✨✨historia original
🚫🚫🚫No adaptaciónes ni resubir a otras plataformas solo disponible en este perfil y el perfil de ao3.
Wang Yibo es un chico alfa con un problema por el bajo nivel de feromonas alfa que impide que su cuerpo persiva feromonas...
Un conejo omega está cautivo en la parte más recóndita de la Luna; su feromona con olor a flor de hibisco es la única que puede provocar las feromonas de la deidad destinada. Muchas deidades han querido poseerlo, pero ninguna ha podido soportar por mucho tiempo las feromonas dominantes del conejo omega.
Wang Yibo, la deidad de la Luna, ha estado esperando a que cada deidad intentara acercarse al conejo. Este era su turno de comprobar si este conejo omega es efectivamente su destinado.
En silencio, caminó hasta la cueva de diamante con un aire lúgubre; las estrellas brillaban iluminando su alrededor. Apenas pisó el lugar, el olor intenso de flor de hibisco fue percibido por su sentido del olfato. Inmediatamente, sus feromonas se sintieron inquietas y su cuerpo se sintió extraño; una sensación atrayente difícil de describir con palabras.
A lo lejos, la figura del tierno conejo con cabello blanco y orejas largas caía sobre su rostro hermoso, al igual que los pétalos de una flor. Una corriente eléctrica recorrió su cuerpo, deteniendo su paso. Observó su rostro profundamente dormido y un grillete atado a uno de sus tobillos. Wang Yibo frunció el ceño: ¿cómo podía un conejo con apariencia tan pura ser atado de esta manera?
Con cada paso, el aroma se tornaba aún más envolvente, haciendo que sus feromonas alfa también se esparcieran en el lugar. Estas feromonas despertaron poco a poco al conejo de orejas blancas. Este se incorporó lentamente mientras, adormilado, intentaba enfocar al alfa frente a él.
-¿Usted... es mi alfa? -pronunció con voz baja, como si fuera un ruego-. ¿Ha llegado por mí?
Su voz se fue apagando poco a poco y sus mejillas se volvieron rojas, al igual que sus largas orejas.
-Tan lindo... tu alfa ha venido por ti.
Yibo tomó el mentón del conejo blanco, acercándolo para contemplar su hermoso rostro.
-Tan hermoso... ¿Cómo te llamas?
El conejo abrió los ojos de par en par para después desviar su mirada, tímido.
-Xiao Zhan -respondió.
El calor de las feromonas de uno y otro provocó un deseo tan fuerte que ninguno de los dos pensaba en resistirse. La deidad de la Luna tomó por primera vez los delicados y suaves labios de Xiao Zhan. Este correspondió por primera vez a un toque tan brusco y demandante. La lengua del alfa se adentró, enredándose con la suya, saboreando su saliva y mezclándola poco a poco con sus feromonas, provocando un fuego interno.
El vivaz deseo por tomar ese hermoso cuerpo entre sus brazos fue absoluto. Yibo fue rápido; sus labios fueron dejando pequeños chupetones en su cuello hasta llegar a los pezones, los cuales enredó con su lengua y succionó. Los gemidos espontáneos salían de la boca del hermoso conejo, como pequeños chillidos contenidos.
-Tu cuerpo se siente bien... no debes ocultarlo... déjame escucharte, Xiao Zhan.
El escuchar su nombre lo excitó aún más. Su cuerpo omega se lubricó; sentía perfectamente su pequeño orificio punzar, como si pidiera ser estimulado. Era un sentimiento extraño y nuevo para los dos. La túnica blanca dejaba ver la erección del conejo; era un conejo tan sensible.
Wang Yibo no podía resistirse más; colocó uno de sus dedos mientras sus manos acariciaban el miembro de Xiao Zhan. Giró su cuerpo e inclinó sus caderas para abrir sus glúteos y tener una vista más completa de ese dulce agujero. Estimuló poco a poco hasta encontrar su próstata, provocando la eyaculación al instante del omega, soltando un aroma aún más dulce y fuerte; el perfume de hibisco los envolvió.
La voz de Wang Yibo se volvió entrecortada y su temperatura quemaba; entró en rut con tan solo su aroma. Sus ojos alfa brillaron, tornándose dorados. Tomó su miembro y, sin decir más, vistió duro, empujando el cuerpo de Xiao Zhan contra la pared. Su rut combinado los convirtió en deseo puro.
Yibo alzó la pierna de Xiao Zhan mientras embestía su cuerpo con fuerza. Xiao Zhan se aferraba a la pared siendo sostenido por el alfa tras de él; su miembro entró prontamente hasta pegar con su vientre. El enorme tamaño presionaba todo en su interior; no podía pensar en nada más que en esa vara de carne frotándose de forma tan placentera. Con unas cuantas embestidas, tuvo un orgasmo, empapando el miembro de Wang Yibo y escurriendo hasta sus testículos.
Yibo mordió con sus colmillos alfa el cuello de Zhan. La marca de enlace se formó después de que Yibo soltó su piel para morder su oreja blanca de conejo. Xiao Zhan lloró un poco, pero sus lágrimas fueron calmadas con pequeños besos. Sus labios eran cálidos. Xiao Zhan sonrió.
Su alfa era una persona cálida; podía sentir la conexión entre los dos. Yibo sostuvo un poco más a Xiao Zhan y lo giró para que pudiera sostenerse de su espalda; uno de los grilletes jaló su pierna. El alfa frunció el ceño y dijo en voz baja:
-Malditos grilletes.
Con un movimiento, rompió la cadena, liberándolo.
-Eres mío... a partir de ahora, lo único a lo que debes estar atado es a mí.
El conejo jadeó un poco, asintiendo ante la petición de su alfa. Wang Yibo eyaculó dentro de él; su semen espeso llenó el pequeño agujero, combinando sus fluidos perfectamente. Una y otra vez recorrieron cada parte de su cuerpo. Los dos se esperaban como un decreto del destino. La deidad de la Luna tomó el cuerpo de su conejo omega.
El conejo se mantuvo al lado de la deidad de la Luna, su alfa destinado. Pronto, todas las deidades del universo se unieron, enfadadas por la noticia de que el nuevo líder sería la deidad de la Luna, Wang Yibo. La ceremonia de reconocimiento del nuevo líder se acercaba. Aprovechando el momento y llenos de ira por haber perdido la oportunidad de tener al conejo omega, castigaron a Zhan por haberse entregado a la deidad de la Luna antes de su unión matrimonial.
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
Lo castigaron obligándolo a renacer en el mundo mortal por mil años, sufriendo como un humano, hasta que en su última reencarnación muriera definitivamente, encerrando su alma de conejo en su propio cuerpo mortal. Xiao Zhan descendió al mundo humano renaciendo una y otra vez en un círculo sin aparente fin. La deidad de la Luna descendió al mundo mortal, pero su alma no había logrado encontrar a Xiao Zhan. Estuvo vagando por mil años; si no lograba encontrar a Zhan, el cuerpo y alma mortal de ambos quedarían perdidos en la tierra.
Por lo que Wang Yibo usó todo su poder para separar su alma inmortal y buscar a Xiao Zhan en esta realidad. Sus cuerpos mortales fueron separados y no habían podido renacer en la misma realidad.
(Fin del flashback)
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.