✨✨historia original
🚫🚫🚫No adaptaciónes ni resubir a otras plataformas solo disponible en este perfil y el perfil de ao3.
Wang Yibo es un chico alfa con un problema por el bajo nivel de feromonas alfa que impide que su cuerpo persiva feromonas...
Los meses de embarazo pasaron rápidamente; los achaques normales del proceso disminuyeron a medida que su vientre crecía. El tiempo de parto llegaría en cualquier momento. El doctor Yang preparó todo para realizarlo en casa, pues no podía darse el lujo de que otras personas vieran la apariencia de Zhan; sus orejas de conejo y su cabello blanco eran algo demasiado impactante.
Todo el proceso fue supervisado estrictamente por la Sra. Wang. Wang Yibo estuvo al lado de Xiao Zhan, cuidándolo en todo, y exactamente como fue calculado, Zhan dio a luz a un niño en plena luna llena. El llanto del bebé retumbó en la habitación; Yibo lo recibió en sus brazos después de ser revisado por el doctor y su asistente. El bebé tenía facciones finas, una combinación perfecta entre los rostros de Zhan y Yibo; su cabello era castaño, casi rubio, y no presentaba orejas de conejo. Su aroma fue reconocido pronto: era un pequeño alfa.
La maldición del conejo había terminado. Yibo colocó al bebé en los brazos de Zhan, quien lloró con una sonrisa en el rostro. Su hijo, en esta vida, no tendría que cargar con ninguna maldición.
Han pasado dos años y todo transcurre con normalidad. Xiao Zhan volvió a ser él mismo; sus orejas de conejo no regresaron. Ahora, su hijo corría por el enorme jardín de la casa Wang hasta llegar a los brazos de su padre, Wang Yibo.
-No corras, Yu Wang -reprendió el alfa con dulzura.
Xiao Zhan sonrió; ahora estaba acostumbrado a la vida simple y rutinaria junto a su bebé y la familia Wang. Yibo terminaría su carrera en medicina en unos años más; asistía en el hospital de su padre y, en cuanto terminaba, llegaba lo más rápido que podía para cuidar de Yu Wang. Fueron dos años llenos de emociones nuevas viviendo su amor.
Los padres de Yibo organizaron una pequeña ceremonia para fin de mes; consideraron que era el momento de celebrar ante todos el matrimonio de Xiao Zhan y Wang Yibo. Yibo no quería hacer algo tan grande, pero no hubo otra opción: su padre fue demasiado insistente. La lista de invitados fue pequeña y los amigos de Yibo, por supuesto, asistirían.
Todo estaba listo para celebrar. Aunque las bodas actuales no son tan estrictamente tradicionales, Xiao Zhan utilizó el típico traje rojo, al igual que Yibo. Este lo esperaba ansioso mientras su hijo permanecía junto a sus abuelos. Todos observaron a Xiao Zhan entrar lentamente hasta llegar frente a frente a su esposo. Wang Yibo sonrió y quitó el velo rojo de su frente. El rostro sonriente de su omega llenó de calidez su corazón; esa persona tierna y hermosa, por fin, sería su esposo en esta vida.
La ceremonia transcurrió con rapidez. Zhan y Yibo no podían estar más felices, y los invitados se acercaron a darles sus buenos deseos. En ese momento, Xiao Liying se acercó junto con su novio. Yibo la saludó cortésmente, hasta que notó cómo el acompañante de Liying tomó la mano de Xiao Zhan, besándola con devoción y una sonrisa exagerada. Zhan intentó zafarse, pero su cuerpo se paralizó por el miedo. Zhang Linghe siempre causaba eso: su miedo más profundo.
-¿Usted qué hace aquí? -preguntó Yibo.
-Vine a conocer a tu hijo y, por supuesto, a admirar tu belleza en este traje rojo.
De pronto, la mano de Zhang Linghe fue estrujada por una más grande y fuerte: la mano de Wang Yibo.
-¿Qué haces aquí?... No toques a mi esposo.
Zhang Linghe sonrió respondiendo:
-Vine aquí a saludar, soy el novio de Xiao Liying. Aunque me llevé una decepción: que el niño no sea un omega ni tenga la maldición del conejo lunar. Mi maldición solo recaerá sobre Xiao Zhan... Cuando él muera, no podrá renacer más y todo habrá acabado. Incluso el nuevo líder de los dioses, el emperador Wang Yibo, no podrá tener a su destinado a su lado. Esa es una venganza exitosa; después de todo, aunque no pueda tenerte, Xiao Zhan, el emperador también te perderá.
Wang Yibo frunció el ceño y colocó a Xiao Zhan detrás de él.
-Cuando regrese a mi cuerpo original... te destruiré, maldito. No regreses por aquí.
Zhang Linghe asintió con una sonrisa.
-Lo estaré esperando... emperador.
Liying interrumpió la conversación:
-Linghe, ¿qué está pasando aquí? ¿Conoces a Xiao Zhan?
-No... solo me impresionó su belleza, pero fui imprudente. Me disculpo con su esposo.
Zhang Linghe tomó del brazo a Liying y se marcharon del lugar. Yibo giró hacia Xiao Zhan, quien aún estaba asustado. Lo llevó adentro, a una habitación a solas, para que se tranquilizara.
-Cariño, ¿estás bien?... ¿no te pasó nada?
Yibo revisó el rostro y las manos de su esposo, que aún temblaban.
-Esa persona tiene razón... cuando esta vida termine, no podré reencarnar, no podré volver a ti. Esta, de verdad, es nuestra única oportunidad de estar juntos.
Su voz temblaba por la tristeza y el miedo. Habían pasado siglos para que sus almas se encontraran y esta vida era la única que tenían. Zhan abrazó a Wang Yibo diciendo con dificultad:
-No quiero que termine... no quiero.
Yibo correspondió al abrazo.
-No dejaré que eso pase. Sea lo que sea que suceda, esta es nuestra vida; estamos aquí ahora, junto con nuestro hijo. No temas más, te protegeré.
Las palabras cálidas de su esposo lo tranquilizaron.
-Creo en ti... -afirmó, acurrucándose en sus brazos.
En ese momento, la puerta de la habitación fue golpeada con fuerza; se escuchó la voz de la Sra. Wang y el llanto de Yu Wang. Yibo soltó a Zhan y abrió la puerta; el pequeño Yu corrió a los brazos de su padre. La Sra. Wang suspiró:
-Está llorando desde que no te vio, Zhan Zhan. ¿Te sientes mal? ¿Acaso sientes síntomas de embarazo de nuevo?
-No, no, no... estoy bien -tartamudeó Zhan.
-Mmm... pensé que Yu estaba tan sensible por eso. En fin, es momento de salir a celebrar; la noche de bodas vendrá después, sé paciente, Yibo -reprendió la Sra. Wang.
Yibo ayudó a Zhan, cargando a Yu, y lo tomó de la mano.
-Vamos. Hay que disfrutar cada momento; eso es lo importante.
Zhan asintió y tomó su mano con confianza. Cada hermosa experiencia, cada día, cada minuto era único. Para aquellas dos almas destinadas que se habían anhelado durante siglos, esta oportunidad fue la más maravillosa e importante de todas. Esta vida fue, al fin, aquella en la que Wang Yibo y Xiao Zhan fueron completamente felices.
Fin.
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.