Capítulo 12

381 22 5
                                        

—》¿Dónde estás? Vine a tu apartamento y no te encontré

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

—》¿Dónde estás? Vine a tu apartamento y no te encontré. —le escribí.》

—》Matt, estoy ocupada. Hablamos después.》

—》Necesitamos hablar. No puedes estar con alguien como él.》

—》Estoy fuera de la ciudad por temas de trabajo, regreso el lunes.》

—》Quiero volver a lo que éramos…》

—》Eso es imposible. Ya nada es igual.》

—》Es cuestión de tiempo. Eres importante para mí y no te quiero perder.》

No contestó.

Ni siquiera dejó el mensaje en visto.

Parecía que poco le importaba mi interés por recuperarla. Quizás sí era patético seguir detrás de alguien que no sólo me olvidó en tiempo récord, sino que ahora andaba saliendo con ese niño piloto. No podía entenderlo. Carmen siempre había sido parte de mi vida, pero ahora ya no parecía ni la sombra de quien fue conmigo.

Ese era el problema de mezclar lo romántico con alguien de tu círculo: cuando se acaba, no solo pierdes una relación, pierdes a tu mejor amiga.

—¿Sigues con eso? —interrumpió Katty desde la puerta, con ese tono descarado que usaba para todo.

—¿No ves que estoy ocupado procesando mi miseria?

—A ver, Shakespeare… no puedes estar así por algo que tú mismo arruinaste. —soltó mientras se sentaba a mi lado.

—También tengo sentimientos, ¿sabes?

—Y también tuviste muchas oportunidades que desperdiciaste. No te hagas el mártir ahora.

—¿Y por qué te sigo hablando, Katty?

—Porque soy la única que te aguanta y no ha caído en tus encantos baratos. Además, nunca me viste con otras intenciones, ¿cierto?

—Cállate. Eres como una hermana para mí.

—Lo mismo digo. Además, yo ya no consumo fríos desde hace años. —me guiñó burlona.

—¿Te rompieron el corazón?

—¿Te cambiaron por un piloto? —contraatacó.

Nos reímos. Siempre volvíamos a eso: bromas que disfrazaban verdades.

—Pero en serio, Katty… duele.

—Claro que duele, pero no puedes arreglar algo que rompiste tú.

—Lo sé, pero Carmen... aún me quiere. Puedo notarlo.

—¿Y si no es amor? ¿Y si solo eres el escape mientras se convence de que ya no siente nada por Lando?

Eso me descolocó.

|Curva 22Donde viven las historias. Descúbrelo ahora