Cale descansaba cómodamente en su cama... De repente fue llevado a la dimensión del Dios de la muerte que lo veía domir plácidamente para previo despertarlo...
¿Porque fue llamado cale?
¿Acaso algo más inpedia su gran vida holgazana?
¡Oh! Ya se han quedado profundamente dormidos. Muy bien, entonces haremos algo diferente hoy.
Con esa voz resonando suavemente en el ambiente, el silencio de descanso se transformó poco a poco. Los presentes comenzaron a cambiar de asiento, reacomodándose con mayor libertad. La tribu de las ballenas se acercó más a Kim, como si buscaran estar más cerca de su figura; Cage y Taylor hicieron lo mismo, al igual que Litana y Valentino, quienes también se situaron a una distancia más cercana, atentos a lo que pudiera suceder a continuación.
Muy bien, ¡comenzamos!
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—¿Eh…?
Un murmullo de confusión y sorpresa se extendió por toda la sala. Todos clavaron la vista en la imagen que aparecía ante ellos, con una expresión de absoluta incredulidad.
—¿Qué está haciendo el joven maestro Cale en ese momento? —preguntó Litana, entre la perplejidad y la curiosidad.
—¡Jajajaja! —estalló Bud en una carcajada sonora—. ¡Mirenlo! Parece un niño pequeño explorando algo nuevo y desconocido.
—¡Oh! —exclamó Raon con entusiasmo, sus ojos brillando de emoción—. ¡Es la ocasión en la que el humano consiguió esa condena del sol!
Un silencio pesado y cargado de asombro cayó sobre el lugar. Muchos se quedaron con la boca entreabierta, sin poder creer lo que acababan de escuchar.
—¡Oh, Dios mío! —gritó Jack, que de inmediato cayó de rodillas con las palmas de las manos unidas frente a su pecho, comenzando a rezar con fervor—. ¡Es el Objetivo Divino del Dios del Sol! Un artefacto de poder sagrado y antiguo.
—¿Entonces el joven maestro Cale posee un objeto de origen divino? —preguntó Rosalyn, con el ceño fruncido por la sorpresa, sin poder apartar la mirada de la proyección.
Del lado de TCF, todos guardaron un silencio deliberado, sin dar ninguna explicación ni confirmación. Si solo supieran que en realidad tenía en su poder más de uno de esos tesoros legendarios… su asombro habría crecido hasta límites insospechados.
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Un silencio cargado de duda y expectativa se apoderó de la sala; todos esperaban con la respiración contenida alguna explicación que aclarara lo que acababan de ver.
—Mmm… ¿realmente tiene sentido todo esto? —murmuró Bud, rascándose la nuca con aire confundido.
Inmediatamente, las miradas de todos se desviaron hacia el grupo del lado de TCF, buscando respuestas directas de quienes conocían mejor la situación.
—Ejem… ejem… —carraspeó Choi Han con cierta incomodidad, antes de negar con la cabeza—. No es verdad…
— ¡sí! —intervino Raon con voz firme y decidida, sin dejar lugar a dudas—. ¡El fuerte Choi Han dice la verdad! ¡Esos dioses no son seres maravillosos ni guías perfectos; no son más que un gran problema que trae complicaciones!
—Tiene toda la razón —agregó Alberu con calma, asintiendo con convicción—. A mi dongsaeng no le gustan para nada. De hecho, estoy seguro de que haría todo lo que estuviera a su alcance para mantenerse alejado de ellos y evitar cualquier tipo de involucramiento.
Bud soltó un silbido de asombro y se recostó en su asiento, moviendo la cabeza con expresión de sorpresa.
—Vaya… —comentó lentamente—. Entonces debe haber hecho algo realmente grande, algo que haya llamado demasiado la atención, para que lo confundan o lo asocien con ellos de esa manera. No es algo que ocurra por casualidad.