capitulo 15

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Capítulo 15

​-Prometí estar a tu lado... no dejaré que desaparezcas.

​Esa fue la promesa que Xiao Zhan escuchó antes de que su núcleo dorado descendiera al mundo mortal. La deidad de la Luna al fin encontró a su conejo omega. Xiao Zhan se incorporó para abrazar a Wang Yibo fuertemente; un abrazo que fue añorado por una eternidad.

​-Mi amo ha regresado por mí.

​El alfa asintió, acariciando su cabello blanco.

-He esperado mucho por volver a tenerte entre mis brazos, pequeño conejo. Volvamos juntos.

​De pronto, al escuchar su afirmación, Xiao Zhan se separó de sus brazos.

-...Si volvemos ahora, ¿qué pasará con nuestros cuerpos mortales?

​Wang Yibo respondió inmediatamente:

-Ellos desaparecerán.

​El conejo se sobresaltó, refutando de inmediato:

-¡No! Ellos también son parte de nosotros... no los separemos. Por favor, se lo suplico, dejemos que ellos vivan juntos en el mundo mortal.

​-Pequeño conejo, esta es tu última reencarnación; después de esto, desaparecerás...

​El conejo blanco sonrió, tomando la mejilla de su amo.

-Lo has visto también... yo quiero vivir como un humano junto a usted. Concédame ese deseo y estoy seguro de que podré volver a su lado.

​La deidad de la Luna frunció el ceño, inseguro sobre su decisión. El conejo tomó sus dos mejillas, besando sus labios por primera vez en mil años. El cuerpo de la deidad era frío, pero extrañamente el beso se sintió cálido. Separándose lentamente, Xiao Zhan susurró como un ruego, acurrucándose en su pecho:

​-Quiero vivir junto a mi amo en este mundo mortal.

​El alfa no pudo negarse y asintió con pesar. Concentró una gran cantidad de energía blanca que los envolvió. Xiao Zhan cerró los ojos y su cabello blanco fue cambiando poco a poco al negro, al igual que el cabello castaño de Wang Yibo. La luz intensa desapareció poco a poco, pero ninguno de los dos dejó de abrazarse.

​Al abrir los ojos, Wang Yibo observó a su alrededor como si hubiera despertado de un largo sueño. Se encontraba en su habitación con Xiao Zhan durmiendo entre sus brazos, volviéndolo a abrazar como si estuviera viviendo una ilusión. El abrazo fue tan fuerte que, poco a poco, Xiao Zhan fue despertando.

​Las feromonas de los dos se mezclaban a su alrededor y, con el cuerpo adolorido después del rut, Zhan se sintió confuso.

-¿Joven amo Wang?... ¿Dónde estamos?

​-Volvimos de nuevo -respondió Yibo con un tono alegre.

​Zhan miró a su alrededor incrédulo al encontrarse de nuevo en la habitación de Wang Yibo. De pronto, la madre de Yibo tocó la puerta con fuerza.

​-¿Xiao Zhan? ¿Estás ahí? ¿Wang Yibo, está Xiao Zhan ahí?

​Sus cuerpos aún estaban medio desnudos. La puerta se abrió abruptamente y la Sra. Wang, al ver a su hijo sobre Xiao Zhan, lo aventó a un lado y abrazó al chico.

​-¡Zhan Zhan, estuvimos buscándote! ¡No puedo creer que mi hijo te haya tenido escondido! ¡Mira tu cuerpo, todo maltratado!

​Mirando los moretones de besos por todo el cuerpo, observó la mordida en el cuello de Xiao Zhan.

​-Mi hijo se portó como un animal... ¿Te marcó en el celo? Dios, este niño nunca había reaccionado así con nadie. Disculpa a mi insensato hijo.

​La Sra. Wang regañó a Wang Yibo durante varias horas. Xiao Zhan trató de defenderlo, pero la Sra. Wang no escuchó nada.

"Atado al aroma de hibisco "(Finalizada) (omegaverse) (yizhan)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora