Reflexiones

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Kim tomó otra botella de alcohol, rompiendo con su acción el silencio absoluto que se había apoderado de la sala desde hacía unos minutos.

—¿No crees que ya deberías dejar de beber? —intervino Eruhaben con tono visiblemente molesto, lo que provocó que Kim lo mirara frunciendo levemente el ceño, con clara desaprobación ante aquella observación.

—Niño mío, el alcohol no es bueno para tu salud —dijo Fredo con voz suave y preocupada, aprovechando el momento para quitarle la botella de las manos antes de que pudiera dar otro trago.

Kim abrió la boca, listo para protestar y reclamar lo que consideraba suyo, pero se detuvo en seco: en el centro de la habitación, la figura de Estela comenzó a materializarse con una luz serena pero imponente. Sin embargo, lo que más llamó su atención fue que la mirada de ella estaba fija, exclusivamente, hacia el grupo del lado de TCF. Ante esa elección, el ceño de Kim se frunció aún más, marcando su confusión y fastidio.

—Es momento de abandonar este plano de existencia —anunció Estela con voz firme, contundente y sin lugar a dudas.

La noticia cayó como un balde de agua fría sobre todos los presentes, que la miraron con incredulidad y sorpresa.

—¿Nos está diciendo que debemos irnos ahora mismo? —preguntó TBOH Alberu, aunque en su tono se notaba que ya intuía la respuesta; sabía que, aunque habían visto cosas fundamentales, la información compartida hasta el momento había sido muy escasa y llena de huecos.

—No —fue la única respuesta de Estela, corta y enigmática.

Kim desvió entonces la vista hacia donde estaba Cale, y descubrió que este también lo estaba mirando fijamente. Durante unos segundos, el tiempo pareció detenerse entre ambos.

—¿Te vas? —preguntó Kim, con una voz que intentó sonar indiferente pero que reveló una pequeña grieta de curiosidad y preocupación.

Cale simplemente se encogió de hombros, como si aquello no fuera más que un detalle sin importancia.

—¡Tsk! —chasqueó la lengua Kim con fastidio—. Entonces cuida más de tu cuerpo, ¿quieres? No te hagas daño a lo tonto.

Cale parpadeó varias veces, totalmente confundido, y se preguntó en silencio qué clase de disparates estaba diciendo aquel gamberro.

—Me cuido bastante bien, gracias —respondió con calma, aunque con una pizca de diversión ante la actitud ajena.

Kim puso los ojos en blanco con evidente desdén y decidió ignorarlo por completo. Entonces observó cómo, uno a uno, todos los miembros del grupo de TCF comenzaban a desvanecerse lentamente, convirtiéndose en partículas luminosas que flotaban en el aire y desaparecían, tal como si fueran cenizas arrastradas por el viento.

—Mmm... —fue lo único que alcanzó a murmurar Alberu, viendo cómo se esfumaban ante sus ojos.

Estela contemplaba toda esa escena con una expresión totalmente impasible e indiferente, sin mostrar ni una sola emoción, hasta que la última figura se desvaneció y ya no quedó rastro de ellos en la sala.

En cuanto el espacio quedó vacío de aquellas presencias, Kim volvió a buscar una botella de alcohol y comenzó a beberla con tranquilidad, como si nada hubiera ocurrido.

—Bien, por hoy pueden descansar —dijo Estela, y sus ojos no se apartaron ni un instante de Kim mientras pronunciaba esas palabras.

Sin embargo, él no le prestó mayor atención. Se levantó de su asiento con paso firme y se dirigió hacia las mesas llenas de comida que se encontraban en el centro de la sala.

¿el final? (TBOH React To TCF)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora