Hunger

19 4 0
                                        




Cuando todo estuvo colocado, HanBin presentó a sus amigos, Hao los miró nervioso pensando en que quizás sobraba ahí.

-Hao estos son Jiwoong, Taerae, Kamden, Jay y bueno Matthie. Zhang Hao, el prodigio del violín. -Bromeó haciendo también reír a sus amigos. El moreno se sintió avergonzado por su presentación, sin embargo, la cálida bienvenida de los chicos le reconfortó.

-¡Hao! Taerae y Jay estudian música, ellos me han enseñado varias cosas estos días. -Zhang asintió emocionado, conocer a alguien con sus mismos gustos parecía animarle. HanBin lo hacía fácil, no le dejó solo hasta que no se sintió lo suficientemente cómodo para ello.

-Pensar en que vais a querer comer para pedirlo, que luego comenzáis a hablar y no comemos -Dijo Jiwoong, el moreno le miró, tomó la libreta que estaba dando mientras observaba su rostro que había llamado su atención por su belleza.

-Hyung no te pongas así, al final comemos y eso es lo importante -bromeó Matthew disfrutando de ver al mayor rechistar. Hao los miró y aquella imagen le teletransporto a cuando era más joven, cuando a pesar de haber hecho algo mal, Huang le miraba con amor.

La cena se fue pidiendo y Zhang Hao acomodándose entre todos aquellos chicos que no paraban de jugar y reír entre ellos por las más mínimas cosas. Quizás, pensó, quizás la noche no estaría tan mal.

Cuando la comida llegó el grupo fue sentándose, repartieron la comida y la bebida y brindaron por la festividad.Hanbin miró tenso su comida, Hao notó claramente que algo no iba bien, le observó durante un rato esperando a que fuera él quien dijera algo. Todos comenzaron a comer, dejando atrás al pobre Bin que parecía haberse congelado.

-¿Qué pasa? -Acabó por decir, acercándose a su oído para no llamar la atención de los demás. Bin lo miró con los ojos de una persona que no sabe qué hacer.

-¿No te gusta? ¿No tienes hambre?

-No... -musitó Bin que había apartado su mirada por vergüenza.

-Te lo cambio, no me importa. -Antes de que pudiera decir algo cambió sus platos y le ofreció una botella de soju-

-Si no te gusta algo más solo dímelo -Y sonrió, HanBin únicamente quería llorar, ya no por la vergüenza, pero por aquel pequeño acto que tuvo un gran impacto para él, acostumbrado a dar y no a recibir.

-La cebolla... No me gusta la cebolla -dijó silenciosamente, acto seguido Hao metió sus palillos en los fideos y cogió los trozos que fue encontrando. Cuando levantó la cabeza del plato volvió a encontrarse con aquellos enormes ojos, que ahora se acompañaban de unas mejillas ruborizadas que contagiaron las del moreno. Había perdido el control sobre sus actos, acto trás acto, colocaba una nueva piedra en su pecho. Bebió alcohol esperando que aquello fuera liberándose con la noche.

-Cuando terminaron de cenar recogieron, dejando las cosas en casa de Jiwoong que vivía cerca de la rivera. Fueron después a uno de los pocos sitios que habrían por las fechas festivas.

La música golpeó los oídos de Zhang Hao nada más entró, retumbando su cuerpo y dándole la señal de salida. Solo quería olvidar y divertirse, arrancar de su pecho las piedras que dificultaban su respiración. Ese día se sentía especialmente mal, aunque sus nuevos amigos habían mejorado la situación, el dolor acumulado durante años comenzaba a filtrarse y no entendía por qué.

Comenzó a beber, botella trás botella, la risa tonta llegó, carcajeándose de cualquier cosa que le dijeran, aceptando a cualquiera que se acercara, fingiendo que todo iba bien.

HanBin lo miraba alejado, viendo como su mano nunca estaba vacía y preocupado por como actuaba, por la desesperación cada vez que bebía. Pero no podía llegar hasta él.

La noche fue pasando, HanBin consiguió moverse hasta Hao quien comenzaba mostrar claros síntomas de ebriedad.

-¿Estás bien? -preguntó cerca de su oído, solo recibió un asentimiento como respuesta. Hao se encontraba rodeado de chicas, atraídas por la belleza del moreno, estas intentaron coquetear con él, pero no dio signos de interés en ninguna. Solo se giró, para encontrarse con el pecho de Sung que golpeó débilmente con su botella. Subió su mirada hasta su cara, para encontrarse con la de HanBin, que fruncía su ceño con preocupación.

-Ya no bebas más...-intentó quitarle la botella pero Hao negó, colocando un puchero.

-No quiero... Debo seguir.

-¿Por qué debes seguir?.. -Hao solo negó, estaba demasiado borracho como para poder explicar todo aquello- Dame la botella

-¡No quiero! -gritó- Es demasiado difícil HanBin -golpeó el pecho del nombrado con delicadeza. El pelinegro lo miró sin saber muy bien cómo resolver la situación.

-¿Me acompañas a fumar? -El moreno le miró, desconcertado por el alcohol y la situación-

-¿Fumas? -HanBin sacó la cajetilla y la agitó, intentando convencerle.

Broken Melodies - HaoBinDonde viven las historias. Descúbrelo ahora