¿Sorpresa?

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Choi Han, del lado de TBOH, intentó avanzar un paso más hacia Kim, quien de inmediato retrocedió para alejarse.

—Solo quiero hablar un momento con él —dijo con voz plana y carente de cualquier emoción.

Ese tono frío hizo que Kim se estremeciera involuntariamente y frunciera el ceño con inquietud, aferrándose con más fuerza a las prendas de Eruhaben y Fredo. Al notar ese gesto, tanto el dragón como el vampiro volvieron la mirada hacia Choi Han, llenos de una ira contenida que podía sentirse en el aire.

—¿De qué quieres hablar con este niño? ¿Qué es lo que pretendes? —preguntó Fredo con severidad, sin titubear ni un segundo.

Su tono dejaba claro que no permitiría que nadie se acercara a Kim con malas intenciones. Eruhaben también mantuvo la expresión helada, y en sus ojos brillaba una hostilidad manifiesta.

—Solo necesito decirle algo importante —insistió Choi Han, frunciendo levemente el ceño.

Colocó la mano sobre el mango de su espada y dio otro paso adelante, pero de inmediato dos figuras se interpusieron en su camino: Meludio y Solena se colocaron firmes frente a él, mirándolo con una expresión que no admitía avances.

Cale observaba todo desde lejos, debatiéndose internamente si debía intervenir o no. Sin embargo, al ver que la situación estaba bajo control gracias a la protección de Eruhaben y Fredo, decidió no hacer nada y dejar que se resolviera sola.

—Pido disculpas por la falta de respeto de mi compañero —intervino Rosalyn, del lado de TBOH.

Se acercó a Choi Han y, con decisión, lo tomó del brazo para arrastrarlo unos metros hacia atrás, alejándolo de donde estaba Kim.

—¿Qué crees que estás haciendo? —le preguntó en voz baja pero firme.

—Solo quería hablar con él —respondió Choi Han con calma—. Necesito disculparme.

—¡Ah, ya entiendo…! —suspiró Rosalyn, negando con la cabeza.

Podía comprender lo que lo impulsaba a actuar así, pero también sabía que esa no era la forma adecuada de acercarse a alguien que ya se sentía amenazado.

En ese momento, la voz clara y potente de Estela resonó en cada rincón de la sala:

—Muy bien, todos han descansado lo suficiente. ¡Es hora de continuar!.

—¡Puf! ¡Jajajajajajaja! —estalló Kim, soltando una carcajada que resonó por toda la sala

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—¡Puf! ¡Jajajajajajaja! —estalló Kim, soltando una carcajada que resonó por toda la sala.

Cale solo lo miró en silencio, con expresión impasible, mientras Bud no tardó en unirse a la risa con fuerza:
—¡Jajajajaja!

Al verlos, Cale frunció levemente el ceño, como si no entendiera qué tenía de gracioso lo que acababa de ocurrir.

—¡Ah, ah! —exclamó Raon, señalando la pantalla con entusiasmo—. ¡Aquí es cuando ese estúpido Dios de la Muerte le lanzó su propio libro a nuestro humano!

¿el final? (TBOH React To TCF)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora