✨✨historia original
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Wang Yibo es un chico alfa con un problema por el bajo nivel de feromonas alfa que impide que su cuerpo persiva feromonas...
La vida dulce y pacífica para el matrimonio de Xiao Zhan y Wang Yibo fue realmente dichosa. Incluso después de tener dos hijos, los cuales ahora tenían sus propios nietos, ninguno de ellos heredó la maldición del conejo lunar.
Con el pasar de los años, que ya los mostraba mayores, no había nada que disfrutaran más que ver el atardecer en la casa de la playa que conservaron para ellos, como un recuerdo vívido de sus días juntos. Un lugar que fue testigo de las incontables veces que se entregaron por completo el uno al otro. Tantos recuerdos almacenados en sus memorias.
Xiao Zhan y Wang Yibo se abrazaron mirando el atardecer y sonrieron, como siempre. Un momento puede durar eternamente y, para ellos, esta vida fue un regalo hermoso. Zhan unió sus manos con las de Yibo y aseguró con voz suave:
-Ascenderé contigo... yo volveré a tu lado.
Yibo asintió, besando sus mejillas.
-Te estaré esperando siempre.
Si uno de los dos cerraba los ojos y dejaba de respirar, el otro lo seguiría indudablemente.
El alma de Wang Yibo regresó al cuerpo de la deidad de la Luna. Buscó a su alrededor, pero Xiao Zhan no ascendió junto con él. Esta vez, Xiao Zhan realmente desapareció. El dolor y el profundo vacío en su corazón lo inundaron.
-¡Zhan! -su voz lo llamaba, pero el conejo no aparecía a su lado.
En ese momento, una de las deidades leales al dios Wang se acercó para informarle:
-Líder, hemos estado esperando su llegada. La deidad del Sol, Zhang Linghe, está causando una rebelión, ya que el conejo lunar no está y el liderazgo de las deidades no está definido; él quiere tomar ese puesto.
Yibo cerró los ojos, frunció el ceño y respondió:
-Quiero a todas las deidades reunidas... Todos y cada uno de los que se atrevieron a enviar a Xiao Zhan al mundo mortal serán castigados.
La deidad de la Luna los haría pagar, especialmente a Zhang Linghe. Ese miserable... no habría eternidad suficiente para hacerlo pagar. La deidad de la Luna era el actual líder por ser el alfa del conejo de la eternidad, pero como el conejo ya no estaba, su puesto también estaba en juego.
El momento de reafirmar su liderazgo había llegado. Un enfrentamiento entre deidades, después de siglos, se llevaría a cabo; uno frente al otro, con expresiones tranquilas, pero deseando en su interior que el otro desapareciera.
-Será un placer acabar contigo, deidad de la Luna -dijo Linghe.
La deidad de la Luna contra la deidad del Sol. Wang Yibo se adelantó y congeló sus alrededores, encerrando a Zhang Linghe en una cárcel de hielo. Poco a poco, el hielo formó varias aberturas, dejando a Zhang Linghe en libertad. Este lanzó un rayo solar intenso hacia Yibo. Antes de que pudiera alcanzarlo, Wang Yibo desapareció de la vista de Zhang Linghe; todo se tornó profundamente oscuro y la luz del sol se ocultó tras la Luna.
Zhang Linghe enfureció, lanzando ataques en todas direcciones.
-¡¿Ahora te escondes?! ¡Te destruiré!
En un movimiento brusco, Zhang Linghe iluminó el oscuro lugar con los rayos del sol, pero fue tomado por sorpresa cuando una espada se clavó en su costado, congelando y pulverizando la luz en su interior.
-¿Qué es esto? ¿Por qué no puedo moverme? -preguntó Linghe con dificultad.
-Esto es el poder que ejerce el ciclo lunar sobre el Sol. Esas partículas que se dispersan dentro de mi espada cubrirán la energía solar, extinguiéndola por dentro... un eclipse dentro de ti. Cuando ese momento llegue, será el fin.
Zhang Linghe gritó:
-¡Maldito bastardo! Un eclipse... aprendiste una técnica que solo los antiguos líderes conocen.
Wang Yibo sonrió, guardando su espada de hielo, y miró con satisfacción cómo el cuerpo de Zhang Linghe cambiaba a un tono negro profundo.
-Esto es por arrastrar a Xiao Zhan a esa maldición, por hacer que su alma no pudiera regresar a mí.
El eclipse cubrió completamente al Sol y la oscuridad comenzó a disminuir. Todas las deidades a su alrededor se levantaron, rindiendo una reverencia a Wang Yibo, aceptando a la deidad de la Luna como su nuevo líder.
A pesar de eso, el vacío en su interior no disminuía; extrañaba a Xiao Zhan profundamente. Su alma destinada no estaba a su lado, y no quedaba nada, ni siquiera la venganza.
El eclipse terminó; Zhang Linghe terminó completamente petrificado y su cuerpo se desmoronó lentamente. Los primeros rayos de luz iluminaron el rostro de Yibo, quien entrecerró los ojos debido al resplandor. Una figura conocida se distinguía entre la cegadora luz.
Cuando una deidad desaparece, la fuerza del Sol escoge otra alma para convertirla en su representación. Esta vez, el Sol escogió el alma de Xiao Zhan como deidad del Sol. Wang Yibo corrió hacia donde estaba él, tomándolo con fuerza entre sus brazos.
-Zhan Zhan, mi Zhan Zhan... ¿eres tú?
Zhan correspondió el abrazo y sonrió dulcemente.
-Te lo prometí... esta vez nuestro amor será eterno.
Wang Yibo besó a Xiao Zhan mientras el Sol los iluminaba intensamente. Su amor es infinito.
Fin.
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