Dos semanas habían pasado desde que intercepté el dispositivo de Lee Félix. El silencio era tenso, hasta que finalmente, el software de rastreo se activó. Me coloqué los auriculares, conteniendo la respiración mientras la llamada se conectaba.
— ¡Hola, jefe! Todo marcha según sus órdenes — dijo Félix. Su voz sonaba sumisa, casi temerosa.
— Eso espero. Jimin no puede saber nada — la voz del otro lado era profunda, distorsionada por un filtro, pero cargada de una autoridad gélida —. Ocúpate de seguirlo; quiero saber cada uno de sus pasos.
— De acuerdo, señor. ¿Algo más?
— ¿Averiguaste dónde se aloja?
— No, señor. Lo he seguido al salir del trabajo, pero se pierde en el tráfico con una habilidad asombrosa. Creo que sospecha algo... sospecha de usted. Escuché un suspiro pesado al otro lado de la línea.
— Haz bien tu maldito trabajo, Félix. Para eso te pago. Él no puede saber quién soy. Procura no fallarme, ya sabes lo que les pasa a los que me decepcionan.
— Sí, jefe. Lo vigilaré más de cerca.
— Perfecto. Cualquier novedad, infórmaselo a Taehyun.
La llamada terminó. Félix salió del baño y regresó a su escritorio, sentándose a unos metros de mí. Me dedicó una sonrisa fingida, esa expresión de "chico bueno" que engañaría a cualquiera, pero a mí no. Mientras lo observaba teclear, una duda me quemaba las entrañas. Esa voz... esa maldita voz del jefe. La conocía. Era un eco familiar que retumbaba en algún rincón de mi memoria, pero no lograba ubicarla.
Esa noche, en la seguridad de mi mansión, reproduje la grabación una y otra vez. ¿Quién era el hombre detrás de Red Bunny? La frustración me mantuvo despierto hasta el amanecer; tenía la verdad en la punta de la lengua, pero el nombre se me escapaba entre los dedos.
Taehyung entró en mi oficina con el rostro serio. Nuestros hombres encargados de la exportación de armas no habían regresado. Horas después, la noticia llegó como un balde de agua fría: la policía los había interceptado. Pero había un sobreviviente.
Mandé a mis hombres a recogerlo. Lo trajeron a la bodega, un lugar donde el olor a metal y sangre nunca desaparecía. Estaba semidesnudo, temblando, con el cuerpo cubierto de hematomas y cortes quirúrgicos.
— Cosa diavolo è successo? Come diavolo fanno a farsi beccare dalla polizia? (¿Qué mierda pasó? ¿Cómo carajos se dejaron atrapar?) — le espeté en italiano, mi lengua de negocios más letal.
— Signore... ci hanno affrontati... ci hanno torturato per farci confessare... (Señor... nos confrontaron... nos torturaron para que confesáramos...).
Caminé a su alrededor, sintiendo la furia bullir en mi pecho.
— Qualcuno ha parlato? Hai rivelato la mia identità? (¿Alguien habló? ¿Revelaste mi identidad?)
— No, señor. Nadie hablaba italiano, excepto uno de ellos. Él fue quien nos torturó. Como no quisimos hablar, los mató a todos frente a mí.
— E se non parli, perché cazzo sei ancora vivo? (Y si no hablaste, ¿por qué mierda sigues vivo?)
— Él me dejó vivir para que yo mismo le trajera lo que está en mis boxers. Quería que se lo entregara a usted directamente.
Me puse unos guantes y ordené que sacaran el sobre que el hombre ocultaba. Al abrirlo, mi sangre se congeló. Eran fotos. Imágenes sanguinarias de mis hombres muertos, pero lo que me dejó sin habla fue la técnica: castración mientras seguían vivos, lenguas cortadas con ácido, cuencas vacías. El que lo hizo no solo buscaba información; disfrutaba del arte del dolor.
— Chi ha fatto questo! Dammi un nome! (¡Quién hizo esto! ¡Dame un nombre!)
— No sé su nombre... solo sé que es un hombre pequeño, sexy, de cabellera negra. Un hijo de puta que engaña con su cara de muñeca, pero es un psicópata de mierda. Mi corazón dio un vuelco. No podía ser él.
— Taehyung, trae la foto de Park. Ahora — ordené. Saqué la última carta del sobre y comencé a leer.
"Hola, pequeño hijo de puta. Espero que te guste mi regalo. Estoy detrás de cada paso que das, de cada trato. No tardaré en encontrarte y deshacerme de ti. Les hice un cariñito a tus hombres ya que no querían cooperar. Espero no te moleste. Y por cierto... ese apodo de 'Red Bunny' es una mierda. Disfruta tu estadía, porque tus horas están contadas. Besos."
Mierda. Mierda y más mierda. Taehyung llegó y le mostró la foto de Jimin al hombre herido.
— È questo l'uomo che ti ha torturato? (¿Es este el hombre que te torturó?)
El hombre asintió frenéticamente, soltando insultos sobre el "psicópata con cara de muñeca". Sin pensarlo, le solté un puñetazo que le rompió los dientes.
— Cuida tu maldita boca, hijo de puta — gruñí, agarrándolo del cuello mientras el terror se reflejaba en sus ojos —. Porque ese "psicópata" del que hablas... es mi chico. Y acabas de hablar mal de él frente a mí. ¿Sabes lo que eso significa?
— ¡Señor! ¡Perdóneme! No sabía que era suyo... — suplicó entre lágrimas.
— Yo no doy segundas oportunidades. Hijo de puta. (Ci vediamo all'inferno, figlio di puttana.)
Saqué mi arma y le disparé en la frente. La sangre salpicó con fuerza, manchando mi rostro y la camisa impecable de Taehyung.
— ¿Qué? — pregunté al ver a Taehyung con la boca abierta.
— Acababa de comprar esta camisa, Jungkook. Maldita sea, la arruinaste.
— Compra otra. Y limpia este desastre.
Me fui a la ducha, dejando que el agua caliente lavara la sangre, pero no mis pensamientos. Jimin estaba cerca, peligrosamente cerca de descubrir quién era yo. Pero lo que realmente me excitaba era saber de lo que era capaz. Había torturado a mis hombres con un sadismo que superaba mis propios límites. Hacer que se tragaran sus propios genitales, usar ácido en sus lenguas mientras vivían... Jimin no era un santo. Era un monstruo sádico, un depredador profesional.
Jimin era mi tipo ideal. El hombre perfecto que compartía mi placer por el dolor ajeno, mi odio por las órdenes y mi instinto de máquina de matar.
Joder, Park Jimin había sido hecho totalmente para mí. Y ahora que sabía de lo que era capaz, no descansaría hasta que ese demonio con cara de ángel fuera mío, en cuerpo y alma.
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𝐊𝐧𝐨𝐰𝐢𝐧𝐠 𝐥𝐨𝐯𝐞 𝐢𝐧 𝐚 𝐫𝐞𝐯𝐞𝐧𝐠𝐞
Misterio / SuspensoEl agente del FBI, Park Jimin, persigue a los criminales con implacable determinación, convencido de que deben enfrentar justicia. Pero bajo su fachada de rectitud se esconde un secreto devastador. Su linaje pertenece a una de las familias más peli...
