Veintidós

64 9 1
                                        

"Un extraño, una menor de edad y un pésimo conductor"


No tenía idea de cuánto tiempo llevaba aquí metida, pero me había servido para reflexionar.

¿Por qué iba a permitir que las circunstancias me asustaran? Lo había manejado muy bien hasta ahora y no podía debilitarme cuando estaba a punto de terminar con esto.

Suspiré y saqué un espejo de mi bolso para arreglarme el cabello; nadie tenía que enterarse de esto, no quería hacer un alboroto y perder el foco de lo verdaderamente importante.

Me puse de pie sacudiendo mi ropa y colgando mi bolso de mi brazo antes de abrir la puerta; al parecer había pasado más tiempo allí adentro del que creía, porque no había nadie alrededor.

Caminé por el pasillo en dirección a la salida; después de todo, no podía intentar quedarme aquí cuando las cosas solo parecían salir mal. Decidí que tal vez bastaría con enviar un correo para renunciar al papel de Giselle; había cosas por las cuales debía estar más atenta.

Tomé mi teléfono antes de llegar al estacionamiento y le dije a Namjoon que lo encontraría en el centro comercial luego de clases.

Busqué en Google Maps el PC bang más cercano y me dirigí hasta allí. Una vez que entré al lugar, me dirigí a uno de los computadores vacíos y comencé mi búsqueda.

No tenía idea de quién podía estarme amenazando, pero tenía sospechas, ya que parecía saber lo del asesinato. Tenía que ser alguien involucrado con Kwon, y si era un poco lógica, podría tratarse de alguien muy cercano a él que hubiera desarrollado rencor hacia mí.

Tenía que encontrar lo que pudiera: familiares, mejores amigos, pareja sentimental, cualquier cosa que pudiera ayudarme a tener sospechosos, porque esto de no tener ni una pista era bastante frustrante, como andar a ciegas en un ring.

Desgraciadamente, yo no era la persona más aplicada en la tecnología, por lo que cuando no encontré ningún resultado en Instagram, Facebook, Twitter y Naver, empecé a pensar que no tenía ningún caso.

—Demonios —dije en voz baja— esto es realmente imposible.

Me sentía más frustrada que antes; esta en realidad era la única alternativa que tenía, así que ahora que no tenía más opciones, me sentía en un barco a punto de hundirse. Me quejé en voz baja de nuevo, incapaz de mantener mi decepción en silencio.

—¿Necesitas ayuda? —murmuró una voz junto a mí. Me espanté e involuntariamente moví mi silla giratoria lejos.

—¿Me estás espiando? —le pregunté al desconocido que me miraba con apatía y se encogió de hombros.

—No precisamente, pero parecías desesperada y pensé que estabas jugando algún juego difícil, pero resulta que solo estás buscando a alguien. —Suspiré— Por ello te pregunto si necesitas ayuda, pareces no tener idea de lo que estás haciendo.

Fruncí el ceño; el tipo no parecía de mi edad, unos años mayor. Tenía la piel blanca como la leche y unos ojos afilados que, si no fuera por su tono de voz, me harían sentir intimidada. Parecía incluso ser mayor que Namjoon, pero se veía como alguien sin ninguna aspiración, lo que me hacía sentir mal por pensar así de alguien que no conocía en absoluto.

—No estoy segura de lo de recibir ayuda de extraños —dije negando con la cabeza y mirándolo con desconfianza.

—Soy Yoongi; si me dices tu nombre, dejaremos de ser extraños, podré ayudarte y así dejarás de quejarte para que yo pueda concentrarme en mi juego.

Back to meDonde viven las historias. Descúbrelo ahora