Veinte

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"Mientras yo esté a cargo".


Me pregunto qué tan normal era que el recibir el papel principal hubiera pasado a segundo plano; después de todo no era tan importante con el montón de problemas que tenía. Pensé que me haría sentirme mejor, pero no lo hacía, no lo hacía en absoluto.

Ni siquiera me pareció importante mencionárselo a Namjoon mientras íbamos camino a casa. Le conté cómo se comportaron mis amigos hoy, lo bien que fueron las clases, lo divertido que fue el almuerzo, pero no le mencioné el ballet ni siquiera como una equivocación.

Y estuve perfectamente normal hasta que estuve sola en mi habitación. Con un suspiro cerré la puerta con seguro y me recosté en ella cerrando los ojos.

Golpeé mi cabeza contra la puerta repetidas veces y solo a la tercera me di cuenta de que no iba a poder detenerme, que iba a estar en presencia de otra de las apariciones de Jia II.

—No lo entiendes —susurré y sabía que era la forma en que Jia se comunicaba conmigo—. Nunca debiste hacer eso.

Quería saber a qué se refería, por supuesto que quería, quería saber qué era lo que había hecho mal, pero sus palabras no bastaban y creo que ella lo sabía tan bien como yo.

—Tienes que saberlo —dijo, tomando una gran bocanada de aire, como si la necesitara para hacer lo que estaba a punto de hacer.

Camino hasta la repisa con cómics, sacando la libreta roja que yo había dejado en el olvido, aun cuando estuve muy curiosa por saber todo lo que tenía escrito allí.

La ventaja en este momento es que Jia dos sabía exactamente lo que estaba escrito en esas páginas, sabía lo que estaba buscando, sabía que era lo que quería mostrarme, y fue directo a esas páginas, páginas arrugadas, páginas con muestras de que se habían mojado por pequeñas gotas como las lágrimas.

Y aún sabiendo que a lo mejor lo que iba a leer no me iba a gustar, que lo que sea que fuera a leer me iba a lastimar, me aventure en las primeras páginas que me harían cambiar la perspectiva de toda la historia.

Sábado 14 de marzo del 2020

"Cuando conocí a Jungkook, sentí que realmente mi vida podía mejorar. No tenía idea de por qué simplemente verlo me hizo pensar que tal vez podía ser más normal, que existía la posibilidad de que alguien me quisiera con todos mis errores. No solo porque empecé a tener ansiedad, no solo porque soy la hermana mayor; sentía que Jungkook me podía querer incluso si no me esforzaba por ser mejor persona y todo eso lo sentí solo mirándolo a los ojos, porque así de profundos eran sus ojos.

Creo que nunca había deseado algo con tanta intensidad; desde que lo noté, también en la escuela, rogaba por el momento en que pudiéramos tener una conversación sin que pareciera desesperada o se viera totalmente forzada.

Y nunca pasó, creo que los dos éramos muy cobardes o es solo lo que me gusta pensar porque no me gusta para nada la idea de asumir que él no estuvo siquiera un poco interesado en mí y era esa la razón por la que jamás me habló.

Nuestra primera interacción real es lo que me hace odiarlo —O querer odiarlo en tal caso—. No es como que preferiera que me hubiera ignorado, pero de cualquier forma preferiría que no hubiera hablado con Miri antes que conmigo, incluso si fue solo para preguntarle por un lugar y me miró todo el tiempo en el que estuvo hablando.

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