20 - Gatito pervertido

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Perdon si hay un erros en los nombres.


Akiko se quedó en el apartamento hasta que llegó Baji casi a las 11 de la noche.

Lo acompañé durante su cena con tan solo mi presencia porque Akiko me obligo a cenar temprano debido a mi "malestar".


Se acercaba la medianoche, pero la charla de la noche anterior seguía pendiente y ambos sabíamos que, si no lo hablábamos esta noche, entonces no lo haríamos en un futuro cercano.


Después de que Baji  terminara su cena ambos decidimos silenciosamente llevar aquella conversación en el sofá. Sentados en un mismo sillón, pero cada uno en los extremos.


- Así que... ¿quieres hablar? - comenzó tras largos segundos de silencio.


- ¿Tengo qué?


- No realmente. No pretendo hacerte hablar si no te sientes cómodo - se encogió de hombros y me observo con atención.


Suspire y trate de organizar mis ideas. No es como si no quisiera hablar, sino que no se exactamente que decir. ¿Debería soltarlo todo? ¿O sería mejor guardarme detalles para después?


- Yo supongo que la terapia funciona, es solo que... hablar sobre el pasado, incluso si no es lo que verdaderamente duele es... - guarde silencio al no encontrar una palabra para ello.


- Es horrible, lo entiendo. Se siente como si volvieras a vivir en ese tiempo - continua el pelinegro por mi y estoy sorprendido de que piense lo mismo.


- No se si debería y realmente no tienes que responder pero... ¿qué te llevó a ti a terapia? - pregunte dudoso.


Vi a Baji tensarse y respirar con pesadez, por lo cual comencé a arrepentirme de inmediato.


- Empecé terapia después de que mamá falleciera - contesto antes de siquiera decirle que no tenía porqué responder. - Todo ese asunto fue... difícil y yo era sólo un adolescente huérfano.


- Lo siento.


- No te disculpes, todo esta bien - sonrió, pero creo que ambos sabemos que miente.


No volví a tocar el tema. El hablara cuando se sienta listo.


- Yo jamás fui bueno relacionándome con el mundo exterior - explique muy a mi pesar - Solía estar solo y tener pocos amigos. La gente me creía raro y, al ser pequeño y delgado, supongo que los demás me creyeron inferior y débil.


<Mis compañeros solían molestarme todo el tiempo, casi siempre de forma verbal, pero hubo algunos golpes de tanto en tanto. Nunca les dije a mis padres porque no quería preocuparlos y eventualmente el rechazo se transformó en puras miradas y aislamiento. Tenía un solo amigo y con eso me bastaba... eramos inseparables.>


- ¿Hablas de... Takemichi? - interrumpió Baji.- Sí, ese es él. Es demasiado entusiasta y tiene mucha energía, así que bastaba para ambos. Él hablaba y yo escuchaba. La universidad empezó igual hasta que...

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⏰ Última actualización: Sep 28, 2022 ⏰

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