13.- Solo esa noche

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La mañana llegó como todos los días. En las habitaciones todos comenzaban a levantarse para alistar sus maletas ya que ese era el último día en la casa Lan, al atardecer todos debían volver a casa. JingYi y Suzhui seguían con la abuela, no se habían despegado de ella casi en ningún momento, la madre Lan estaba encantada porque tenía dos nietos y eso la volvía loca. Ver sus genes en ambos niños la hacia sentir feliz, tanto Jingyi cómo Suzhui eran un claro reflejo de sus hijos y eso la obligaba a querer pasar todo el día con ellos, lo cual era conveniente porque si JingYi decidiera ir a la cabaña de sus padres esa mañana se habría encontrado toda una escena.

En el piso de la habitación aún descansaban las prendas de ambos, la cama tenía las sábanas revueltas, el escritorio de la habitación ya no tenía cosas encima y sobre la cama descansaban desnudos y agotados dos cuerpos masculinos que pertenecían a sus padres.

La noche anterior luego del orgasmo de Xichen se quedaron recostados juntos como hacían en el pasado, hablando de tonterías hasta que se calentaron de nuevo y un segundo momento llegó. Habían follado sobre la cama a cuatro patas como unos salvajes, luego Wanyin le había montado dándole a Xichen la más hermosa e imponente imagen que había visto en mucho tiempo. Cuando el orgasmo llegó no hubo porque parar, Xichen parecía tan excitado que resistió otra ronda más sobre la mesa de la habitación, casi a las 4 de la mañana decidieron parar, ya no podían más estaban agotados. Cayeron dormidos tan pronto tocaron la cama y no habían podido abrir los ojos al sonar del canto del gallo. Simplemente fue imposible despertar.

Su mañana no comenzó hasta casi las diez de la mañana, Wanyin abrió los ojos primero, junto a él aferrado fuertemente a su cintura estaba Lan Xichen. Wanyin recordó todo lo que habían hecho y sintió pesar... No era que fuese malo, porque había sido fenomenal, pero estaba mal. Wanyin se sentía decepcionado de sí mismo, no había podido soportar ni una semana estando con Xichen sin acostarse con él, se sentía débil. Por una parte pensaba que tal vez si  simplemente lo dejase pasar y ya estaría bien, pero él sabía que se había prometido hace mucho tiempo no volver a acostarse con hombres que potencialmente podrían dañarlo... Y Xichen tenía experiencia en hacerlo llorar.

Se levantó de la cama. Miró a su al rededor el desastre y comenzó a limpiarlo todo intentando limpiar con ello su mente y culpa. Cuando terminó de poner orden en la mesa se vistió y acomodo el resto de su ropa en su maleta. Se había autoconvencido de que aquello era solo una cuestión de esa noche en ese lugar, que cuando volvieran a la ciudad podría volver a dormir separado de Xichen y todo estaría bajo control. No estaba enamorado de Xichen así que no importaba, podría incluso salir con alguien más para poder sacarse de una vez por todas a ese hombre del pecho, sí, Wanyin tenía soluciones. 

Salió de la habitación sin decirle nada a Xichen, ni siquiera intentó despertarle porque no le interesaba hacerlo, quería alejarse de ese hombre por el momento, quería tenerlo lejos porque verlo de cerca solo era un recordatorio de lo débil e imbécil que había sido al dejarse manipular tan fácilmente por sus emociones al grado de acostarse con él... Sin duda había sido un estúpido.

Se metió en el comedor donde habían dos platos que supuso eran el suyo y el de Xichen, en la familia no era común que comieran separados, pero no esperaban a alguien más de media hora y la parejita había levantado el cuerpo dos horas más tarde. Así que les tocaba comer solos.

Wanyin calentó su comida y se apresuró a comer, estaba tan sumergido en sus recuerdos que no sintió cuando un par de pasos entraban en el mismo sitio. Pronto un par de brazos fuertes lo rodearon con cariño apretándolo fuerte y dejando un beso en su cabeza.

Wanyin se sobresaltó, pero el olor característico de Xichen lo obligó a relajarse un poco. Suspiró y se quitó los brazos de al rededor sin querer lucir muy grosero. Xichen se sentó a su lado y tomo su propio plato, sonrió a Wanyin y se acercó a besarlo de nuevo. En la mente de Xichen aún estaban presentes los gemidos que había soltado el joven la noche anterior, aún tenía en su cabeza la voz del joven diciendo que no parara, que le diera más fuerte. Xichen no sacaría la imagen de Wanyin con las piernas abiertas sentado sobre la mesa completamente desnudo, como lo miraba atrayendolo, seduciendolo... Simplemente no lo olvidaría ni teniendo amnesia.

Regrets - Xicheng.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora