capitulo 11

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​Capítulo 11

​Buscaron por todo el hospital; las cámaras de seguridad captaron el momento exacto en el que Xiao Zhan desapareció. La Sra. Wang se resistía a creer que hubiera desaparecido como un fantasma. El Xiao Zhan que ella conocía, al cual abrazó y consoló, no podía simplemente esfumarse ante sus ojos; se rehusaba rotundamente a aceptar una razón tan ilógica.

​Wang Yibo no pudo decir nada, pero por dentro se encontraba más desesperado que su madre. Al no poder hacer más, llegó a casa y se encerró en su cuarto. La Sra. Wang habló desde el otro lado de la puerta, tratando de consolar a su hijo:

​-Esto debe ser un error. Estoy segura de que Zhan debe estar en el hospital; ordenaré que busquen hasta que lo encuentren. Debes descansar, está a punto de oscurecer y no has dormido en todo el día.

​-Mamá, creí que podría ser un error, pero... es inútil buscar. Xiao Zhan no volverá porque él no pertenece a este lugar.

​La Sra. Wang se quedó en silencio por un momento, para después decir con voz firme:

-Entonces, si Zhan ha recordado y vuelto a casa... ¿simplemente te vas a rendir? Creí que realmente te gustaba Xiao Zhan. Nunca había visto a mi hijo sonreír como lo hacías con él... incluso sus feromonas eran compatibles; su enlace es especial para un alfa dominante como tú. Un vínculo de este tipo es una bendición del cielo.

​La señora Wang dejó solo a Wang Yibo, quien murmuró en voz baja:

-...Xiao Zhan, tu aroma está por toda la habitación. ¿Cómo podría llegar a ti? ¡Maldición!

​Pegó su nuca a la puerta, dejando caer su cuerpo al suelo.

​Xiao Zhan dejó de llorar y miró la enorme habitación con vista al lago de hibisco rojo. Su mirada se fijó en el cielo: la luna estaba oculta. Al igual que en cada fase de luna nueva, el emperador Wang entra en trance y se recluye hasta que el ciclo termina; es el momento de mayor debilidad del emperador.

​Si el poder del monarca tenía alguna conexión con el otro mundo, tal vez él podría llevarlo de vuelta. Pero, definitivamente, tendría que esperar a que la fase de luna nueva terminara. Tal vez aún había una esperanza. Volvió a acostarse sobre la cama e imaginó a Yibo a su lado.

​-Joven amo Wang... -susurró.

​Yibo cayó frustrado sobre su cama, cerró los ojos intentando conciliar el sueño, pero el aroma de hibisco se lo impedía. Todo a su alrededor estaba lleno de recuerdos de Xiao Zhan. Había pasado tanto tiempo pegado a él que el momento de la separación fue demasiado abrupto. Tenía la firme esperanza de que la conexión entre ambos no podía acabar allí; su cuerpo, su mente y su corazón se negaban a aceptar la pérdida.

​-...Xiao Zhan, vuelve -murmuró.

​En un breve instante, Yibo alcanzó a escuchar la voz de Zhan llamándolo... como si fuera un ruego. Frunció el ceño, abriendo los ojos, y se encontró en un lugar extraño. Frente a él, un alfa de su mismo semblante, pero con el cabello color plata, se encontraba inconsciente. Yibo se acercó, pero el llamado de Xiao Zhan se escuchó aún más fuerte; de pronto, todo se iluminó a su alrededor.

​El día transcurrió lentamente. Xiao Zhan esperaba el anochecer para ver al emperador Wang; él era la única conexión entre este y el otro mundo. Algunas sirvientas trajeron comida, pero Zhan se negó y preguntó:

​-La fase de luna nueva ha terminado, ¿puedo ver al emperador?

​-Él aún se encuentra indispuesto... no ha despertado de su lapso.

​Zhan se sorprendió; el emperador jamás había tardado tanto. En ese momento, el general Ayanga irrumpió en el cuarto de Xiao Zhan:

-Tú eres el futuro omega del emperador. Tus feromonas deben ayudarlo a despertar; acompáñame.

​Xiao Zhan se levantó y siguió al general hasta la habitación llena de hibiscos rojos. Al fondo, el cuerpo del emperador Wang yacía inconsciente. Su cabello era ahora de color negro y su tez pálida había cambiado a una más humana. El general Ayanga dijo en voz alta:

​-Toma este tónico. Cuando tu cuerpo reaccione, entrarás en celo y tus feromonas podrán reanimar al emperador.

​-¿En celo...? Pero yo...

​-No puedes negarte. Conoces tu responsabilidad con el emperador; él es tu amo y tu alfa. Un omega que se niegue a servir al emperador será castigado como es debido.

​Zhan frunció el ceño, pero tomó el tónico que una de las sirvientas le acercó y lo bebió de un trago. Su cuerpo comenzó a sentirse caliente; su respiración se agitó y sintió un cosquilleo en su vientre. Las potentes feromonas de hibisco se esparcieron por la habitación.

​El emperador se levantó; su cabello negro caía sobre su rostro. Miró a su alrededor, fijando la mirada en Xiao Zhan, quien estaba arrodillado. Al ver al soberano despertar, el general Ayanga ordenó:

-Salgan de la habitación todos, ahora.

​Todos se marcharon. Zhan sintió el calor en su cuerpo y las fuertes feromonas del emperador Wang... pero eran idénticas a las de Wang Yibo. Ese cuerpo era el mismo y el tono negro de su cabello lo confundía. Zhan negó con la cabeza y agachó la mirada: ese no era su joven amo, no era Wang Yibo.

​De pronto, sintió el abrazo cálido del emperador mientras este susurraba:

-¿Eres tú, Zhan Zhan? Te encontré.

​Al escuchar un tono idéntico al de su joven amo, Zhan alzó la mirada, encontrándose con una expresión llena de preocupación. Su mente daba vueltas por el tónico y se sentía mareado; las feromonas alfa a su alrededor eran demasiado fuertes. Creyó estar viviendo una ilusión.

​-Joven amo... -balbuceó.

 -balbuceó

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"Atado al aroma de hibisco "(Finalizada) (omegaverse) (yizhan)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora