«Maia déjame ser quien te ayude a enfrentar tus miedos, no te mereces hacerlo sola»
Maia es una chica que por culpa de la ansiedad su psicologa la recomienda cambiar de aires, es decir viajar.
La prima de Maia es una actriz famosa por lo que decide...
— No estoy segura si es buena idea ir a la premier, hace un año desde que me fui corriendo de Italia.
Murmuró con la voz entrecortada.
—Maia, él entiende que tuviste una crisis y te fuiste.
—Sí pero eso no es justificación de lo que hice.
—Maia después de que te fuiste acabaste ingresada en la parte de psiquiatría del hospital por tres meses por los ataques de ansiedad seguidos, y él lo sabe, no te culpa porque te fueras de la nada.
—Pero Jenna...
—Pero nada Maia, ahora te pondrás ese vestido blanco y esperaras a que vaya a por ti y demostrarás a los que te hicieron daño que te pudiste recuperar, que eres fuerte.
—No lo soy Jenna.
—Maia eres más fuerte de lo que crees, solo debes confiar en ti misma, hazme caso, él no te odia.
—Está bien.
—Nos vemos luego Maia.
Cuelgo la llamada y me quedo mirando fijamente el vestido que me envió Jenna hace dos días.
Las palabras de Emily se me clavaron muy en el fondo, tanto que me ha costado hacerme a la idea de que eso es mentira.
Me pase todos los días leyendo las cartas que me escribió en su día Oliver, con ganas de llorar cada vez que las tenía en las manos.
Si tan solo hubiese sido valiente en su momento no habría estado tan mal, sin superar esto.
Pero Jenna tiene razón, debería de enseñarle a todos que estoy bien, que ya estoy recuperada de casi todo.
Me da un ataque de valentía y me pongo el vestido y me maquillo un poco, me hago un moño y me miro en el espejo, el flequillo que me hice hace unas semanas está un poco largo pero no lo suficiente para no dejarme ver.
...
—Menos mal que has decidido vestirse tú misma, miedo me daba tener que vestirte a la fuerza —me sonríe Jenna desde la puerta de mi habitación, se acerca a mi y nos hundimos en un fuerte abrazo.
—Habría sido muy demasiado humillante que me vistieras.
—Menos mal que has pensado por tu bien, venga vamos a la premier.
Y así lo hacemos, durante todo el camino estoy temblando, tanto que Jenna ha tenido que colocar su mano sobre la mía para tratar de tranquilizarme, y sorprendentemente lo consigue.
Bajamos del coche y pasamos por la alfombra, hasta que nos encontramos con los demas actores, Oliver es el primero en aparecer, lleva una camisa blanca con algunos botones desabrochados y un pantalon negro.
Me quedo como si fuera una estatua, sin poderme mover, sobre todo al ver que comienza a andar hacia mi dirección.
—Hola Maia.
—Hola Oliver. —murmuró sin poder creerme que está delante de mis narices.
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
No sé explicar lo que siento al terminar este libro, solo puedo decir gracias a los que habéis llegado al final de esta bonita historia.