Diecinueve

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"La protagonista"


Tomar su mano se sentía como sostenerme a un salvavidas en medio del mar; me sentía tan segura que estaba a punto de proponerle que no la soltara nunca jamás.

Incluso mientras ingresaba a su casa, parecía no importarme en absoluto ahora que sabía que esta era una especie de prohibición para mí; en este momento, lo que menos me importaba era lo que mis padres pudieran hacer.

La casa estaba silenciosa mientras subíamos las escaleras, haciéndome pensar que estábamos solos y de alguna manera era un alivio, porque aunque no tenía miedo de lidiar con las consecuencias, no era algo que quisiera hacer justo en este momento.

Lo bueno de todo esto era conocer el lugar, saber que la habitación en la que entraba era la habitación de Jungkook y que fuera exactamente igual a como la recordaba me generaba tranquilidad y total confianza hacia él.

—Ponte cómoda —dijo cerrando la puerta tras nosotros y soltando mi mano. Asentí y me fui a sentar en el lado derecho de la cama que había designado como mío desde que empezamos a salir.

—¿Es tu habitación un lugar seguro para hablar sobre un asesinato? —pregunté confundida; me parecía que estábamos haciendo justo lo que no teníamos que hacer.

—Créeme, mi habitación es más segura para ti que cualquier otro lugar en Corea —dijo con un suspiro antes de revisar su celular.

En realidad, yo creía que cualquier lugar en el que estuviera él era un lugar seguro y cómodo para mí.

—¿Esperas un mensaje? —pregunté ladeando la cabeza.

—Le dije a Namjoon que me encontraría contigo, no quiero que esté preocupado, pero al parecer él está completamente bien con que tú y yo estemos juntos. —Me encogí de hombros, no me extrañaba viniendo de este Namjoon.

—Namjoon no es como nuestros padres, él de alguna manera lo entiende. —Dije encogiéndome de hombros, preguntándome si mi hermano en mi realidad entendería que estoy perdidamente enamorada de Jungkook, no como mi padre.

—Lo comprendí en el momento en que me fue a buscar porque querías verme. Me alivió saber que un adulto estaba de nuestro lado; al menos así no siento que de verdad estamos equivocados y solo somos niños tontos sin idea de nada.

—No somos tontos, los tontos son ellos. Deberían escucharnos por un segundo y tal vez así entenderían que no se trata de un capricho. Dios, estoy verdaderamente harta de los adultos en cualquier realidad a la que vaya.

—Pero seremos adultos pronto, de alguna manera supongo que entenderemos su manera de pensar. —Negué con la cabeza.

—Seremos adultos, pero me niego a ser como mis padres; supongo que mi propia experiencia me impedirá actuar de la misma forma en la que actúan ellos. —Esperaba que así fuera, de alguna manera esperaba que las situaciones de mi vida no me llevaran a convertirme en ese tipo de adulto.

—Yo tampoco estoy dispuesto a ser como mis padres, pero no quiero hablar más de ellos, quiero hablar sobre las cosas que van a ayudarte a ti.

Suspiré, tenía razón, los adultos no importaban realmente en estos momentos de mi vida, ni siquiera estaban en mi lista de preocupaciones.

—Tienes razón, después de todo no tengo mucho tiempo.

Y no hablaba de solo ahora, a la espera de que mis padres me encontraran; hablaba generalmente. Si consideraba que el cumpleaños de Solmi se celebraba este fin de semana, tenía muchos problemas.

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