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La noche cayó pronto, dándose la hora en que Cris llegaba al lugar citado por Javier, con los nervios a flor de piel. Mentiría si dijera que no estaba nervioso.

Paso hora y media buscando el atuendo que lo favoreciera y que no fuese muy llamativo, si, quería impresionar al mexicano de bellos ojos y sonrisa de ensueño pero tampoco lo quería agobiar y precipitarse tanto con ir demasiado formal. Podría terminar incómodandolo.

Se suponía que solo sería una salida casual para aclarar los malos entendidos que anteriormente se formaron.

Y era ahora cuando el número siete del equipo estaba en el auto tratando de calmarse.

—Controlate Cris... —se dijo a si mismo aún dentro del auto sin animarse a bajar.— Solo es una cita para aclarar las cosas, no te emociones. No lo hagas.

Después se dió cuenta de que había dicho ser una cita, ¿Tan pronto lo quería?

Cris sonrió viendose en el espejo retrovisor pero borro la sonrisa de inmediato, golpeando su frente contra el volante del auto, era ridículo practicar incluso la sonrisa.

Solo estaba viendose muy idiota.

Volvió a elevar la mirada cuando su celular vibró en el asiento de copiloto, sus ánimos estaban bajos pero se sobresalto al ver el nombre que aparecía en la pantalla del móvil; tomo con prisas el dispositivo móvil casi cayéndose este de sus manos dudando al momento de contestar pero finalmente lo termino haciendo; al mismo tiempo que bajo del auto cubriéndose un poco, sería llamativo para las personas si lo mirarán. Agradecía llevar esa boina.

Costó un poco decir algo cuando la llamada fue atendida, caminando con la cabeza agachada y una mano en los bolsillos, hablo por fin al teléfono, estando frente a la entrada del lugar.

—Hey, Javier —comenzo— Claro, claro ya estoy fuera del lug..

—¿Del lugar? —escucho la voz del joven mexicano a sus espaldas.—

El portugués dió la vuelta con lentitud, encontrándose al más bajo frente a frente, un silencio se formó entre ellos justo después de colgar la llamada.
Ninguno sabía que decirse, al aparecer acababan de llegar al mismo tiempo.

Quien reacciono primero fue Javier que carraspeó un poco sacando de su pensar al mayor, apartando la mirada de este.

—Entremos, es más seguro que estar en plena calle, dentro no habrá muchas personas, yo, bueno, yo elegí el lugar porque se cómo es eso de que siempre te vean.

La voz del mexicano hacía perderse a Cris, que negaba con su cabeza al salir de su ensoñación, no dudo en tomar la palabra de Javier para entrar en el restaurante, concediendo primero el pase al menor.

Ambos se situaron en la mesa del rincón, la más alejada en ese lugar, lo que más querían ahora era la privacidad necesaria para hablar en calma. Lo merecían.

Pronto los camareros se acercaron dejando las cartas en la mesa para que ordenaran la cena.
No dudaron en pedir un platillo ligero para cada uno, haciendo que con eso se retiraran quienes les atendieron.

El silencio seguía existiendo después de que los camareros se alejarán, parecía como si cada uno estuviera pensando en que decir y esperando a que el otro hablara primero. Era incómodo, más incómodo de lo que el portugués se imagino, se supone que había ensayado en el espejo de casa lo que tendría que decirle a Javier, su mente lo traiciona por no saber organizar sus ideas de forma sensata y expresar de una vez lo que quería.

Los ojos de Cris vagaron hasta el rostro de ese joven mexicano que veía a todos lados y jugaba con sus manos, siendo un manojo de nervios en espera de que el mayor hablará primero.

Tu talento me cautivo (C. Ronaldo x Chicharito)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora