Epílogo

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Dedicado a Valentina Moreno, 

Sara Gomez Botero,  

Luis Eduardo Mojica 

y Maggy Figueredo, 

Quienes siempre me apoyaron desde el comienzo. 


1 de Agosto de 2015 

Bogotá, Colombia.


¿Es divertido, no creen? Pensar que una persona sería capaz de hacerlo todo por ti. Creer que se cumplen las promesas, sólo porque eres tu. Pensar que todo es diferente porque se trata de ti. Idealizar un futuro, no tan lejano, con otra persona. Creer que tu vida es una película de Disney que tendrá un final feliz. 

Pero la vida no es así. Si Disney inventó aquellas películas con finales felices, es porque la realidad es otra. Somos simples soñadores, soñamos con una vida feliz, sin preocupaciones ni problemas, donde podamos tener una linda historia para contársela a los demás. 

Oh, no olvidemos que si es el final de algo, es porque ha muerto alguien. 

Ese es el fin al que todos llegaremos. Y quién sabe lo que nos espera luego de la muerte, si reencarnemos, si iremos al cielo o infierno, si iremos a otra dimensión, o si realmente somos solo células sin alma. 

Y como no hemos muerto, debemos cuidarnos realmente de los demás. Sí, no hay que temerle a los espíritus o fantasmas, a lo que realmente le debemos temer es a las personas, porque ellas son capaces de rompernos el corazón, de transformarnos, de agredirnos físicamente, de dejarnos en la banca rota, de humillarnos, de hacernos experimentar las peores cosas posibles, desde una ruptura amorosa hasta un asesinato. 

¿Por qué confiar en personas que se dejan guiar por pedazos de papel? Porque eso es el dinero: papel. ¿Por qué confiar en personas que nos ven como simples números? Porque cuando presentas un examen, eres un número. Cuando sacas tu documento de identidad, eres un número. Cuando esperas que te entreguen tu comida en algún puesto de comida rápida, eres un número. Y así sucesivamente. ¿Consideras justo que las personas te respeten sólo por tener un número superior al de los demás? ¿que te tengan un mejor trato? ¿que crean en ti? 

Yo no lo considero justo, y es por esa razón es que ya dejé de creer en la justicia. 

No fue justo que me hiriera esa chica de esa forma, pero nada es justo en la vida. 

Aunque no debo dejar de lado que hablar con su persona fue una experiencia única. Es realmente asombrosa. Pero fue algo momentáneo. ¿Y si realmente nunca fue amor? ¿Y si sólo fueron esas ganas de sentir algo y ser querida? El tema es complicado. Pero ya está superado. Si está leyendo esto, mi consejo es que se muestre tal cual es, o nunca conseguirá nada real, todos vivirán en torno a una ilusión, y no podrá descansar en paz. Porque, además, no sabe quedarse, llega, desordena una vida y se va. Y eso no es amor, eso es turismo emocional. 

¿Y qué paso con Christian? Aún hablamos, él me dice que le sigo gustando, pero sus múltiples citas con diferentes chicas cada semana demuestran lo contrario. Lo de nosotros ahora solo es cosa de pocos minutos. Sólo placer, dejamos de lado el amor. Aunque el intente de re-conquistarme. 

La princesa de las donasHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora