Daniel estaba realmente cansado, el café había ganado popularidad por lo cual nunca estaba vacío y tenía que estar de un lado al otro sin darle tiempo de respirar lo único que quería era sentarse y respirar tranquilamente, entonces cuando aquel rubio le ofreció llevarlo a casa perfectamente lo vio como un príncipe azul en su caballo, claro que en vez de un caballo una motocicleta el punto era que lo estaba salvando y lo adoraba por eso, bueno lo adoraba solo por eso...¿verdad? ahora no era momento de pensar en eso tenía trabajo de hacer y mesas que atender.
Ya era tarde casi llegaba la gloriosa hora de volver a casa para Daniel, tenía algo de hambre pues en su tiempo en lugar de alimentarse prefirio dormir pies el cansancio de no haber dormido la noche pasada por pensar en un individuo de ojos azules y cabello rubio reluciente como un campo de trigo por la tarde con los rayos del sol brillando sobre este. Daniel volvió a bostezar mientras limpia el mostrador con un paño limpio y no solo el sueño lo invadía ahora, también el hambre empezaba a hacer que su estómago sonará y el vacío en este empezaba a crecer pero no podía, más bien no quería sacar ese hermoso pastel de fresa que parecía hacerle ojitos, si tuviera el dinero lo haría pero no había llegado ni un solo centavo pues siempre comía en casa pero porque nunca lo había dominado tanto el hambre hasta ese día, ese hueco en el estomago le recordaba cuando era niño y su madre no tenía el suficiente dinero para comprar comida para ambos y Daniel se negaba a comer si su madre tampoco comía, aunque tan solo fuera una rebanada de pan y menos de la mitad de un vaso de jugo, muchas veces quedaba con hambre pero le dolía ver a su madre llorando a solas en el diminuto baño.
"Algún día vamos a tener comida y una gran casa mamá, te lo aseguró"
Daniel siempre recordaba aquella promesa que le hizo a su madre con tan solo 5 años de edad, tenía la esperanza que algún día cumplirlo sabía que lo lograría y sabía que estaban por buen camino cuando le ofrecieron un trabajo estable a su madre como peluquera y un buen departamento sonreía con tan solo recordar el momento en que su madre se lo hizo saber, abrazándose fuertemente y llorando, y acá estaban ahora su madre teniendo 2 trabajos y Daniel trabajando en una cafetería.
Daniel no evitaba sonreír a recordar todo eso, estaba con los ojos cerrados sonriendo aún con su mano inconscientemente limpiando el mostrador, realmente parecía un loco psicópata.
-Dios Daniel ya deberías irte a casa antes de que quedes dormido profundamente y te pases de tu parada- Hablo su amiga rubia quitandole el paño de las manos y limpiando ella.
-No será necesario Johnny me dejara en casa.
La rubia de giro de golpe mirando fijamente a su amigo que ya estaba recostado contra la pared o de lo contrario sus piernas perderían fuerza y caería.
-Johnny, Johnny Lawrence.
-Sip.
-¿Estas seguro de eso o estás tan dormido que confundes la realidad?
-No estoy loco Ali, el se ofreció en llevarme por la tarde cuando vino a comer algo con su amigo.
-Quien lo diría,Johnny Lawrence el rey cobra se ofrece en llevarte a casa.
-También me trajo acá Ali ¿a que te refieres con rey cobra?
-Johnny estaba en una escuela de karate y se volvió un completo idiota, al parecer ya no lo está pero si pude ver cuando era el gran rey cobra- Ali se sentó sobre la barra haciendo que sus pies quedarán colgando y mirara fijamente a Daniel- Solía meterse con la gente con la patética idea de mostrar superioridad y dominio-suspiro haciendo una leve pausa- salimos cuando estaba en esa estúpida etapa de su vida y mierda amigo hablo enserió cuando digo que sus celos eran horribles como un puto gas tóxico, un día hicieron una fiesta en la playa yo tenía esta hermosa radio que me habían regalado mis padres como regalo de cumpleaños, un chico se me acercó solo para escuchar un poco de música y platicar, Johnny se volvió loco haciendo que golpeara al chico y rompiendo mi radio.
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Flores Con Café
Fiksi PenggemarDonde Johnny trabaja en una florería y Daniel en la cafeteria de al lado. Johnny estaba interesado en probar el café que se inauguró a un lado de la florería en la que trabaja, pero quedo más fascinado con el pelinegro que trabaja en el lugar más q...
