#Narra Rox
Liz me llevó a un lugar único, era precioso me dijo que yo era la única persona que sabía de su existencia y eso me hizo sentir especial a pesar del dolor que seguía sintiendo por su rechazo.
-Vamos, volvamos al hotel.
-Sí.
En el camino al hotel no cruzamos ninguna palabra, miré a Liz y sentí como si estuviera ocultando algo pero no quería presionarla para que me lo dijera así que sólo me limité a quitar los pensamientos estúpidos que podía llegar a tener de por qué estaba así.
Llegamos y cuando entramos Ariana se había ido unos días con Golden su novio así que sólo estábamos Liz y yo.
-¿Te ha gustado dónde hemos ido?
-Sí me ha encantado, no sabía que había lugares tan hermosos como ese.
-Si quieres podemos llamarlo... "Forever and Always".
-Me parece bien.
De repente le empezó a sonar el móvil.
-¿Sí?
-Liz, hola.
-¿Victoria? ¿Cómo tienes mi número?
-Digamos que yo nunca lo borré de mi lista de contactos.
-Pues deberías.
-Me lo pensaré, dijo con tono irónico. Bueno a lo que iba quería invitarte a ti y a...
Rox ¿puede ser? A una fiesta en la playa.
-Estás loca si crees que vamos a ir allí.
-Vamos Liz aparta ya de tus pensamientos que estoy tramando algo, sólo quiero pedirte perdón.
-¿No crees que ya es un poco tarde? Me lo dejaste bien claro.
-No sabía lo que decía, vamos seamos amigas.
-Estás loca Victoria.
-Por favor, créeme, qué pasa que a ti nunca te han dado una segunda oportunidad yo creo que sí así que tú también deberías hacer mismo.
-Está bien, a qué hora es la fiesta.
-A las diez.
-Vale, adiós.
-Adiós.
La cara de Liz no era precisamente de buen humor pero me atreví a preguntar qué había pasado.
-¿Estás bien?
-No lo sé, Victoria nos ha invitado a una fiesta en la playa a las diez mañana.
-¿A mí también?
-Sí.
-¿Vamos a ir?
-Le he dicho que sí y ni siquiera sé por qué.
Me acerqué a ella y la abracé. Mira vamos, estamos un rato y nos venimos.
-Me parece bien.

ESTÁS LEYENDO
La chica de la fila
RomanceTodo cambia en un segundo o en un sólo cruce de miradas y sino que se lo digan a Elizabeth Gillies.