Mi hermano acepto llevarme a acampar con sus amigos, Caleb y David, lo que no me dijo es que era en medio de la nada.Mire a nuestro alrededor, este lugar se veía horrible.
—¿sabes lo que dicen de este lugar? —empuje las varillas tratando de armar la carpa que iba a usar yo.
—¿qué dicen de este lugar? —Caleb armo la suya como si no le costara nada hacerlo.
—que este bosque está encantado.
David salió de su carpa con una caja riendo dramáticamente.
En tiempo record preparo una pequeña fogata, preparo algo para que podamos comer e incluso habia preparado malvaviscos para asar al fuego. De grande quiero ser como él.
—¿Qué fue exactamente lo que oíste sobre este lugar?
Soplando mi malvavisco recordé a la señora que se sorprendió cuando le dije que veníamos aquí.
—cuando paramos en la gasolinera y dije que veníamos hacia acá, me advirtieron que en este lugar se solían perder los campistas.
—¿Te dijeron como se perdían?
Negué comiendo a soplos. A mi hermano se le ocurrió que contáramos historias de terror mientras se iba apagando la fogata.
Cuando me metí a mi tienda estaba tan agotado que cai rendido.
Desperté porque sentí a alguien en mi tienda quería gritar llamando a mi hermano, pero cubrieron la boca.
—calla. —era David —no sabemos que paso, pero tu hermano no esta por ningún lado.
Lo mordí para que me soltara y lo empuje tratando de salir de la tienda. Hace poco que vi a mi hermano no debía estar lejos.
Una fuerte sacudida, que un principio pensé que seria por un temblor, pero ocurrió nuevamente esta vez seguida por un crujido. Nos quedamos muy quietos y en la oscuridad Caleb abrió la puerta de la tienda.
Tenía sangre cubriéndole el rostro y los ojos enormes miraban al frente sin vida. No se quien grito pero trate de tocar a Caleb, saber si estaba bien cuando su cabeza exploto frente a nosotros.
La tienda fue arrancada y vimos lo que era que parecía ser el árbol en el que nos recargamos avanzar hacia nosotros.
David me empuje despertándome de mi estupor empezando a correr cuando del suelo salió dispara una raíz que lo atravesó.
Cai de rodillas frente a la misma raíz manchada de sangre viendo como la tierra se abria bajo David tragándolo.
Mientras veía a la raíz acercarse a mi pensé en lo que me dijeron de este bosque.
No estaba encantado, estaba maldito.
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