CAPÍTULO IV: DATE

726 87 2
                                        

2 SEMANAS DESPUES:

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

2 SEMANAS DESPUES:

SEÚL, COREA DEL SUR.

—Qué bueno que bajas, Lisa. te fascinara lo que tu padre y yo hemos estado cocinando. Siéntate. —Su madre le dijo con una enorme sonrisa, adornando los platos para la cena.

—En realidad... no me quedaré a cenar—miró al suelo, no quería que su madre se diera cuenta de su pequeño nerviosismo.

—¿Vas a salir? —La mujer alzó una ceja sugestivamente, Lisa solo puso los ojos en blanco. —No pongas esa cara, niña. Soy tu madre, sé lo que te pasa, puedo leer tu mente, ¿sabías?

—Mamá, deja de hacer eso. No tengo cinco años...

—Bueno, que yo recuerde, tenías más de diez años y aún lo creías fielmente—Señaló a Lisa con el gran cucharon.

—Si, claro. ¿Qué te hace pensar que no lo fingía creer? —Su madre le dio una mirada de: "¿En serio?"

—Estoy feliz de que salgas un poco más, con alguien que no sean tus amigos. —Lisa alzó las cejas con sorpresa—Si, Lali. Sé que estas viendo a alguien, y estoy ansiosa por saber quien es, pero te daré tiempo. Solo... no lo dejes pasar, te ves realmente feliz, y lo mereces, mi niña.

—¿Fue Jennie? —Lisa la cuestionó en defensa. No se sentía la persona más cómoda sabiendo que era fácil de leer.

—¿Jennie? No he hablado con Jennie desde la gala... ¿tendría algo especial que decirme?

—Agh... ¿cómo demonios lo...? —su pregunta fue interrumpida por la fuerte voz de su papá.

—Ese vocabulario, jovencita—Se acercó a la barra para ponerse los guantes de cocina—¿Por qué la cara larga, hija? —Acomodó los platos en la bandeja.

—Lisa no puede aceptar que puedo leerla con solo una mirada. —Marco la miró confundido.

—¿Qué? ¿Eso se puede? —Lisa sonrió, y su madre solo puso los ojos en blanco.

—No podrías saberlo, yo soy la madre aquí. Y, por ende, la inteligente.

—Estoy seguro de que lees su diario del colegio, esa debe de ser la razón de que sepas sus más oscuros secretos. —Dijo con un tono misterioso.

—Ni siquiera tiene un diario. Nunca lo tuvo. —Lisa abrió la boca para refutar, pero no había nada con que defenderse. Su madre parecía conocerla como la palma de su mano.

—Como estoy comenzado a sentirme atacada... me voy. Espero no trates de investigarme más, mamá. —La dio un beso en la mejilla, seguido a su padre.

—¿No te quedas a cenar? —Lisa negó con una pequeña sonrisa.

—Tiene una cita con quien sabe quién. —Marco arqueó una ceja.

—¡Mamá!—Lisa ya estaba totalmente sonrojada. 

—Wow, Lisa. ¿Por qué no me habías dicho nada?—su padre le dio una sonrisa complice. 

I LIED | CHAELISADonde viven las historias. Descúbrelo ahora