capitulo 10

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Adela:

Como todas las mañanas me levanté tranquila y me fui a desayunar con mis abuelos. Mientras estábamos desayunando saque el tema de lo que había pasado a noche.

- ¿Podemos hablar de lo que paso a noche? - Los dos me miraron confundidos como que si no supieran de lo que estaba hablando.

- Claro mi niña pero ¿a que te referís con lo que paso a noche?

- ¿Qué? ¿No saben? - Los dos lo negaron- Esta bien... No importa tal vez fue un sueño.

Terminamos de desayunar y me fui a cambiar a mi habitación ya que faltaba dos horas para que por fin pueda conocer a la persona que me anda mandando las cartas.

Mientras se hacia la hora me quede sentada en la cama pensando que iba a pasar después de que se termine esta historia de terror. ¿Si terminaba?

Las horas siguieron pasando, hasta que llegó el momento en el que debía irme estaba bajando las escaleras rápidamente hasta que mi abuela me detuvo.

- ¿Chiquita a dónde vas?

- A encontrarme con Noah abuela, nos vemos- Salí rápidamente de casa, no era momento para hablar ni para preguntas bobas. Ya estaba llegando al lugar acordado, pero cuando llegue no había nadie ni si quiera una persona. Me fui acercando a la fuente de agua para ver si encontraba algo y eso mismo paso, me había engañado, era una trampa ¿Cómo no me di cuenta? Me estaba por ir hasta que algo me llamo la atención 《¿y esto?》 pensé.

Me agaché para agarrar un papel que estaba debajo de una roca para que no volara, lo abrí y lo que decía me dejo sorprendida:

Que no te enseñaron a no venir

Sola en estos casos. Para la

Próxima tenelo en cuenta.

P.D: Bájate un poco más la pollera

Que no quiero que ningún chico te mire.

Que carajos, él estaba por acá me estaba viendo pero ¿Cómo no lo vi? Esto significa que además de que me engañaron y que todo haya sido una trampa también la historia no terminaba ¿Y ahora que hago? Necesitaba volver a casa tengo que pensar que es lo que voy a hacer.

Caminé los más rápido que pude para llegar, en cuanto entre vi a mi abuela con los brazos cruzados apoyada en la mesada de la cocina. La mire confundida.

- ¿Se puede saber dónde estabas Adela?

-Ya te dije... con Noah

-No estabas con él, vos te fuiste a otro lugar y no me estás diciendo la verdad.

-Abuela estoy cansada si no me crees es tu problema- Me estaba yendo para mi habitación cuando la escucho gritar mi nombre.

-¡Adela Weber! Vení ahora mismo para que nosotras no terminamos de hablar- 《Oh no... eso no es bueno》 El corazón me empezó a latir a triple velocidad. Levanto la mirada a medida que voy acercándome a ella, murmuro un 《lo siento》 con la esperanza de que pueda perdonarme de alguna forma. Ella me mira con frialdad, con la cara helada de frustración.

Suelta un largo suspiro.

- ¿Cómo es posible que me hayas mentido de esa manera?

-Te juro que quisiera decirte la verdad, pero no puedo.

- ¿Por qué? ¿Por qué Adela?

-No puedo... Perdón- Le di la espalda para luego irme a mi habitación. Al entrar cerré la puerta detrás de mí, necesitaba estar sola, tenía que pensar las cosas. Me quede mirando el piso pensando en todo lo que había pasado desde que me mandaron la primera carta. Definitivamente todo esto era real y no descansare hasta descubrir la verdad.

Esa noche no había bajado a cenar tenía el presentimiento de que mi abuela no querría verme después de la mentira que le dije por lo que me quede en mi habitación intentando ser Sherlock Holmes y descubriendo el caso del encapuchado y las famosas cartas. Las horas pasaron y yo no tenía nada ni una sola pista revise cada carta que tenía incluso trate de fijarme si podría tener algún código pero nada. Ya estaba cansada y con un poco de hambre. Decidí bajar a la cocina para ver si encontraba algo de comer, busque por todas partes y no encontré nada me canse y quise subir pero justo antes de darme la vuelta vi a alguien pasar detrás de mí, por un momento pensé que estaba loca pero un minuto después lo que sentí fueron unos brazos fuertes agarrándome y estampándome contra su pecho en el aire.

- No...- Le arañe la mano. Luche como pude para poder liberarme de su agarre, desesperada comencé a mover los pies - ¡Ayúdenme! ¡Abuela! ¡Abuelo! – Ninguno me oía de pronto sentí un pinchazo en el brazo, pero de todas formas seguí gritando y luchando por mi vida, hasta el momento en que empecé a sentirme adormecida.

-No... Por favor... -Murmure, luchando para mantenerme consiente - ¿Quién eres? ¿Por qué me haces esto?

-Algún día lo sabrás; vos tranquila.

-No...

-Chis, dulces sueños.

Y así la oscuridad me trago de repente.

Al día siguiente desperté muy alterada ¿Qué había pasado? ¿Cómo llegue a mi habitación? Mi cabeza me daba vueltas estaba muy mareada. Me salgo de mis pensamientos cuando tocan la puerta.

-Pase- Era mi abuela trayendo un plato de comida para que desayunara.

-Toma te traje el desayuno ayer me quede mal que no cenaste nada pero después cuando te vi en la cocina a noche pensé que te habías levantado porque tenías hambre.

- ¿Qué?

-Lo que escuchaste, ayer me levante para tomar un vaso de agua y estabas en la cocina caminando de un lado para el otro- Estaba confundida, no entendía nada.

- Lo que me estás diciendo ¿es que me viste sonámbula en la cocina?

-Exacto, eso mismo. –Esto no tenía sentido – ¿Pasa algo? – 《Era verdad lo que paso, no estoy loca》 - ¡Adela!

-Perdón, me quede pensando en lo que me acabas de decir- Ella me miro con una mirada de preocupación.

- ¿Enserio estas bien?

-Si abuela, tranquila.

Ella dio un suspiro largo y se fue dejándome la bandeja con el desayuno. Esto iba en mal en peor definitivamente. 

AdelaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora