|Narra Halley|
No recuerdo el momento en el que me quedé dormida, pero al abrir los ojos estaba me encontré en una cama ajena, y Minho estaba a mi lado. Me incorporé con cuidado de no despertarlo y bajé las escaleras en dirección a la cocina. Era bastante pronto y ni siquiera los corredores estaban despiertos. Fritanga estaba preparando los desayunos.
-Chef -Le llamé con sarcasmo- ¿Quieres ayuda?
-Halley, ¿se puede saber que haces despierta? -Me preguntó sin desviar la mirada de la sartén.
-Pues no sé, hoy me he despertado muy pronto -Le sonreí- ¿Quieres ayuda o no?
-Sí por favor, señorita -Respondió con una risa.
Estuvimos toda la mañana cocinando y riendo, no me extrañaría que algún clariano se encontrase con un desayuno quemado o mal cocinado puesto que Fritanga decidió ponerme a los fogones. Los dos desayunamos tortitas y vimos a los corredores bajar al comedor, Minho estaba adormilado y se le veía realmente adorable. Me miró ''disimuladamente'' y le vi sonreír, aquel chico me volvía loca.
-Bueno, Halley -El cocinero me sacó de mis pensamientos- ¿Quieres seguir siendo corredora?
-Por supuesto que quiero -Le respondí con levantando la cabeza- Pero esta gente se niega a dejarme, tendré que usar mis armas de seducción -Fritanga estalló en carcajadas y lo miré divertida- ¿De qué te ríes mal cocinero?
-¿Mal cocinero? -Preguntó mirándome con diversión- Habló la señorita... ¿sexy?
Volvió a reírse en carcajadas y yo no pude aguantar más y me reí junto con el. Los corredores nos miraban extrañados por nuestro comportamiento, no les juzgo pues parecíamos dos idiotas atragantándonos con las tortitas mientras nos reíamos como locos.
-¡Este bacon está quemado! -Gritó un chico.
-¡Ha sido Halley! -Gritó Fritanga.
-Que te fuquen -Me crucé de brazos y alcé la cabeza en un gesto de superioridad.
-Pues que mal cocinas -Volvió a decir el mismo chico.
Abrí los ojos como platos y fruncí el ceño, me giré y me levanté- Pues cocina tú, pedazo de inútil.
-¿Inútil? -La vena del cuello de aquel chico era más que notoria- Yo salgo a correr ahí fuera cada puñetero día mientras tu haces el vago.
-¡Eso es porque vuestro estúpido consejo de idiotas machistas no me deja! -Le chillé con todas mis ganas, sin miedo a lo que pudiese suceder.
-Déjala en paz -Se quejó Fritanga- Cada uno a lo suyo.
-Cállate -Volvió a gritar el corredor- No estoy hablando contigo sino con está gilipulla inútil.
Apreté los puños hasta que los nudillos se me quedaron blancos, le iba a meter un puñetazo. Me acerqué a el y el chico se incorporó. Me empujó y se rió, entonces mientras estaba entretenido entre carcajadas le di un fuerte puñetazo en la nariz.
-¡Inútil tu pedazo de clonc, ojalá un lacerador acabe contigo! -Le grité dándole otro puñetazo- Porque sino te juro que lo haré yo.
Los ojos del muchacho se llenaron de ira y cuando iba a golpearme, Minho se interpuso. Parecía que había estado disfrutando con el espectáculo.
-Cállate ya, Carl -Dijo el asiático y señaló la puerta- ¡Todos fuera!
Los corredores obedecieron sin rechistar, incluso aquel imbécil que había probado mis puños. Fritanga ya se había metido en la cocina como si supiese que Minho se haría cargo de la situación. Un brazo me rodeó por la cintura y me acercó a el, pegando mi pecho contra le suyo.
-Me encantas cuando estas agresiva -Sonrió de lado.
-Deberías haberme dejado meterle una paliza -Fruncí el ceño- Quiero patearle el culo hasta cansarme.
Minho estampó sus labios contra los míos, sin ningún tipo de permiso y eso me encanta. Le rodeé el cuello y le seguí el beso, sonriendo en medio del beso. Moví mis caderas para provocarlo y noté como su respiración se aceleraba, me separé bruscamente para dejarlo con las ganas aunque yo acabé igual que él.
-¿Qué haces? -Preguntó con voz ronca y la respiración agitada.
-Tienes que ir a correr -Le guiñé un ojo y le saqué la lengua- Si yo fuese corredora pasaríamos más tiempos juntos... ¡Adiós!
-Cuando vuelvas te vas a enterar de quien es Minho -Le oí susurrar y reí mientras subía las escaleras en dirección a mi habitación. Me estaba muriendo del sueño.
Por el camino me encontré a Thomas, quien estaba en toalla y mojado. Me sonrió y le devolví la sonrisa con un sonrojo, estaba demasiado guapo. Negué con la cabeza, ahora estaba con Minho.
-¿Ya te has decidido? -Le oí preguntar.
Un nudo se me hizo en la garganta, no quería perderle pero tenía que hacerlo. Sabía que me había vuelto pálida. Como si hubiese visto a un fantasma o a un chico de revista en toalla...
-Sé que le has elegido a el -Lo miré asustada pero parecía sonreír- No te preocupes, no estoy enfadado. Espero que podamos ser amigos.
-¡Claro que podemos! -Dije demasiado rápido- Buenos días, Tomate.
-¿Tomate? -Preguntó riéndose.
-Thomas me recuerda a Tomate, llámame loca -Sonreí y pasé por su lado.
Creo que le oí pasar su lengua por su labio inferior y sentí un escalofrío recorrerme por la espalda. Pero mi corazón pertenecía a Minho, quisiese Thomas o no.
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¡Nuevo capítulo! Siento haber tardado loquillas mías xD
Espero que las haya gustado. ¿Qué tal las notas? Espero que las haya ido de fábula.
Muchísimos besos a las mejores lectoras del mundo.
Miredeca.
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La chica del laberinto (Thomas, Minho y tu)
FanfictionElla no fue enviada por la caja, sino por el Laberinto. Todo lo que recuerda es que debe ser un chico. Pero, dos chicos entraron en su vida. ¿Logrará cumplir su objetivo?