Capitulo 1. ¿Que Hago Aquí?

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Tras haber enfrentado el poder devastador de la Estrella Blanca y haber logrado sellar definitivamente al dios maligno que amenazaba con consumirlo todo, Cale por fin había alcanzado lo que más anhelaba: una existencia tranquila, sin batallas, sin peligros y sin responsabilidades que pesaran sobre sus hombros. Cada día transcurría con la paz que se había ganado a pulso, y nada parecía capaz de interrumpir esa dicha que tanto le había costado conseguir.


Dormía profundamente en su cama, en el quinto piso de la villa Super Rock, envuelto en una calma absoluta, cuando una voz suave, casi etérea, se abrió paso entre sus sueños y lo arrancó de su descanso. No era una voz que esperara escuchar, y mucho menos en ese momento.

El Dios de la Muerte apareció ante él, con esa serenidad que siempre lo caracterizaba, y habló con tono pausado y tranquilo.

Cale, todavía atrapado entre la niebla del sueño y la realidad, pensó al principio que todo era parte de una fantasía onírica. Pero al moverse y buscar con la mano las sábanas que debían cubrirlo, se dio cuenta de que no estaban allí. Frunció el ceño con molestia, abrió los ojos de golpe y miró fijamente a la figura que tenía frente a sí, con una expresión que mezclaba cansancio y fastidio.

—¿Qué quieres? ¿Por qué estoy aquí? —preguntó con voz seca, sin ocultar su irritación por haber sido interrumpido.

El Dios de la Muerte no se inmutó por su actitud, y continuó hablando con la misma calma de antes.

—Hay un pequeño problema para el cual necesito tu ayuda.

Cale lo miró con más molestia todavía, sintiendo que su paz se desvanecía poco a poco.—¿Qué clase de problema? —insistió, con tono cortante.

—El mundo del Nacimiento de un Héroe sigue existiendo en otra línea de tiempo —explicó la divinidad, y sus palabras hicieron que la tensión comenzara a crecer en el ambiente—. Existe una posibilidad real de que allí queden rastros del dios que lograste sellar. Esos restos podrían despertar y cruzar las barreras del tiempo y el espacio, lo que pondría en grave riesgo tu mundo y a todas las personas que proteges.

Cale soltó un suspiro profundo, cargado de cansancio y resignación. Sabía que no podía ignorar una amenaza de esa magnitud. Por más que deseara seguir con su vida tranquila, no podía permitir que el peligro regresara para dañar a quienes amaba. Miró al dios con determinación, y preguntó sin dudar ni un segundo.

—¿Qué necesitas que haga?
El Dios de la Muerte sonrió levemente, como si ya hubiera esperado esa respuesta.

—Todos los dioses hemos llegado a un acuerdo. Los personajes que habitan en esa otra línea de tiempo podrán ver tus recuerdos: se les mostrará en forma de imágenes, relatos o sucesos tal como tú los viviste. Serán reunidos en un lugar especial, una sala fuera del alcance del tiempo y el espacio. Tú estarás allí junto con tu equipo, mientras que los demás permanecerán separados, en espacios distintos.

Cale lo observó con desconfianza, evaluando cada palabra, pues sabía que ningún favor de las divinidades era gratuito.

—¿Y qué gano yo con todo esto? —cuestionó, con astucia.

La sonrisa del dios se amplió, como si hubiera estado esperando exactamente esa pregunta.—Lo que tú quieras. Cualquier cosa que pidas, te será concedida.

En el rostro de Cale apareció una sonrisa ligera, llena de satisfacción. Ya tenía muy claro lo que pediría. Una fortuna inmensa, suficiente para vivir sin preocupaciones por el resto de su vida y más allá. Después de todo, el dinero siempre era la mejor herramienta para garantizar la tranquilidad que tanto valoraba.

—De acuerdo —respondió con seguridad.Momentos después, una luz envolvente comenzó a llenar el espacio, y poco a poco, varias personas fueron apareciendo en una sala inmensa, amplia y bañada por una luz blanca y brillante que no tenía origen visible. Todos miraban a su alrededor con confusión y asombro, sin entender dónde estaban ni cómo habían llegado hasta allí. Se reconocían entre sí, pero la incertidumbre mantenía la tensión al límite.

Choi Han, que se encontraba entre ellos, observó a los que tenía cerca y preguntó con preocupación, buscando asegurarse de que todos estuvieran bien. Al recibir asentimientos, la inquietud no desapareció por completo, pero al menos supo que nadie había resultado herido al llegar.

Con el paso de los minutos, fueron apareciendo más figuras importantes: la reina Litana, majestuosa y atenta; Witrina, con la elegancia y fuerza propias de la tribu de las ballenas; el príncipe Valentino, con la prudencia que lo caracterizaba; Tonka, con esa energía que siempre lo acompañaba, y muchos otros aliados y líderes de distintas regiones y razas. Todos compartían la misma confusión, pero al ver rostros conocidos, el miedo comenzó a transformarse en cautela y vigilancia.

Entonces, una luz mucho más intensa estalló en el centro de la sala, y un grupo más reducido apareció ante todos. Allí estaban Rosalyn, con la calma y el poder de una gran maga; Lock, con esa fuerza que apenas lograba contener; Alberu Crossman, con su porte regio y su mirada aguda; Eruhaben, antiguo y sabio; Choi Han, con su espada siempre lista; Raon, brillante y poderoso; On y Hong, ágiles y alerta; y finalmente Ron y Beacrox, cuya presencia imponía respeto y advertencia.

Los que ya estaban allí se quedaron mudos, con la respiración contenida. Lo que veían era imposible: frente a ellos estaban ellos mismos, pero distintos, más fuertes, más seguros, con una presencia que hacía que el aire se volviera más pesado.

Choi Han, del grupo que acababa de llegar, miró a todos lados con desesperación, y al no ver a la persona que más le importaba, gritó con angustia y preocupación.—¡¿Dónde está?!

La tensión se disparó al instante. Raon comenzó a acumular maná en sus pequeñas manos, listo para atacar o defender; Rosalyn y Eruhaben canalizaron su magia, llenando el aire de energía; Lock comenzó a transformarse, dejando ver su verdadera forma y su fuerza bruta; On y Hong mostraron sus colmillos, dispuestos a luchar; Choi Han desenvainó su espada, y el metal brilló con amenaza; Ron y Beacrox se colocaron en posición de combate, cada movimiento calculado para proteger a quien servían.

Los del otro grupo, sorprendidos y sobrecogidos, retrocedieron un paso al mismo tiempo, sin siquiera pensarlo, impulsados por el instinto de supervivencia.Choi Han, del lado que había llegado primero, apretó los puños con fuerza, sintiendo claramente la diferencia que había entre ellos. Murmuró con voz baja y cargada de asombro.—Son mucho más fuertes que nosotros...De repente, una voz suave pero firme resonó en todo el recinto, llenando cada rincón sin provenir de ningún lugar en específico.—Tranquilos. El joven maestro está bien. Llegará pronto; solo se ha detenido a disfrutar de algunos postres. Por ahora, tomen asiento.

Ante cada persona apareció de la nada una silla cómoda, y en el respaldo, grabado con letras claras, estaba su nombre. Aunque la mayoría obedeció, el grupo que pertenecía a Cale seguía alerta, sin bajar la guardia ni un segundo, con la determinación absoluta de protegerlo de cualquier cosa que pudiera suceder.

En la parte más alta de la sala, en un lugar elevado y separado del resto, aparecieron dos asientos más, adornados con detalles brillantes. Una luz todavía más intensa se concentró allí, y cuando se desvaneció, reveló a dos jóvenes de cabello rojo. Uno lo tenía corto, el otro largo. Se miraron fijamente, con la sorpresa pintada en sus rostros, reconociéndose en el otro como si fueran reflejos en un espejo.

El primero habló, con la incredulidad marcada en su voz.—¿Rok Soo?

El otro sonrió levemente, con una mezcla de asombro y comprensión.—¿Cale? —respondió, y luego explicó—: El Dios de la Muerte ya me lo contó todo. Al final, yo soy tú... solo que en esta otra línea de tiempo.

Ambos asintieron en silencio, procesando lo que significaba esa conexión que los unía más allá del tiempo y el espacio.

En ese momento, un hombre de cabello negro se acercó, caminando con pasos firmes y una actitud desafiante. Al verlo, uno de los Choi Han que estaban abajo habló con tono duro y cargado de recelo.

—Tú... Deberías estar descansando en cama. ¿Acaso quieres recibir otra paliza?Antes de que pudiera hacer o decir nada más, un golpe de energía surcó el aire hacia él, deteniéndose a apenas unos centímetros de su rostro, con una fuerza que dejaba claro que habría sido devastador si hubiera continuado su trayectoria.

Choi Han, del grupo de Cale, miró con frialdad y advertencia, y su voz sonó como una sentencia.—No te atrevas a tocarlo.

El otro Choi Han se quedó en silencio, incapaz de responder. Las miradas afiladas y asesinas de todos los miembros del equipo de Cale lo habían dejado sin palabras, entendiendo que cualquier intento de agresión sería respondido con una fuerza que no podría contrarrestar.
 Regresó a su asiento con pasos lentos, mordiéndose los labios por la frustración y la impotencia.

La voz que habían escuchado antes volvió a llenar la sala, ahora con mayor claridad y autoridad.—Bien. Ya que todos están en sus lugares, me presentaré. Me llamo Estela, y seré su anfitriona durante todo lo que ocurra aquí. Han sido reunidos para ver los recuerdos de alguien que aceptó compartirlos, con un propósito muy importante: aprender, entender y, sobre todo, salvar su mundo de la amenaza que se cierne sobre él.

Hizo una pausa, y la sala quedó en silencio absoluto, esperando sus siguientes palabras.—A partir de ahora, el lado izquierdo corresponde al mundo conocido como Nacimiento de un Héroe, o TBOH. El lado derecho es el equipo personal de Cale, el grupo que responde al nombre de TCF.

Luego, enumeró las reglas con tono firme, para que nadie tuviera dudas.Queda terminantemente prohibido cualquier tipo de violencia o agresión física o mágica.No se permite intimidar, amenazar ni atacar la integridad de ninguna persona presente.Si quienes están del lado de TBOH tienen preguntas, quienes pertenecen a TCF decidirán libremente si responden o no.No habrá distinción ni discriminación por raza, origen o condición; todos serán tratados con igualdad.La información y los recuerdos se mostrarán en orden aleatorio, sin seguir una secuencia específica.—Tómense un momento para descansar y prepararse —finalizó Estela—. Lo que verán a continuación cambiará todo lo que creían saber.Los del lado izquierdo sentían cómo la tensión crecía en cada uno de ellos. Sabían que lo que estaban a punto de descubrir no era algo sin importancia; era la clave, la única oportunidad que tenían para proteger todo lo que conocían y amaban. Y en el lado derecho, la vigilancia no disminuía: estaban listos para cualquier cosa, unidos por un lazo que nada podía romper, dispuestos a defender su historia, su maestro y su mundo con todo lo que tenían.

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Nota
Sólo escribió esto por mi propio entretenimiento me parece bien escribir, perdón por las faltas de ortografía.

¿el final? (TBOH React To TCF)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora