PARTE XVIII

3.6K 315 50
                                        


💕🐰🐥💕

Jimin se mordió el labio inferior antes de ponerse de pie y acercarse al módulo de atención. Volteó una última vez a ver a su alfa, el cual lo esperaba a lo lejos con Jinah en brazos. Este le mostró el pulgar arriba para incentivarlo.

-¡Buenos días! ¿En qué puedo ayudarlo?-Escuchó una voz alegre dirigirse a él.

Jimin miró con grandes ojos de ciervo a la omega que le sonreía ampliamente vestida con el uniforme colorido del restaurante. La chica esperó atentamente a que Jimin le entregara el ticket de compra.

-¡Oh! ¡Es el pedido 42!-Gritó exaltando al omega y haciendo a sus compañeros moverse para alistar la comida.-¿Para llevar o para comer aquí?

-Para llevar...

-¡De acuerdo!-La omega tomó unas bolsas de papel y fue llenándolas de cajas de cartón que contenían las hamburguesas y papas fritas que eran parte del pedido. Alistó también las gaseosas, los helados y tiró un puñado de paquetitos de salsa dentro de una de las bolsas.-¡Listo! ¡Gracias por su compra!

Jimin asintió mientras tomaba las bolsas.

-Gra... gracias a... ti...

Dijo antes de marcharse con sus pedidos.

-¿Qué tal?-Le preguntó Jungkook cuando Jimin llegó a donde él.-¿Ves que no es tan difícil? Solo necesitas un empujoncito.

El omega suspiró.

-¿Por qué tengo que hacer todo yo? Tú puedes también hacerlo... no me gusta... no sé qué decir...

El alfa sonrió.

-¿Y si un día no estoy?-Le preguntó mientras habría la puerta de la camioneta en la que habían venido.-Tienes que aprender a valerte por ti mismo, Jiminie. La psicóloga dijo que es importante que lo logres.

Jimin abultó los labios antes de asentir comprendiendo. El alfa subió al asiento del conductor y una vez que Jimin junto a Jinah estuvieron listos, empezó a manejar a casa.

Habían transcurrido casi tres meses desde la boda. Durante ese tiempo, el alfa se había dedicado al cien por ciento a su familia. Se encargaba de los cachorros junto a Jimin; había fortalecido su relación con Jungmin, el cual parecía confiar más en él ahora. Lo había sacado a montar bicicleta e incluso le había enseñado a jugar videojuegos, actividad que había resultado una de las favoritas del pequeño cachorro. Por otro lado, había empezado a asistir a una psicóloga de pareja junto a Jimin. Realmente eso último había sido muy difícil tanto para él como para el pequeño omega. Ambos se habían tenido que abrir a una completa extraña que los había llenado de preguntas. La mujer era una beta que aparentaba unos treinta años o quizá un poco más. Lucía muy profesional y escuchó la historia de ambos sin juzgar a ninguno. Aunque, claro, se había reunido de forma privada con el alfa para indicarle que pese a que no podía denunciarlo por agresión debido a las leyes discriminatorias que primaban en cuanto a la jerarquía social de subgéneros, en donde se establecía que el omega mordido le pertenecía al alfa dueño de la mordida, lo denunciaría si consideraba que Jungkook era un agente peligroso para la integridad de Jimin y de los cachorros. La beta, desde el primer día, lo había estado vigilando atentamente sin perderle de vista. Siempre reuniéndose con Jimin en privado para preguntarle sobre el alfa directamente a él. Pero Jimin no tenía nada malo que decir. Su alfa había cambiado para bien por completo. Lo respetaba, trataba con cariño y ayudaba con sus deberes. Incluso, una vez que Jimin no había querido ir más allá luego de una sesión de besos, este lo había respetado y no lo había obligado a nada que no deseaba.

Es muy tarde (KOOKMIN)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora