiración no era constante y los latidos de su corazón eran débiles.
Rápidamente corrió hasta la mesa de la cocina y tomó su teléfono.
- Soy Roseanne Park, residente de cirugía. Tengo una paciente de 25 años, signos vitales débiles. Necesito que envíen una ambulancia a la 24 con 47 St. ¡Rápido!.
Volvió su mirada a la castaña mientras rápidamente marcaba el teléfono de Jennie.
- ¿Rosé? - la voz de la morena al otro lado.
- Jennie, ve hacia el hospital. He llamado a una ambulancia, Lisa no está bien.
- ¿Qué? ¿Dónde estás? - gritó desesperada.
- En vuestro departamento. Ve al hospital, por favor.
- De acuerdo, voy para allá.
Rosé miró su reloj y volvió a examinar a Lisa.
- Lisa, por favor... despierta.
El equipo de emergencias tocó la puerta, Rosé corrió a abrirles. El equipo comprobó las constantes y subieron a la castaña a una camilla. Diez minutos fue lo que tardaron en realizar el recorrido hasta el hospital. Rosé los contó al milímetro sin abandonar en ningún momento la mano de la fotógrafa.
- ¿Qué tenemos?
- Paciente de 25 años. Signos vitales débiles.
- ¡Lisa! - la voz de Jennie entrando por la puerta junto a Jisoo distrajo a Rosé. - Rosé, ¿qué pasó?
- A intensivos. ¡Ya! - gritó la rubia. Todo el equipo atendió sus órdenes.
- Es paciente de Jungkook - susurró la pelinegra a la enfermera que corrió a avisar al médico. - Rosé.
- Vas a ponerte bien Lili, te lo prometo - dijo Rosé empujando la camilla junto a Jisoo. Ambas médicos entraron en la sala de intensivos, segundos después lo hizo Jungkook.
- Yo me ocupo - dijo el médico. Rosé negó. - ¡Park! es una orden. - Jisoo tomó a Rosé por los brazos y la sacó de la sala.
Jennie estaba fuera hablando con los que, Rosé supuso, eran sus padres.
- No Jennie, de ninguna manera permitiremos eso - dijo el hombre llorando.
- Es la única salida papá, por favor. Se lo debo. - sollozaba la morena.
ESTÁS LEYENDO
In My Heart
FanfictionRosé es una aspirante a cirujana un tanto torpe y con un trastorno obsesivo compulsivo con el que su mejor amiga, Jisoo, debe lidiar. Su vida de universitaria está totalmente calculada al milímetro... o eso intenta... ¿Puede un tropiezo ser el punto...
