✨✨historia original
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Wang Yibo es un chico alfa con un problema por el bajo nivel de feromonas alfa que impide que su cuerpo persiva feromonas...
Buscaron por todo el hospital; las cámaras de seguridad captaron el momento exacto en el que Xiao Zhan desapareció. La Sra. Wang se resistía a creer que hubiera desaparecido como un fantasma. El Xiao Zhan que ella conocía, al cual abrazó y consoló, no podía simplemente esfumarse ante sus ojos; se rehusaba rotundamente a aceptar una razón tan ilógica.
Wang Yibo no pudo decir nada, pero por dentro se encontraba más desesperado que su madre. Al no poder hacer más, llegó a casa y se encerró en su cuarto. La Sra. Wang habló desde el otro lado de la puerta, tratando de consolar a su hijo:
-Esto debe ser un error. Estoy segura de que Zhan debe estar en el hospital; ordenaré que busquen hasta que lo encuentren. Debes descansar, está a punto de oscurecer y no has dormido en todo el día.
-Mamá, creí que podría ser un error, pero... es inútil buscar. Xiao Zhan no volverá porque él no pertenece a este lugar.
La Sra. Wang se quedó en silencio por un momento, para después decir con voz firme:
-Entonces, si Zhan ha recordado y vuelto a casa... ¿simplemente te vas a rendir? Creí que realmente te gustaba Xiao Zhan. Nunca había visto a mi hijo sonreír como lo hacías con él... incluso sus feromonas eran compatibles; su enlace es especial para un alfa dominante como tú. Un vínculo de este tipo es una bendición del cielo.
La señora Wang dejó solo a Wang Yibo, quien murmuró en voz baja:
-...Xiao Zhan, tu aroma está por toda la habitación. ¿Cómo podría llegar a ti? ¡Maldición!
Pegó su nuca a la puerta, dejando caer su cuerpo al suelo.
Xiao Zhan dejó de llorar y miró la enorme habitación con vista al lago de hibisco rojo. Su mirada se fijó en el cielo: la luna estaba oculta. Al igual que en cada fase de luna nueva, el emperador Wang entra en trance y se recluye hasta que el ciclo termina; es el momento de mayor debilidad del emperador.
Si el poder del monarca tenía alguna conexión con el otro mundo, tal vez él podría llevarlo de vuelta. Pero, definitivamente, tendría que esperar a que la fase de luna nueva terminara. Tal vez aún había una esperanza. Volvió a acostarse sobre la cama e imaginó a Yibo a su lado.
-Joven amo Wang... -susurró.
Yibo cayó frustrado sobre su cama, cerró los ojos intentando conciliar el sueño, pero el aroma de hibisco se lo impedía. Todo a su alrededor estaba lleno de recuerdos de Xiao Zhan. Había pasado tanto tiempo pegado a él que el momento de la separación fue demasiado abrupto. Tenía la firme esperanza de que la conexión entre ambos no podía acabar allí; su cuerpo, su mente y su corazón se negaban a aceptar la pérdida.
-...Xiao Zhan, vuelve -murmuró.
En un breve instante, Yibo alcanzó a escuchar la voz de Zhan llamándolo... como si fuera un ruego. Frunció el ceño, abriendo los ojos, y se encontró en un lugar extraño. Frente a él, un alfa de su mismo semblante, pero con el cabello color plata, se encontraba inconsciente. Yibo se acercó, pero el llamado de Xiao Zhan se escuchó aún más fuerte; de pronto, todo se iluminó a su alrededor.
El día transcurrió lentamente. Xiao Zhan esperaba el anochecer para ver al emperador Wang; él era la única conexión entre este y el otro mundo. Algunas sirvientas trajeron comida, pero Zhan se negó y preguntó:
-La fase de luna nueva ha terminado, ¿puedo ver al emperador?
-Él aún se encuentra indispuesto... no ha despertado de su lapso.
Zhan se sorprendió; el emperador jamás había tardado tanto. En ese momento, el general Ayanga irrumpió en el cuarto de Xiao Zhan:
-Tú eres el futuro omega del emperador. Tus feromonas deben ayudarlo a despertar; acompáñame.
Xiao Zhan se levantó y siguió al general hasta la habitación llena de hibiscos rojos. Al fondo, el cuerpo del emperador Wang yacía inconsciente. Su cabello era ahora de color negro y su tez pálida había cambiado a una más humana. El general Ayanga dijo en voz alta:
-Toma este tónico. Cuando tu cuerpo reaccione, entrarás en celo y tus feromonas podrán reanimar al emperador.
-¿En celo...? Pero yo...
-No puedes negarte. Conoces tu responsabilidad con el emperador; él es tu amo y tu alfa. Un omega que se niegue a servir al emperador será castigado como es debido.
Zhan frunció el ceño, pero tomó el tónico que una de las sirvientas le acercó y lo bebió de un trago. Su cuerpo comenzó a sentirse caliente; su respiración se agitó y sintió un cosquilleo en su vientre. Las potentes feromonas de hibisco se esparcieron por la habitación.
El emperador se levantó; su cabello negro caía sobre su rostro. Miró a su alrededor, fijando la mirada en Xiao Zhan, quien estaba arrodillado. Al ver al soberano despertar, el general Ayanga ordenó:
-Salgan de la habitación todos, ahora.
Todos se marcharon. Zhan sintió el calor en su cuerpo y las fuertes feromonas del emperador Wang... pero eran idénticas a las de Wang Yibo. Ese cuerpo era el mismo y el tono negro de su cabello lo confundía. Zhan negó con la cabeza y agachó la mirada: ese no era su joven amo, no era Wang Yibo.
De pronto, sintió el abrazo cálido del emperador mientras este susurraba:
-¿Eres tú, Zhan Zhan? Te encontré.
Al escuchar un tono idéntico al de su joven amo, Zhan alzó la mirada, encontrándose con una expresión llena de preocupación. Su mente daba vueltas por el tónico y se sentía mareado; las feromonas alfa a su alrededor eran demasiado fuertes. Creyó estar viviendo una ilusión.
-Joven amo... -balbuceó.
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