Capítulo 5: "¿Qué le pasa ñera?"

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Dedicado a Daniela Marrugo:3



Noviembre de 2013

Bogotá, Colombia.


Una vez terminada la semana de recuperaciones, me encuentro tendida en mi cama mientras miro hacia el techo. Siempre que necesito relajarme lo miro, porque hay pequeñas púas blancas, que forman un efecto óptico muy chévere.


Escucho música mientras muevo levemente los dedos al ritmo de ésta.


Tomo el celular y al momento de revisar el grupo del club de las donas noto que hoy hay una reunión en un parque de diversiones. ¿Será que voy? Puede servir para distraerme de todo este tema amoroso y académico.


Me levanto de la cama y me dirijo a la habitación de mis padres, quienes andan mirando Criminal Minds en la tv.


– Ma.. Pa.. –digo tímidamente mientras entro en la habitación. Mi papá me dedica una mirada rápida antes de volver a mirar hacia el televisor. Mi mamá no responde, aunque sé que me anda prestando atención cuando deja escapar de sus labios un "¿Uhm?". Tomo aire y continúo hablando– Hoy van a reunirse los del club de los incomprendidos en el Salitre Mágico... ¿puedo ir?


Mi papá se ríe por lo bajo y mi mamá hace un gesto de enojo.


– ¿Premiarla por haber perdido literatura? –dice mi mamá negando– No sea así con nosotros.

– Por favor, si no fuera por literatura me habría ido excelente. –suplico con la esperanza de que me dejen ir a la reunión.

– Pero no pasó así. Por andar jodiendo con esas personas y el internet es que le fue mal. –reniega mi papá y siento que ya no puedo hacer nada.


Regreso a mi habitación y me acuesto en mi cama de mala gana. El típico capricho infantil de querer control sobre tus padres.


Vuelvo a coger entre mis manos el celular y veo que hay un mensaje de una chica llamada Sara Gómez Botero. Me meto a su perfil y observo que tiene una foto de ella en Canadá, sentada junto a las estrella negra que reconoce a Justin Bieber como artista. ¡Ella es la chica que acosaban todos ese día! Decido seguir su charla por un rato, pero me canso de hablarle. En realidad no quiero hablar con nadie. No quiero conocerlos, ¿a mi que me importa su vida? Sólo quiero seguir hablando con las personas que ya conozco y me conocen. Le respondo cortante a Sara y al parecer no capta que quiero que me deje de hablar, así que seré yo la que le va a dejar de hablar. No abro su mensaje y entro a mi juego de roles, pues ahí es el único lugar donde me siento fuera de la realidad.



Diciembre de 2013


Después de mucho rogar al fin mis padres me dejaron ir a la reunión de hoy del club de las donas. Me gusta poder encontrarme con esas personas de nuevo. O el simple hecho de no estar en mi casa me hace feliz, puesto que mis padres nunca me dejan sola. Me sobre protegen mucho y no es algo que me guste. Porque casi no tengo espacio para estar sola.


Me dejan en el mismo edificio de la vez pasada y al bajar le recibo a mi madre la caja de donas. Toco la puerta y espero ver la sonrisa y obsesión por las donas de Danna, pero me sorprendo cuando abre la puerta una chica que lleva el pelo recogido en una trenza y una expresión fría que inmade su rostro. Por un momento me intimido. Así que sonrío, esperando que ella me devuelve la sonrisa. Pero no.

La princesa de las donasHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora