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Amaba cuando la feria llegaba a la ciudad. 

El ruido, las risas, los juegos… era simplemente increíble. 

Camine entre los puestos buscando el más interesante aprovechar al máximo el día.

Después de pasar por el puesto de tiro al blanco, donde no gane nada, me decidí por pasar por la casa de los espejos. De camino vi un puesto que estaba seguro no había viso cuando pase la primera vez. 

Una pequeña tienda de magia.

Divertido.

No había gente alrededor y cuando entre estaba vacio mire un poco y me pareció aburrido. No gastaría mi tiempo aquí. 

Justo cuando ese pensamiento se termino de formar en mi mente, una pequeña explosión y algo de humo después, un mimo apareció frente a mi cerrándome el paso hacia afuera. 

Estiro las manos mostrando que se encontraban vacías, luego jalo las mangas del traje y después de moverlas de forma teatral apareció unas pequeñas flores. Un truco barato y bastante tonto, lo empecé a rodear para salir, cuando se acerco mas a mi haciéndome retroceder. 

Mostro el interior de su chaqueta y después de más movimiento de manos apareció unos pañuelos, que con un chasquido de sus dedos se quemaron sin dejar rastro. Le di un pequeño aplauso y sonreí esperando que ahora si me deje ir. Trate de dar un paso a un lado, pero él volvió a acercarse como si estuviera desesperado por que le prestase atención. 

Sus movimientos se hicieron torpes y no pudo terminar lo que sea que estuviera intentando hacer. Me reí de su torpeza. Él se enojo. Su rostro cambio completamente. 

Se dio la vuelta jadeando como si tratara de calmarse, después de un momento se dio la vuelta sonriendo de forma siniestra. 

Hizo una pequeña reverencia y empezó a mover las manos, de la nada aparecieron un par de pequeñas pelotas de colores que cada vez se iban haciendo mas y mas grandes. Ese truco estuvo mejor.

—si este truco te gusto, —lo oí susurrar en mi oído pese a estar sonriendo frente a mi —este te fascinara. 

Retrocedí hasta que mi espalda se topo con algo, de reojo vi que tras de mi no había nada, luego el chasqueo los dedos y pude ver un pequeño reflejo frente a mi. estire la mano tocando algo solido, como una pared. Chasqueo los dedos un par de veces mas y al final un aplauso y las paredes se empezaron a cerrar a mi alrededor. 

—te gusta, —rió —a este truco lo llamo la caja.

Writober 2022Donde viven las historias. Descúbrelo ahora