Mi cuerpo se sacudió con fuerza a causa de una pesadilla. Abrí los ojos sintiendo como mi corazón golpeaba con rapidez dentro de mi pecho y al recordar el horrible sueño que había tenido, me di cuenta de que solo había revivido el mal momento que había pasado con David.
Una enfermera sostuvo mi mano y sonrió para tranquilizarme mientras que con la otra mano un aparato blanco emitía un suave sonido.
—Estoy controlando su tensión arterial —me explicó— ¿Siente algún dolor? —negué aun aturdida y miré a mi alrededor.
Busqué a Andrés, pero no estaba allí y por un momento pensé que su presencia había sido solo parte de un sueño, uno que deseé fuera real.
—Le hemos pedido que espere afuera un momento —dijo ella.
—¿A quién? —pregunté.
—A su novio... —respondió sorprendiéndome— creo que no ha dormido en toda la noche por cuidarla —comentó mirando el aparato en la mano— he venido tres veces a revisar su herida y lo he encontrado contemplándola... cuidando sus sueños —sonreí sin poder evitarlo— tiene mucha suerte de tenerlo.
Tengo suerte de que haya llegado en el momento indicado.
—Todo está bien —aseguró la mujer liberándome— la herida también se ve bien...
—¿Puedo irme a casa? —pregunté.
—Sobre las nueve vendrá el doctor a revisarla, él podrá darle su alta —asentí en silencio— la policía está esperándola afuera... ¿se siente bien para dar su declaración?
Volví a asentir y la mujer caminó hacia la puerta. Cuando la abrió reprimí la sonrisa que quiso asomarse en mi rostro cuando vi a Andrés de pie fuera de la habitación hablando con dos policías.
Me sorprendió verlo usando ropa limpia y admiré en silencio lo guapo que lucía en ese momento. Andrés estaba vestido con un jean azul oscuro y una camiseta blanca con algún mensaje estampado y un blazer azul marino. Su cabello estaba húmedo y pensé que esa mañana lucía aún más guapo.
Lo vi asentir a los policías y luego caminó hacia la habitación, entró y cerró la puerta al pasar.
—Buen día —saludó dejando una bolsa al final de la cama— ¿Como te sientes? —se inclinó y me besó con suavidad la frente.
—Mejor —admití— ¿te marchaste?
Andrés observó su cuerpo y luego asintió.
—Solo 20 minutos —respondió mientras tomaba la bolsa que había puesto sobre la cama— compré ropa para ti...
Admito que me sentí muy sorprendida cuando lo dijo.
—Pensé en pedirle a Pamela que te trajera algo, pero no sabía si querrías contárselo —él abrió la bolsa y sacó un vestido negro— no tengo muy claro qué podría gustarte, pero supongo que para salir del hospital estará bien.
Estaba encantada, gratamente sorprendida y solo le sonreí.
—Gracias —susurré intentando no dejarle notar mi emoción— es perfecto —él me guiñó el ojo y yo observé con detenimiento lo guapo que lucía vistiendo de forma tan casual— ese look te hace ver muy juvenil...
Él me miró divertido y se acercó un poco más a mí.
—¿Ya no luzco mayor? —preguntó.
Sonreí porque sabía a qué venia ese comentario.
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Medianoche (Despertar II)
RomansaNunca quise una segunda oportunidad, no para el amor, no para un sentimiento que rompió mi corazón. Yo solo quería vivir, disfrutar de mi nueva libertad y follar, no importa con quién, de todos modos todo sería temporal, pero entonces apareció él...
