La misteriosa locación resultó ser el hogar de Yeonjun, subieron por la escalera lateral porque el motociclista dijo que su madre no sabía que esperaba visita. No se quedaron en la habitación de Choi, se movieron al cuarto vacío dónde había dos colchonetas azules como de gimansia en el suelo; quiso preguntar pero mejor esperó a que el chico le explicara al respecto.
El dueño del hogar se quitó los zapatos y se subió a uno de los colchones, miró a Soobin como esperando que hiciera lo mismo que él pero este se quedó parado cerca del marco de la puerta esperando indicaciones. Cuando trató de imaginarse las posibilidades de cita jamás le vino en mente esto, no quiso pensar mal pero los recuerdos de su pasado lo llevaron a cuando tenía 14 años y esa persona lo llevó al gimnasio de la escuela para “unas lecciones de quemados”, respiró profundo para evitar que los malos pensamientos se apoderaran de él, Yeonjun no le haría algo así ¿verdad?
- ¿Para qué son las colchonetas?- se animó a preguntar sin moverse.
- Anoche, antes de que mi mamá me quitara el teléfono, hablé con Kai y dijo que lo ayudaste a curarse las heridas con un botiquín que cargas en caso de no poder huir- lo miró serio- Huir es lo mejor para evitar los conflictos pero a veces es imposible hacerlo, pensé en eso antes de ir a verte y aunque quiero estar siempre para protegerte sé que no será así- hizo una pausa- Si tu quieres te puedo enseñar a defenderte, por eso los colchones, si dices que no podemos tener una cita normal.
El de lentes se quedó en silencio, jamás había pensado en tomar clases de defensa personal e incluso si lo hubiera hecho tendría que haber buscado una justificación para asistir sin preocupar a sus padres. Quizás se hubiese ahorrado muchos problemas y traumas de haberse informado pero decidió confiar en una horrible persona.
Se quitó los zapatos y dio gracias de que estaba usando calcetines sin hoyos, dejó sus cosas en el suelo y se acercó con timidez a su compañero. Tenía miedo de que fuera a golpearlo pero eso desapareció cuando vio la cálida sonrisa de Yeonjun.
Primero hicieron calentamiento y estiramiento, en una situación de vida o muerte no habría tiempo de hacerlo pero era innecesario lastimarse; lo primero que Soobin notó es que iban a tocarse mucho, no en un sentido perverso, sino que al recrear las técnicas debían sostenerse o estar muy cerca, esto hizo que el corazón del más alto se acelerara mucho; sin embargo, cuando notó la seriedad con la que su amigo le enseñaba y se preocupaba por no lastimarlo pudo calmarse, era lindo verlo así.
Aprendieron muchas técnicas para diferentes ataques: que mientras camina alguien lo tomé del hombro, que le quieran dar un puñetazo, que lo agarren del cabello, que le den una patada, incluso le mostró cómo desarmar a alguien. Repitieron los movimientos muchas veces, por horas hasta que creara memoria muscular y lo pudiera hacer sin pensar, luego de unas horas Yeonjun lo atacó sin decirle que haría para ver si fue capaz de memorizar correctamente, logró hacerlo y ambos festejaron.
Se dejaron caer en el colchón cuando el cansancio se apoderó de sus cuerpos, respiraban pesado y lo único que se oía eran los jadeos de ambos, Soobin podía sentir el corazón golpeando en su garganta y estaba seguro que su compañero podría escucharlo si prestaba atención.
La experiencia fue interesante, no estaba seguro de que en una situación real iba a actuar bien, lo más probable es que se quedara quieto en su lugar pero existía la opción de que las técnicas que le enseñó Yeonjun no se desperdiciaran.
En teoría el “propósito” de la cita había terminado, el reloj marcaba las dos de la tarde, sus estomago rugió rompiendo el silencio de palabras que había; el dueño de la casa se levantó entre risas por el sonido y avanzó hasta su invitado, le ofreció su mano para levantarse del piso.
La fuerza de Yeonjun no es brutal, me refiero a que es una persona normal con músculos normales que levanta el peso normal para alguien de su edad y complexión, puede que sea muy rápido y bueno para las peleas pero esto es debido a sus reflejos de profesional. ¿A qué quiero llegar con esta explicación? A que cuando jalo a Soobin para levantarlo usó un poco más de esfuerzo que cuando ayuda a sus demás amigos a levantarse porque en su mente fue como: “Soobin es más alto que yo, quizás deba jalar más fuerte”.
Su lógica no fue del todo errada, solo que no calculó bien y al momento de ejecutar la acción hizo que ambos quedarán muy cerca y para evitar que perdieran el equilibrio usó su extremidad izquierda para envolver al nerd y que no cayeran por el impulso.
Quedaron cerca, muy cerca, tan cerca como para que sus alientos se mezclaran. Sus ojos se encontraron, ninguno dijo nada durante dos segundos, el ambiente se puso caliente y por un momento la mirada de ambos bajó a los labios del contrario. Yeonjun dudó, dudó en acercarse y dudó en alejarse, el que Soobin tampoco hiciera algo no le ayudaba. Por su lado, Soobin tenía sus propios problemas, no imaginó que alguna le vez le ocurriría algo tan dramático como estar siendo abrazado por el chico malo de la escuela; recordó el beso que se dieron la noche anterior, por inercia miraba los labios de su compañero preguntandose si iban a hacerlo otra vez.
Pero la vida, aparentemente, es un cruel cliché y, como se ha demostrado, en especial la existencia de Choi Soobin es uno; cuando empezaron a moverse (de forma inconsciente) para acortar la distancia entre ellos se abrió la puerta dejando ver a la mamá de Yeonjun.
- Cariño, ¿puedes ayudarme con- la frase quedó a medias y dejó caer lo que sostenía al ver aquella escena, ambos jóvenes se separaron con velocidad- Yeonjun ¿no se supone que estás castigado?- cambió su tono a uno serio.
- Dijiste que no podía salir, aquí estoy- respondió tranquilo.
- No estoy jugando, en serio estás castigado, eso significa- comenzó a enumerar con los dedos- No teléfono, no salidas, no amigos, y no Soobin, ¿entiendes? Se supone que tienes que reflexionar sobre tus acciones.
- Lo hago, una de mis acciones es meter a Soobin en mi vida, tengo que hacerme responsable de ello- no estaba bromeando- ¿Puedes dejarlo pasar por hoy?
- ¿Dónde queda mi autoridad como madre?- suspiró- ¿Acabaron con lo que están haciendo?- ambos asintieron, el chico malo con calma y el nerd con desesperación- Bien, lleva a Soobin a casa y luego tienes que ayudarme con un pedido, ¿okay?
- Si, mamá- sonrió de manera angelical.
- Ten un lindo fin de semana, Soobinie- se despidió la mujer saliendo de la habitación después de levantar lo que había tirado.
- Hora de ir a casa- Yeonjun acomodó su cabello hacia atrás y fue hasta la puerta- Espero que te sirva el entrenamiento.
- Si, gracias.
De nuevo en la motocicleta, el camino fue tranquilo pero el aire se sentía más frío a comparación de la primera vez que montó. En un momento llegaron a la residencia de Choi Soobin, bajaron del vehículo y se miraron un segundo luego de quitarse los cascos; sonrieron con timidez, el primero en hablar fue Yeonjun.
- Nos vemos en la escuela, espero que te sirvan las técnicas- se le acercó.
- Gracias por hoy, nos vemos en la escuela- agachó la mirada con nervios por la cercanía.
El chico malo lo sostuvo de la mejilla y le besó la frente con ternura haciendo que Soobin cerrará los ojos al sentir el dulce toque en su piel.
Fue corto pero lindo, se separaron y se despidieron con la promesa de verse el lunes a primera hora.
El chico de lentes entró a su casa, fue a su habitación y se tiró en la cama abrazando su almohada.
El día fue hermoso, muy hermoso.
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Gracias por leer.
Acercándose el peligro viene ya jajaja
Nos leemos en el próximo capítulo, cuídense.
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MI REFELJO DE TI || YEONBIN
FanfictionEl nerd Choi Soobin empieza a vivir su cliché con el chico malo Choi Yeonjun. ADVERTENCIAS: -Temas sensibles de violencia (varios tipos). Leer bajo su propio criterio. ~AU ~Personalidades cambiadas
