Dos

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"Llevar el tiempo en el bolsillo".

Sonreí cuando la alarma sonó; había dormido mejor que en mi vida, pero solo podía atribuirle eso al chico debajo de mí.

Intenté levantarme, pero sus brazos encerraban mi cintura y no tenían intención de dejarme ir.

—Estúpidos instintos posesivos —murmuré, luchando con su agarre.

Tal vez me di por vencida demasiado pronto, dejando caer mi cabeza en su pecho, haciendo que él soltara un quejido; soltó una suave y cansada risa.

—Podías simplemente haberme despertado, mujer —dice con su voz ronca y adormilada.

—Y ambos sabemos que eso no habría funcionado.

—Punto para ti. —Levanto mi cabeza para ver su rostro.

—Luces terrible recién despierto.

Bien, eso es mentira; no importa lo que Jungkook haga, siempre es atractivo y lo sabe, es por eso que se ríe.

—No puedo decir lo mismo, no es justo que seas tan deslumbrante, Ji.

—Adulador, ahora suéltame, quiero ir al baño; hace veinte minutos que quiero, pero tus brazos actúan como cadenas.

—Bien, pero debes volver.

—Claro, porque me encantaría quedarme encerrada en el baño todo el día —le dije con sarcasmo y él rió antes de soltarme.

Odiaba que fuera un mentiroso, quería creer que aquello se debía al amor, pero absolutamente no me veía deslumbrante al mirarme al espejo del baño, más bien parecía una persona recién despierta, que es justo lo que era. Entonces solo debía arreglar el nido en mi cabello un poco y lavar mis dientes; la gente debería saber que arreglarse el cabello hace maravillas.

Cuando volví a la habitación, Jungkook ya no estaba acostado en mi cama; ahora revisaba mi maleta en busca de algo, al menos lo hacía hasta que sacó el paquete y entonces recordé aquello que mi abuela había enviado y que en realidad nunca abrí ayer.

—¿Qué es? —dijo mirándolo—. Tu abuela te envió un regalo. —Dijo leyendo la nota; asentí y me senté en la cama luego de que él me pasara el paquete.

—Aún no sé qué es, olvidé abrirlo —dije mirando el paquete.

—Y bueno, ¿no quieres abrirlo? —Lo miré, estaba curioso, algo normal en él.

—Supongo que lo haré ahora que estás aquí —dije, comenzando a rasgar el papel.

—¿Un reloj? —preguntó confundido y yo solo lo miré asintiendo.

—¿Sabes? A veces no vale la pena entusiasmarse con los regalos si voy a terminar decepcionada. —Miré el reloj y lo levanté—. Al menos parece caro.

—Oh, hay una tarjeta —dijo sacando un trozo de papel y entregándomelo. Fruncí el ceño.

—Bueno, esto es nuevo. —Tomé el papel viendo la letra; era una nota escrita a mano—. "Linda Sol-Ji... —Rodé los ojos. Mi abuela nunca iba a superar que mis padres hubieran cambiado mi nombre a último momento; de hecho, no creo que nunca me hubiera llamado por mi nombre. —Lamento no haber podido asistir a tu cumpleaños; las pirámides egipcias me han atrapado por completo. En compensación, te envío este regalo; no es un auto, pero es valioso. Sé que siempre has querido viajar; este regalo podría ayudarte un poco a vivir esa aventura. Con amor, tu abuela.

—Eso fue lindo. —Asentí; ahora, de cierta forma, el objeto se sentía especial.

—Jia, mamá quiere que... —La puerta abierta mostró a mi hermana de doce con su pijama. —No puede ser, ¿qué hace él aquí? —dijo señalando a Jungkook; el aludido bufó.

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