El miedo a veces se apodera de tu mente de tal modo que dejás de pensar con claridad y actuas por impulso. A veces los temores son los casusantes de los peores momentos que tienes que vivir.
*****
Estaba frente a ella y solo cuando noté la tristeza reflejada en su rostro me di cuenta de lo mal que habia actuado, pero incluso siendo consciente de que mi actitud le había lastimado, en mi cabeza solo gritaba una palabras... Hijos.
Esos que no quería tener, esos que sabía se convertirian en nuestro mayor problema, porque aunque intentara entender lo que ella estaba pensando, no lo lograba.
Me sentí un idiota por hacer planes con ella, mientras aparentemente Anabelle estaba planeado algo totalmente distinto para ella.
—Fue antes —respondió finalmente— antes de venir, antes de que tú y yo...
—Pero tienes una cita con ellos...
—Ya —fue todo lo que dijo antes de ir al sofá para sentarse— antes de venir tomé la decisión de inseminarme —me explicó con una calma que me desesperó— me pusieron hormonas para ovular, tomaron esas muestras y luego me llamaron para decirme que tenían un ovulo apto...
Aun sintiendome molesto, caminé hacia ella y me senté a su lado para escucharla.
—Se supone que con esas hormonas lo normal es que ovules mucho —me explicó— pero solo obtuvieron uno y lo han congelado hasta que vuelva.
Respiré profundo para tratar de calmar mi molestia y me atreví a preguntar algo que me aterraba saber.
—¿Vas a seguir con el tratamiento? —pregunté.
Anna resopló y se cubrió el rostro con ambas manos.
—Supongo que no —respondió casi saltando de sofá— quería hacerlo, pero ahora estamos juntos y sé que no quiero tener hijos...
—Anabelle, esa mujer dijo que cuando regresaras...
—¡Andrés! —exclamó aburrida— no es que me abren de piernas meten los bichitos y ya! —gruñó incómoda— si fuera así de fácil me hubiera embarazado antes, pero no lo es... primero tengo que comprar los espermatozoides, luego ellos analizan el ADN, fecundan el ovulo, me preparan para insertarlo en mi útero y aun así no es seguro que vaya a funcionar.
Me sintió mareado con la explicación que ella me dio, con lo complicado que parecía todo y con más razón estuvo agradecido de no querer ser padre.
—El martes iré a la cita y pediré que congelen mi óvulo —de nuevo me sorprendí— Quizá más adelante...
—Yo no quiero hijos, Anabelle —solté sobre ella.
Anna respiró profundo y asintió.
—Ya lo sé —susurró con una tristeza que se hizo visible en sus hermosos ojos— pero no voy a desechar mi única opción en este momento —su voz se quebró al decirlo— quizá más adelante cambie de opinión sobre tener hijos y deseche el óvulo, pero ahora no puedo arriesgarme a renunciar a, quizá, la única posibilidad de ser madre, no cuando nosotros apenas nos conocemos, cuando estamos empezando... no sabemos lo que sucederá más adelante y no quiero arrepentirme de haber renunciado a un sueño por una relación que no duró... hoy no estoy lista para ello.
Unas lágrimas escaparon de sus ojos y ella caminó hacia el balcón para que no pudiera verla.
Me sentí un cretino por hacerle daño con mis palabras, pero tenía que ser sincero con ella, tenía que dejarle clara las cosas para que podamos ver el futuro del mismo modo.
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Medianoche (Despertar II)
RomanceNunca quise una segunda oportunidad, no para el amor, no para un sentimiento que rompió mi corazón. Yo solo quería vivir, disfrutar de mi nueva libertad y follar, no importa con quién, de todos modos todo sería temporal, pero entonces apareció él...
