Capítulo 2

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Oh, pobre e inocente Soobin, estuvo torturándose el resto del día por culpa de ese "eres lindo", en su imaginación era un nueva manera de molestarlo; él no sabe nada de psicología pero está cien por ciento seguro de que es una especie de psicología inversa o un bullying del cual no ha escuchado. Ni siquiera pudo concentrarse en casa para estudiar y su madre lo notó cuando llegó del trabajo por lo que lo reprendió diciéndole que no podría lograr nada en la vida sino sacaba las mejores calificaciones.

Así que pasaron casi 24 horas y justo ahora estaba sentado en la cafetería, tenía una mesa para el solo porque ni en veinte años alguien se sentaría su lado; se arriesgó a leer mientras comía esperando a que nadie le tirará nada encima, no es del tipo que come en los recesos pero justo ese día su alacena estaba completamente vacía porque su madre olvidó hacer compras.

Es fiel creyente de que si no hace contacto visual con los presentes entonces no notarían su presencia en lugar, de hecho fue casi un milagro que no le robaran su dinero.

Benditas y asquerosas comidas escolares, no puedes estar seguro si te dieron algo que alguna vez estuvo vivo o no, o por lo menos limpio; Soobin hacía un esfuerzo sobrehumano para no preguntarse el origen de eso.

Tomó con la cuchara algo que parecía puré ¿de qué? Ni Dios lo sabe; estuvo a punto de ponerlo en su boca cuando un estruendo lo sacó de sus pensamientos, la mesa también tembló y eso fue suficiente para que la comida le ensuciara la manga del suéter.

Levantó la mirada, en la mesa había un par de botas brillantes, miró un poco más arriba, Yeonjun aún sostenía el calzado pero lo soltó un par de segundos después de que sus ojos conectaron.

-Son tuyas- habló con su tono neutral de siempre- Tómalas.

-¿Disculpa?- su voz sonó muy baja y temerosa, esa persona lograba intimidarlo solo con su presencia.

-Escribiste que te gustaban así que te las estoy dando.

Por inercia, Soobin observó los pies del contrario y se percató que usaba tenis (prohibidos por las normas escolares por cierto), lo que significa que las botas en serio son las que llevaba el día anterior.

Su mente dio un salto, no logró entender la naturaleza de sus actos, es decir primero fue el halago en su hoja y ahora un regalo. ¿Qué estaba pasando?

Comenzó a respirar con pesadez, necesitaba una excusa para librarse de esa situación e irse lo más pronto posible. Pasar otro segundo ante la mirada de Yeonjun no era una opción, su corazón no podría tolerarlo; eso sin mencionar que desde hace un rato todos los presentes estaban atentos de la situación. Si el chico le hacía algo era luz verde para todos los demás.

-Yo- comenzó murmurando con miedo.

-¿Qué?- su compañero de clases se agachó para quedar más cerca y poder escuchar lo que decía, acción que puso muy nervioso a Soobin.

-Yo, lo lamento mucho pero no puedo aceptarlas- Yeonjun lo miró alzando la ceja por lo que agregó- Son muy lindas pero no son de mi talla- terminó de hablar y soltó el aire que quedó atrapado en sus pulmones.

-¿Qué talla eres?

-Eh, yo- desvió los ojos en dirección de su plato pero el contrario apoyó la mano en la mesa y se inclinó en su dirección con el rostro muy cerca del suyo- Mi mamá es quien compra mis zapatos así que no sé- se excusó y se puso de pie para emprender su huida estratégica- Tengo que irme.

Levantó su mochila del suelo y salió casi volando de la cafetería, no tenía claro a dónde quería ir hasta que la mancha de su suéter llamó su atención. Aún tenía un rato antes de que comenzará la clase así que entró al baño para tratar de quitarla.

MI REFELJO DE TI || YEONBINHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora