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Ambos jóvenes de cabello rojo se pusieron de pie al mismo tiempo, como si hubieran llegado a un acuerdo silencioso que nadie más podía percibir. El aire en la sala se volvió más denso, cargado de una expectativa que nadie lograba comprender del todo.

—¿Por qué siempre terminas metiéndote en problemas? —preguntó Cale con un tono que mezclaba resignación y una leve reprobación, aunque sin verdadera molestia.

Kim solo se encogió de hombros con indiferencia, como si responder a esa pregunta fuera una pérdida de tiempo innecesaria.

Todos los presentes del lado de TCF observaban la escena con la respiración contenida, sintiendo que algo importante estaba a punto de suceder. Choi Han dio un paso adelante, con el ceño fruncido y la voz llena de inquietud.

—¿Cale-nim…?

—Le entregaré todos mis recuerdos —explicó Cale con calma, aunque sus palabras hicieron que el corazón de sus compañeros diera un vuelco.

En ese momento, una voz aguda y temblorosa pero llena de determinación resonó en la sala:

—¡Humano, prométeme que no te harás daño! ¡Si te lastimas, destruiré todo! —gritó Raon, con los ojos mirando fijamente a cale.

Cale soltó una risa suave y acarició la cabeza del pequeño dragón con ternura.

—Está bien, lo prometo.

Esas palabras actuaron como un bálsamo para todos los que lo acompañaban; poco a poco fueron soltando el aire que habían retenido, aunque la preocupación seguía flotando en sus miradas.

Por su parte, Kim sintió sobre sí la atención de todo el grupo del lado de TBOH. Frunció levemente el ceño, sin dar explicaciones, mientras ellos lo observaban con absoluta confusión, incapaces de entender qué estaba ocurriendo realmente.

—¿Estarás bien? —preguntó Fredo alzando la voz, con un tono tan cargado de preocupación que atrajo la mirada de todos los presentes.

Kim no respondió ni una sola palabra; solo se mantuvo en silencio, con la vista fija en el espacio vacío frente a él.

De repente, una luz cegadora e intensa iluminó toda la sala, haciendo que todos tuvieran que entrecerrar los ojos para protegerse. Cuando el brillo comenzó a disminuir, tres pequeñas figuras aparecieron en medio de ese resplandor. Choi Han del lado de TBOH las miró con las pupilas temblando de incredulidad, como si estuviera viendo algo que creía perdido para siempre.

Kim avanzó con pasos firmes y tomó a los tres pequeños en sus brazos. Al ver su estado maltrecho, con heridas visibles y cuerpos delgados y débiles, frunció el ceño con una expresión de dolor contenido. Sacó de su bolsillo un frasco con una poción de la más alta calidad, brillando con una luz suave y curativa.

Sus ojos se detuvieron en el pequeño dragón negro, que lo miraba con una hostilidad clara, pero que no tenía fuerzas para moverse ni atacar, agotado por el sufrimiento pasado.

—Vaya… tienes una mirada muy intensa y hermosa —comentó Kim con una sonrisa tranquila.

El dragón soltó un gruñido bajo y amenazante, pero Kim solo soltó una risa entre dientes. Con un movimiento sencillo y sin esfuerzo, rompió las cadenas que lo mantenían atado, tirándolas al suelo como si fueran basura sin valor. Destapó el frasco con cuidado y, a pesar de la desconfianza que brillaba en los ojos del pequeño, lo ayudó a beber la poción.

—Cúrate bien y recupera fuerzas —le dijo con voz suave y amable, mientras acariciaba suavemente la cabeza del dragón.

Poco a poco, la expresión de hostilidad se desvaneció, dando paso a una mirada de curiosidad y confusión. Kim desvió entonces su atención hacia los dos niños gato, que también lo observaban con ojos asustados pero atentos.

—Tsk… —chasqueó la lengua con suavidad, y sacó del tarro de galletas que había tomado del príncipe Alberu varias de ellas, entregándoselas a los tres pequeños para que comieran.

Caminó hasta detenerse frente a Eruhaben y Fredo, y con mucho cuidado depositó a los niños en los brazos del dragón mayor, además de dejar allí también el tarro lleno de galletas.

—¡Oh! —exclamó Eruhaben con una mezcla de sorpresa e incredulidad, mirando a los tres pequeños que ahora descansaban en su regazo, incapaz de comprender del todo cómo era posible que estuvieran allí de nuevo.

Pero la sorpresa no terminó ahí. De pronto, múltiples luces de diferentes colores comenzaron a aparecer por toda la sala, una tras otra, iluminando cada rincón con una intensidad creciente. Las pupilas de todos los presentes temblaron de asombro y confusión, al ver cómo ante sus ojos surgían más y más figuras, como si el tiempo se hubiera revertido y lo que se creía perdido estuviera regresando a la vida.

¿el final? (TBOH React To TCF)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora