Capítulo 9

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|Narra Halley|


Ignoré sus comentarios, mi mayor prioridad en aquel momento era ayudar a Ben. Tenía que salvarlo, después de todo, el era mi amigo. Lo arrastré hasta dentro del Claro y una vez no pude más, me derrumbé en el suelo. Jadeaba y gruñía, estaba hecha polvo: cansada, malherida y deshidratada.

Traté de respirar con normalidad, pero me resultaba imposible. Tragar también me resultaba complicado.

Finalmente, el cansancio me venció y caí rendida al suelo.

Todo a mi alrededor se volvió negro, algunas imágenes circulaban por aquella carretera borrada que era mi mente. Oía los latidos de mi corazón los cuales iban despacio y suaves. Por primera vez en mucho tiempo, estaba completamente tranquila como sí, al desmayarme, toda mi vida se hubiese solucionado.

Abrí los ojos, mi vista estaba borrosa y no era capaz de enfocar bien los objetos. Tardé varios minutos en terminar de acostumbrarme a la realidad y pude abrir al fin los ojos al completo.

Estaba en una habitación, de paredes de madera vieja y de un rojo descolorido. La cama en la que me encontraba era de estructura metálica y de sábanas blancas.

Al examinar mejor la habitación, pude notar la presencia de Minho a mi lado. El chico estaba dormido a mi lado, con la cabeza apoyada en la cama y su mano sujetando la mía. Sonreí inconscientemente al verlo así. Detrás de la fachada construida a base de sarcasmo y dureza, había un lado tierno y amable que me apuesto lo que sea, a que pocos lo conocían.

Me incorporé despacio, intentando no despertarlo.


-¿Halley? -Preguntó con voz adormilada- ¿Estás despierta?


-Sí -Contesté.


Minho se incorporó, pestañeando varias veces. Se lanzó contra el respaldo de la silla que estaba al lado izquierdo de la cama, haciéndola crujir.


-¿Por qué foño entraste al laberinto, Halley? -Preguntó Minho, totalmente serio- Sabiendo que es peligroso y está prohibido.


-No me creerías si te lo cuento -Respondí, encogiéndome de hombros- Dirías que soy una mentirosa.


-Pon me a prueba.


-En ese caso... -Me incorporé, apoyando la espalda en la cabecera de la cama, quedando en una posición mucho más cómoda- Me desperté obligada, era como si alguien me estuviese controlando. Mi cuerpo, que estaba poseído o algo así, se dirigió al Laberinto y una vez allí, tuve una charla con una señora, quien me explicó algo que en este momento no recuerdo con claridad.


-¿Una señora? -Preguntó el chico, incrédulo.


-Sí, la llevaba un tiempo oyendo hablar dentro de mi cabeza -Me froté las sienes con las palmas de las manos- Pensé que se me había ido la olla, pero no fue así.


Minho me miró durante unos instantes, su expresión continuaba seria, como si fuese algo realmente serio, cosa que sinceramente a mi no me parecía. Ben también se encontraba anoche en el Laberinto y nadie le ha dicho nada.


-¿Y Ben? -Preguntó después de unos minutos.


La chica del laberinto (Thomas, Minho y tu)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora