Capitulo 10

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Cuando amaneció y la luz se coló por la ventanas, Levi abrió los ojos sin mucho problema. Había pasado una buena noche, cómodo, cálido y en confort.

Y cómo no, era porque Eren y él estaban haciendo cucharita.

La verdad es que ellos no habían dormido así desde hace unas cuántas semanas, antes de todo este rollo. Generalmente después del sexo se disponían a hacer otras cosas, a conversar, o simplemente Eren se iba. Pero no hacía falta tener sexo para sentirse bien y querer dormir abrazado a la espalda del castaño, nunca lo había hecho, obviamente.

Pero, ahora...

Levi sonrió sin gracia. No entendía porqué si ya habían aclarado el tema su cerebro debía reincidir en que él se sentía bien con esto (dormir con Eren abrazados) tenía que ver con algún motivo completamente antónimo al que siempre habían tenido. Levi sólo estaba confundido, el menor seguía siendo su mejor amigo hermoso y apapachable, ese al que siempre le había gustado abrazar mientras dormían juntos en el sentido no homo. Nada había cambiado.

Bueno, no "nada" exactamente, pero ellos no se alejarían de su concepto amistoso por las folladas. Todo era como antes, todo seria como antes después de que Levi "retomara las andadas".

Correcto. Nada de líos mentales, entonces.

¿Crees tener la madurez para seguir con esto?, una voz resonó en su cabeza, burlona.

Quizás Levi debía ir a un psicólogo, dudaba que eso de nombrar partes de su cuerpo, creer que su pene lloraba y que su yo interno le reprendiera cosas fuera normal.

Te he dicho que no hagas eso.-

El pelinegro miró a Eren. Los ojos somnolientos de su amigo le observaban algo desenfocados.

¿El qué?.-

Aveces.-dio un largo bostezo, estirando los brazos-. Cuando meditas, pones una mirada como si sufrieras de tid.-

El sonrió, acariciando el hueso de la cadera de Eren por encima de su pantalón deportivo.

¿En serio?.-

Sip, incluso murmullas cosas que se contradicen entre sí. Eso da algo de miedo. No lo hagas.-

Quizás sí sufro de tid, Eren. Comienzo a considerarlo.-le dijo de forma casual-.

Eren frunció el ceño y le miró confundido.

¿Por qué lo dices?.-

Porque... Ahora mismo hay una parte de mí que quiere besar estas señoritas.-tocó con su índice las leves y pequeñas arrugas a los costados de los ojos de Eren-. Pero hay otra que quiere algo completamente distinto.-

El menor sonrió, resaltando las arruguitas.

¿Sí? ¿Y qué sería?.-

La mano de Levi viajó un poco más abajo, acariciando el muslo del castaño verticalmente, dando ligeros apretones.

La otra... quiere masturbarse, y correrse en tu cara.-agregó, sonando casi amistoso-.

Quería hacerles creer a ambos que la situación ya no lo afectaría. Puede que asegurar que sufría de un conflicto mental no era la mejor forma, pero la idea técnica era bastante obvia y por supuesto que Eren la entendió.

El castaño lo miró por unos segundos antes de asentir en silencio, luciendo algo nervioso, pero anhelante.

Levi se deslizó hacia abajo, dejando primero un beso en los labios de su mejor amigo. Acarició sus piernas cubiertas con ambas manos, antes de sentarse sobre el pecho de Eren tras haberse quitado el pantalón de la pijama. Obvio, no cargaba ropa interior. Sabía que Eren tampoco.

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